La Fiesta

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Como si de una fiesta se tratase, me siento desbocada en emociones. Algarabía de personas que ríen y bailan. Un bullicio sorprendente y en mi alma todo contradicciones.
Mi interior es esa fiesta, donde una a una chocan todas esas pasiones y se manifiestan externamente.
Y es que cada vez que recuerdo nuestros momentos, parece que mi corazón salta, de alegría, de felicidad, no puedo dudarlo y sin quererlo se me dibuja una sonrisa en la cara que no puede disimular que conoce el amor. Sin embargo, oscura contradicción, toda esta sensación pronto pasa, tan pasajera como las estaciones, los días de verano, los días felices… y como si se tratase de una carrera de galgos, las lágrimas surcan mi piel cual rayos. Su velocidad me impide ver como caen, sólo siento su rastro cálido. Son imparables.

Me aferro a mi cojín, como si fuese tu tierno abrazo que me da consuelo, buscando olores que ya han quedado en el pasado, buscando protección y consuelo. Y no lo hallo.

Más desesperante es mi llanto, más necesidad tiene mi cuerpo y mi alma de tener tu presencia, de escuchar tu risa, sentir tus manos. Y no lo hallo.

Si mi corazón lo dejé allí, a tu lado, ¿cómo podré vivir?, me pregunto sin descanso. Y cuando creo que mi mundo está del todo derrumbado, que ya no hay ni esperanza y sólo llanto, vuelven a surgir esos recuerdos, los más felices, lo más humano. Y del sollozo paso a la risa sin más tránsito. Se escapan los suspiros y el mundo me parece mucho más claro y al sonarme la nariz que es el matasuegras de turno, libero mi último desconsuelo para encontrar una paz que nunca hubiese imaginado.

El cansancio hace su presencia y sin quererlo me voy sumiendo en un sueño en donde estás junto a mi, en donde no hay distancias ni separaciones, en donde estamos en esos días de verano eternamente y mi rostro no puede evitar mostrar esa dulzura que sólo el amor consigue cuando se abre paso.

Y creerán que estoy loca, que tan pronto río como lloro, que me debato entre la melancolía y la más plena felicidad, entre los sueños y la realidad, entre un presente y un pasado. Pero no estoy loca.

No es más, que estoy enamorada, enamorada de verdad.

Fuentes de texto:
Rocío Molina Mendoza
Fuentes de imágenes:
Google Imágenes (
www.educima.com/fiesta-t7829.jpg)

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