La generación del tsunami

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El Museo Nacional de Antropología de Madrid fue el escenario de inauguración de la exposición fotográfica La ola negra. El tsunami diez años después, de Francisco Magallón. Las imágenes de la tragedia que azotó la costa de Indonesia hace una década permanecerán expuestas hasta el 8 de marzo.

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“Un año, cinco o diez años después debemos volver a ocuparnos de aquella catástrofe”: así invitaba Magallón a un ejercicio de reflexión a los presentes en la inauguración, el pasado 17 de diciembre, de su último reportaje fotográfico. El artista cuela entre líneas la cara de la tormenta y la de la calma. Fotografías en blanco y negro para reproducir la desolación de una población ahogada y en color para dar una merecida cabida a los supervivientes. Supervivientes que desconfían del futuro porque saben que el presente se puede truncar en cualquier momento. Es la nueva generación indonesia, la generación del tsunami, valientes que conviven con el recuerdo de la debacle y aún son capaces de traspasar el objetivo con una mirada brillante y esperanzadora.

Francisco Magallón quiso hacer un llamamiento en su presentación a los medios de comunicación: “Es bueno poner esto de nuevo diez años después sobre la mesa”, afirmó. “Los medios son importantísimos para dar luz a estas cosas”, manifestó de la misma forma la vicepresidenta de la Cruz Roja Española, “no solo en el momento de la emergencia, que no lo supone todo: la rehabilitación es algo importante para conseguir un medio de vida para los que se quedaron sin nada”. Mención especial la que recibió durante todo el acto RTVE, el primer medio de comunicación español en llegar al lugar del desastre, y su equipo de voluntariado, del cual forma parte Magallón.

Fosas comunes excavadas en la arena para enterrar una cantidad rebosante de cadáveres, en la mayoría de los casos imposibles de identificar; escuelas vacías (de los 272 niños de la escuela de Aceh, solo 90 sobrevivieron) y camiones haciendo las veces de ambulancia; hospitales de campaña y refugios improvisados; negocios destruidos (más del 80%) sin capacidad para expender agua ni alimentos; zonas rurales asediadas y un ecosistema dañado: son las consecuencias del instante en el que el mar se comió la tierra y todo lo que reposaba en ella.

Diez años después de la ola negra, el pueblo indonesio ha visto reedificados los nuevos cimientos de su vida. Gracias a la colaboración internacional y de los propios supervivientes, las labores de reconstrucción se dieron por finalizadas en el año 2009. Ha aumentado el número de niños en la escuela, las guerrillas separatistas del Movimiento Libre de Aceh decidieron dejar las armas después del tsunami y permitieron el paso de los cooperantes a la región, los militares y el pueblo civil han estrechado lazos lejos de la represión, y la ciudad fantasma que aquel 26 de diciembre acogió a más muertos que vivos recupera poco a poco la cauta estabilidad que permite el recuerdo. Magallón rinde homenaje en este reportaje fotográfico a los ausentes y supervivientes, a un “pueblo indonesio admirable”.

 

Fuente de las imágenes: RTVE

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