La fórmula del éxito brasileño

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El pasado jueves 28 de noviembre, el ministro de Educación brasileño Aloizio Mercadante presentó su libro De Lula a Dilma, en la madrileña Casa de América. En el libro, el ministro analiza las condiciones políticas que han hecho posible la transformación que el país ha experimentado en los últimos 10 años.

Foto de Ángela SánchezAnte la atenta mirada de su homólogo español, Jose Ignacio Wert, del ex presidente Felipe González, y de un anfiteatro a rebosar de periodistas y ciudadanos españoles y brasileños, Aloizio explicó como el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil llegó al gobierno apoyándose en los sindicatos y los movimientos sociales. No es baladí ser el primer partido que consigue que un obrero sin cualificación superior -Lula da Silva- y una mujer “que con 20 años estaba armada luchando contra la dictadura, y que pasó 3 años en prisión” -Dilma Rousseff- encabecen la reconstrucción social de un país muy rico en recursos, en el que los ingresos se quedaban en muy pocas manos. Esta es precisamente, una de las claves del reciente éxito brasileño; la distribución de la riqueza y la promoción de la cohesión social.

De Lula a Dilma es fundamental para entender el proceso de cambio que ha experimentado Brasil. Como señaló el periodista y presentador del evento Joaquín Estefanía no es un libro autobiográfico al uso, sino una teorización del desarrollo económico basado en políticas sociales. Que esta idea se difunda, es viable gracias a la editorial Clave intelectual que se define a si misma como “una editorial de ensayo social, de pensamiento crítico”.

Sin duda, tanto la Casa de América, como el Ministro brasileño hicieron posible que escuchásemos una historia distinta, un modelo alternativo. Aloizio no presentó una utopía, mostro otra manera de gobernar “podemos ser una potencia petrolífera, pero queremos ser una potencia del conocimiento”, señaló el ministro, haciendo alusión al tipo de políticas que basan el crecimiento en la explotación de los recursos petroleros. Sin embargo, la clave del desarrollo económico brasileño -40 millones de personas han abandonado la pobreza- se basa en colocar lo social como eje estructural del crecimiento. En suma, se crea un amplio mercado de consumo de masas por una serie de políticas que lo hacen posible.

En primer lugar, el ministro precisó una serie de características sistemáticas que se han repetido en las legislaturas del PT: consolidación de la democracia, crecimiento económico sostenido sin endeudamiento público, estabilidad macroecómica –eliminación de los techos en elementos como el déficit y la inflación- , distribución de la renta y creación de una fuerte clase media. Es destacable también el creciente protagonismo internacional de Brasil y el liderazgo del mismo en la agenda medioambiental internacional.

Foto Ángela SánchezEntre las políticas que hacen posible este marco político y económico destacan las campañas de escolarización y de acceso a la sanidad. Hay una política que resume perfectamente la idea que el PT tiene del crecimiento humano; las llamadas becas de familia. Estas becas, puestas en marcha en el año 2003 bajo el gobierno de Lula, llegaron hasta 15 millones de familias, de las más pobres del país. La beca consistía en proporcionar una cuantía mensual dependiente de ingresos y cantidad de hijos. En contraprestación, las familias debían garantizar la escolarización de los más pequeños (que han de acudir como mínimo a un 80% de las clases) y la participación en todos los programas de salud pública.

Hay otra política clave, el compromiso intergeneracional de destinar el 89% de los ingresos procedentes del petróleo hacia la educación: “una riqueza no renovable que se va a acabar tiene que crear una riqueza permanente”, como lo es la investigación y la educación, explicó el ministro.

Este es sin duda un modelo al que no estamos acostumbrados. Mientras que en EEUU o Europa, las clases medias y el estado del bienestar están cada día están más debilitados, Brasil ha creado 20 millones de puestos de trabajo y roza el pleno empleo utilizando políticas sociales. No es que Brasil sea perfecto, las manifestaciones del pasado junio así lo reivindican. La corrupción y la escasez de profesionales sanitarios son los problemas y las demandas principales. Añadido es el reto de la universalización de todas las políticas previamente citadas, para acabar definitivamente con la pobreza y la desigualdad en el país.

 

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