La Europa League es española

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El Athletic de Bilbao y el Atlético de Madrid consiguieron salvar los muebles del fútbol español en Europa al meterse en la esperada final de la Europa League. Los de Bielsa derrotaron Sporting de Portugal (3-1) y remontaron la victoria lusa en el partido de ida. El Atlético, a su vez, remató la eliminatoria en casa de un Valencia que mereció anotar en la primera parte.

Llorente celebra el gol de la victoria bilbaína

El 26 de abril de 1903, unos estudiantes vascos fundaron el Athletic de Madrid como sucursal en la capital española del Athletic de Bilbao. El destino ha querido que ahora, 109 años después, estos equipos se crucen en una final continental.

El Athletic de Bilbao tuvo que esperar hasta el final de la eliminatoria para confirmar su presencia en Bucarest. Con la importante baja de De Marcos, los de Bielsa afrontaron el encuentro teniendo muy presente el resultado adverso de la ida (2-1). El Sporting recuperó para el choque a uno de sus jugadores bandera, el chileno Matías Fernández, del que se esperaba que aportase luz al ataque lisboeta.

Consciente de su necesidad de tomar la iniciativa, el Athletic salió decidido a comerse a los portugueses y mostrar sus credenciales. Ya en el minuto 9, Llorente tuvo la primera gran oportunidad del encuentro, seguida por otra magnífica ocasión de Muniain. Se atisbaba el primer gol en la Catedral y no tardó mucho en llegar: pasado el cuarto de hora de juego, Susaeta aprovechó una dejada de pecho de Llorente para volear y batir a Rui Patricio.

Con ese resultado el Athletic estaba en Bucarest, por lo que el Sporting a la búsqueda de la remontada. Van Wolfsvinkel y Capel se hicieron con los mandos del ataque luso, tratando de llegar a la meta local con más intención que acierto. Al filo del descanso llegó la locura: primero anotó el Sporting, en el minuto 43, por medio de Van Wolfsvinkel, que aprovechó un rechace para instaurar el empate. Sólo dos minutos después, Llorente asistió de forma magistral a Ibai Gómez, cuyo gol ponía de nuevo el empate en el global de la eliminatoria.

A la vuelta del descanso, el juego eléctrico y vibrante de ambos equipos encandiló al público. Primero Rui Patricio hizo una gran parada, posteriormente Javi Martínez cabeceó al larguero y, por último, el Sporting remató al palo. Los minutos pasaban con un encuentro envuelto en una gran igualdad que parecía llevar hacia la prórroga, pero cuando ya faltaba poco para el descuento, Llorente anotó un gol histórico que le mete de lleno en el imaginario popular del club bilbaíno. Ibai centró desde la izquierda y Llorente se estiró para golpear el esférico, anotando el tercero de su equipo, un gol que devuelve al Athletic a una final europea tras 35 años de espera.

El encuentro de Mestalla fue igualmente angustioso. Pese a la ventaja conseguida por los rojiblancos en el encuentro de ida, el Valencia puso en serios aprietos al equipo madrileño en la primera parte. Los de Emery salieron con un once muy ofensivo y un centro del campo que apostaba por la posesión gracias a la dupla formada por Canales y Parejo. El Atlético, por su parte, saltó al campo con su once de gala a excepción de Gabi, que fue sustituido por Mario Suárez.

Los colchoneros salieron bien plantados, llegando incluso en alguna ocasión a la meta defendida por Diego Alves, pero el empuje les duró cinco minutos, el tiempo que tardó en hacer efecto la altísima presión que planeó Emery para el encuentro. Roberto Soldado era el primer defensor cuando no tenían el esférico, mientras que los centrales ché eran los primeros centrocampistas, libres como se encontraron sin la presión del Atlético a la hora de sacar el balón jugado.

Los del Cholo se mostraron impecables en tareas defensivas, con un Godín imperial que recordó en ciertos momentos al defensor que brilló en el Villarreal. No obstante, el Valencia encontró un punto flaco en la defensa de los visitantes: las bandas. Un Canales pletórico movía el balón con criterio hacia los laterales Jordi Alba y Barragán, que desbordaron con frecuencia y pusieron centros con peligro en el área rojiblanca. Ese fue el panorama durante toda la primera mitad, en la que los locales merecieron algún tanto pero se encontraron con un gran Courtois, que impidió que los valencianistas se adelantasen en el marcador.

En la segunda parte el Atlético cambió a Mario Suárez por Gabi y mejoró notablemente, con el ex zaragocista desahogando a las líneas ofensivas y permitiendo una mayor eficacia a la hora de recuperar el balón y crear peligro ofensivo. El Valencia, además, notó el cansancio acumulado de la primera mitad y aflojó su presión asfixiante. El momento clave del duelo se produjo en el minuto 58: Canales se hizo daño en un mal giro de la rodilla y fue retirado en camilla. Sólo tres minutos después llegaba el tanto que daba la clasificación a los visitantes: Diego Ribas realizó un cambio de orientación que Adrián embolsó con el pecho en la esquina izquierda del área ché. Tras dejarla botar, el ariete asturiano enganchó una volea que se coló por la escuadra derecha de Alves, un gol de bandera que silenció a la parroquia local.

El Atlético se vino arriba y buscó el segundo, que pudo llegar por medio de Arda Turán o Falcao. A diez minutos del final llegó la polémica del partido: lanzamiento de córner y salto emparejado entre Tiago y Tino Costa, quien toca el balón con la mano. El árbitro señaló el penalti, pero tras las protestas de los jugadores valencianistas y la consulta con el linier, decidió anular la pena máxima y, en su lugar, expulsó a Tiago por agresión.

El Valencia trató de anotar al menos el empate, pero Godín en el descuento sacó un balón bajo los palos para darle la victoria a los del Cholo Simeone. Dos años después, los rojiblancos vuelven a la final de Europa League.

 Imágen: www.athletic-club.net

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