La Final Four más española vivida en Estambul

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Al igual que hace veinte años, la ciudad turca de Estambul coronará a partir de hoy al mejor equipo del Viejo Continente en la Final Four de la Euroliga. Aquella cita, de la que salió victorioso el Partizán de Belgrado, está aún en el recuerdo de dos equipos españoles, el Asefa Estudiantes y el FIATC Joventut, que hoy en día no acaparan grandes dosis de atención mediática, pero que en 1992 se situaron en la cima baloncestística europea.

La magia de Djordjevic privó al Joventut de conseguir la Euroliga en Estambul

La historia del Joventut y el Estudiantes, dos clubes señeros del baloncesto nacional, es una de esas que tanto atrae al público: una trama de esfuerzo, superación y trabajo exhaustivo en las categorías inferiores que guió a ambos hacia una cita soñada por todo jugador de baloncesto, la Final Four de la Euroliga.

El club de Badalona llegaba a la cita turca como el gran favorito, dirigido desde el banquillo por el histórico Lolo Sáinz. En la pista, el equipo estaba liderado por Jordi Villacampa, máximo anotador de la historia de la selección española, escoltado por los estadounidenses Harold Pressley y Cornelius Allen Thompson. Esta fue una de las mejores parejas de jugadores extranjeros que han podido verse en España y que, en aquella Euroliga, se combinaron para promediar más de 34 puntos y veinte rebotes, además de ser piezas claves en la consecución de dos títulos ligueros consecutivos.

El Estudiantes tuvo una actuación discreta en semifinales

En el otro lado, los estudiantiles, que contaban entre sus filas con jugadores como Alberto Herreros, Alfonso Reyes o Nacho Azofra, llegaron a Estambul habiéndose alzado con la Copa del Rey, tras ganar al CAI Zaragoza en la final y dejar al Real Madrid y al propio Joventut en el camino. Nadie se esperaba su presencia entre los cuatro mejores equipos del continente, pero ese lugar se lo ganaron a pulso tras derrotar dos veces, en el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid, al Maccabi de Tel Aviv. Un gran logro para un equipo debutante en la máxima competición continental, precisamente contra uno de los equipos más laureados de la misma.

Lamentablemente, las reglas de la Euroliga obligaban a un enfrentamiento en semifinales entre los equipos de un mismo país que hubiesen llegado a la final a cuatro, imposibilitando una hipotética final entre los dos conjuntos españoles.

El 14 de abril de 1992, el equipo catalán no dio ninguna opción a su rival madrileño: 91-69. Villacampa, actual presidente del club badalonés, fue el principal responsable del triunfo al mostrar un gran acierto desde todas las distancias y acabó con 28 puntos, pero no estuvo solo, ya que contó con otro viejo conocido como Rafael Jofresa, autor de 16 puntos. Entre los dos hicieron inútil el gran partido realizado por John Gabriel Pinone y Rickie Winslow.

Quizá la victoria de los verdinegros no sorprendiese a nadie, pero sí lo hizo el apoyo de la afición estudiantil al finalizar el encuentro. Al grito de “¡Forza Penya!”, los 1.300 aficionados madrileños desplazados a la ciudad turca hicieron gala de una gran deportividad al desear que un equipo español se hiciese con el mayor trofeo continental, doce años después de que el Real Madrid lo hubiera conquistado por última vez. Para ellos, el simple hecho de codearse con la elite europea era buen motivo para una gran celebración, a pesar de que tampoco pudieron presenciar una victoria de su equipo en la lucha por el tercer puesto, en la que el Olimpia Milano hizo gala de una mayor experiencia en esta clase de encuentros.

Por su parte, el equipo dirigido por Lolo Sáinz se vería las caras contra el Partizán de Belgrado más “español” de todos los tiempos, ya que, con motivo de la Guerra de los Balcanes, el equipo yugoslavo se vio forzado a jugar en el Pabellón Fernando Martín de Fuenlabrada.

El “Partizán de Fuenlabrada”, dirigido por Zeljko Obradovic e integrado, entre otros, por dos viejos conocidos de la afición española como Aleksandar Djordjevic y un jovencísimo Nikola Loncar, privaría a la Penya del título. Un triple en los últimos segundos de Sasa, que más tarde jugaría con las camisetas del Barcelona y el Real Madrid, acabó con las esperanzas de los badaloneses, que contra todo pronóstico no se coronarían esa temporada como mejor equipo europeo.

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La historia le dio otra oportunidad a los verdinegros dos temporadas más tarde, casualmente con Obradovic en el banquillo. Por su parte, el Estudiantes no ha vuelto a participar en la máxima competición continental y, dada su situación actual, deberá pasar un tiempo para que los colegiales vuelvan a asomar la cabeza por tan prestigioso escenario.

Fotografías: Euroleague.net y Club Estudiantes

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