“La gran evasión”: siempre rebeldes, finalmente libres

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El último vistazo a la editorial Pepitas de Calabaza no ha podido dejarnos mejor impresión: disfrutamos de la lectura de “La gran evasión”, un libro que relata la fuga de casi medio centenar de presos políticos en el Chile de principios de los 90, momento en que se vislumbra el ocaso de la hegemonía de Pinochet y el advenimiento de la democracia.

LGEHubo 27 implicados en la Operación Éxito: el atentado que en septiembre de 1986 casi acaba con la vida del general Augusto Pinochet. Sus autores son hombres jóvenes; activistas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, al mando del comandante Ernesto, que perpetran un crimen casi perfecto. Tras fallar en el ataque, que fue calculado casi al milímetro y que se saldó con varios muertos y heridos –ninguno del FPMR-, y después de un penoso periplo entre torturas, acaban presos casi de inmediato. Así comenzamos La gran evasión, con una descripción rica en detalles del atentado, que no sólo se centra en los hechos sino que se encarga también de trabajar el contexto sociopolítico e histórico del país andino.

El periodista Xavier Montanyà es el encargado de desplegar a lo largo de estas páginas una historia de coraje y riesgo. A través de una narración sobria y exhaustiva que arroja un profundo análisis de las circunstancias acompañamos a los presos que ingresan en la hoy desaparecida Cárcel Pública de Santiago poco después del atentado para permanecer recluidos durante más de tres años. La lucha de los presos no se enfoca únicamente en conseguir la libertad, que se encontraba a unos cien metros de la celda donde se inició el túnel construido con medios rudimentarios, sino también en reivindicar la legitimidad de sus actuaciones, en recordar que la lucha política seguía activa y era necesaria. No sólo los participantes en la Operación Éxito escaparon de la prisión; también otros veintidós presos –que ignoraban el plan en el que habían estado trabajando sus compañeros- vieron la oportunidad perfecta para recuperar su libertad. Así, este libro supone un contundente subrayado de la determinación que se llega a alcanzar cuando la idea de resistencia domina el horizonte por encima de la represión, las condiciones miserables, la injusticia, los derechos humanos silenciados… “Nuestra fuga obedece a la necesidad de crear conciencia sobre los presos políticos, que han de ser liberados sin excepciones”, manifestó Luis Melo, cuya participación en el atentado se dictó sobreseída.

Sobre todo es destacable el grueso central de la obra, el pasaje que describe cómo se desarrolló la obra de ingeniería que les devolvería la libertad a los presos, aunque el libro en general es redondo y no tiene desperdicio, quizá por el misterioso atractivo que desprende. Un episodio intrahistórico quizá menos espectacular que la aventura protagonizada por Steve McQueen en la obra cinematográfica homónima, pero francamente igual de apasionante. Asimismo se aprecia, sobre todo, el empeño de estas líneas por despertar la conciencia del lector y posicionarlo del lado de los evadidos. Los implicados en el atentado que cambiaría y cambió la historia de Chile se vieron forzados a huir del país hacia diferentes destinos, como México, Francia o España y a día de hoy no pueden volver al país, pues las consecuencias de su regreso son inciertas; conscientes de ellos, autores como Montanyà intentan que, al menos, la gallardía de estos rebeldes no quede en el olvido. En resumen, una dosis de historia y política más que recomendada que podemos devorar en una tarde o dos, a lo sumo.  

 

Imagen: uno de los coches tras el atentado del 7 de septiembre de 1986

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