La evolución del hombre, en el punto de mira ante nuevos hallazgos fósiles

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El equipo científico del Museo de Historia Natural de Cleveland (Ohio), liderado por Yohannes Haile-Selassiema, halló en Etiopía los restos del pie de un homínido de hace 3,4 millones de años. El descubrimiento, hecho público el pasado 30 de marzo en la prestigiosa revista Nature, sostiene que el fósil encontrado en África no guardaría relación con el “Astralopithecus afarensis”, homínido existente en ese momento en el continente africano.  

La investigación pone en cuestión la teoría que afirmaba que, en África, el único homínido existente pertenecía a la familia de la conocida Lucy. Además, el estudio publicado sostiene que el dedo gordo del pie hallado se asemeja al de un chimpancé, un rasgo que lo identificaría con el “Ardipithecus ramidus” -antepasado de los humanos actuales cuya existencia se data un millón de años antes que la del “Afarensis”-.

A su vez, el esqueleto del pie fósil representa a un homínido que, a diferencia del “afarensis”, mantendría una capacidad de agarre mayor que le permitiría trepar a los árboles. De esta forma,  los científicos estimaron en su trabajo que estas diferencias podrían significar la presencia de más de una especie homínida en el comienzo del Plioceno –hace dos millones de años-.

La carrera en el estudio de la evolución humana llegó a su máximo apogeo en 1974, cuando el paleontólogo Donald Johanson halló los restos de un homínido de 3,5 millones de años de antigüedad en Addis Abeba (Etiopía). El homínido, bautizado como Lucy, fue considerado como ejemplo formal del proceso de hominización, ya que sus andares lo asemejarían en gran medida con el hombre moderno.

Sin embargo, los continuos descubrimientos realizados desde entonces señalan que no existe una única explicación directa sobre la evolución del hombre, y son muchas las vertientes teóricas que sostienen diferentes factores a tener en cuenta.  

El pasado 19 de marzo, en unas cuevas al sudoeste de China, un grupo de arqueólogos asiáticos descubrió restos de cuatro sujetos con rasgos similares a los del hombre moderno y también al de su predecesor. La inexistencia de fósiles humanos de menos de 100.000 años de antigüedad en el este de Asia había hecho suponer a la comunidad científica que no hubo antecedentes del Homo sapiens en la región, pero el hallazgo de los restos con características propias del hombre moderno pone en duda tales teorías. 

El descubrimiento sostendría que, cuando China comenzaba a desarrollar la agricultura, el hombre moderno podría haber convivido con otro más antiguo. Además, la investigación abriría las puertas a una nueva línea de estudio sobre la evolución humana en Asia.

Darren Curnoe,  profesor de  la universidad australiana de Nueva Gales del Sur y director de la investigación, explica que el origen de estos sujetos podría estar vinculado a la temprana migración de hombres modernos desde África, aunque también existe la posibilidad de que se trate de una raza primitiva que evolucionó en China y sobrevivió hasta finales de la Edad de Hielo.

Sin embargo, José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, considera que el hallazgo en el país asiático no configuraría la teoría de una nueva raza en la evolución del ser humano, sino que los fósiles hallados se corresponderían con un hombre moderno con características más primitivas. 

Para el estudio de los restos de fósiles en el país asiático se realizaron radiografías sobre sus cavidades cerebrales, que revelaron la existencia de lóbulos frontales semejantes a los de los humanos modernos. No obstante, los lóbulos parietales resultaban bastante primitivos, sin olvidar que el volumen cerebral parece ser similar al de un hombre moderno de la Edad de Hielo.

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Imágenes:  Guérin Nicolas,  Kameraad Pjotr

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