La espiral siria

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Han pasado mas de dos años desde que el 26 de enero de 2011 determinados sectores de la sociedad siria reclamaran un cambio profundo en el gobierno de Bachar Al Asad. Desde entonces, la lucha entre insurgentes y gobierno se ha cobrado alrededor de 70.000 muertes y 600.000 refugiados, según las Naciones Unidas.

Foto cedida por FotopediaEl conflicto armado en el que se encuentra Siria es cada día mas brutal e indefinido. Mientras más días pasan, más cruel y sangrienta se vuelve la contienda. El caos es el poder dominante en todo el país. Diariamente, en Alepo, los rebeldes y el ejército se enfrentan en luchas mortales por el dominio y control de la ciudad, lo que ha llevado a su completa devastación. La ciudad de Homs se ha convertido en la segunda más dañada, producto de la guerra, y en Damasco, la capital siria -y bastión de las fuerzas leales a Bachar al Asad- los rebeldes disparan contra los puestos de la Guardia Republicana, empleando ambos el grueso de su artillería. La reciente caída de Raqqa (al este de Alepo) en manos de los rebeldes supone un importante avance en el combate contra las fuerzas del régimen. Sin embargo, el conflicto lleva meses en un estancamiento en el que los rebeldes se han hecho fuertes en varios puntos del norte, oeste y sur del país mientras que Damasco continúa siendo el bastión de las fuerza de Bachar Al Asad. La mayoría de los opositores son sunitas, mientas a El Asad, que pertenece a la rama alauí del chiismo, le apoyan minorías como los drusos o los cristianos. La balanza se inclina, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), a favor de los rebeldes en la lucha por el poder.

Recientemente, fuentes del Ministerio de Defensa británico, han revelado que en Siria se ha hecho realidad algo que se venía temiendo: la utilización de armas químicas. Pruebas forenses señalan que se utilizó “algún tipo de arma química” en una zona cercana a Damasco, donde se produjeron duros enfrentamientos entre los partidarios del régimen de Bachar al Asad y los rebeldes, como señalaron fuentes de Defensa no identificadas al diario británico The Times, información que retomó la agencia Efe. No obstante, el diario británico no precisa si esas supuestas armas químicas habrían sido utilizadas por efectivos del régimen o por la oposición. La opacidad de las informaciones procedentes de siria dificultan elaborar una visión clara de cómo se desarrollan los hechos y hacia donde se encamina el país. Los civiles son, a ciencia cierta, los mas perjudicados en un conflicto que según Montserrat Abumalham Mas, profesora del Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Complutense de Madrid, “existe, efectivamente, una base para pensar que el enfrentamiento actual hereda parte de las tensiones existentes a lo largo de siglos entre sunitas y chiítas”. Además, la presencia de grupos relacionados con Al-Qaeda en el bando insurgente ha provocado una gran inquietud en las potencias occidentales y ha incrementado el nivel de alerta en la frontera norte de Israel, que teme que un vacío de poder facilite un ataque por parte de esas células yihadistas.

El sectarismo religioso y el papel indeciso de la comunidad internacional perpetran la masacre. Por ello, los jefes de Acnur, Unicef, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y Ocha (la coordinadora de asuntos humanitarios) han redactado un comunicado denunciado la inacción por parte de los políticos de todo el mundo para acabar con la guerra. “Parece haber un escaso sentimiento de urgencia entre los gobiernos y las partes que podrían poner fin a la crueldad y la matanza en Siria”, se quejan. Los firmantes del manifiesto piden a los gobiernos que usen su “influencia colectiva” para “insistir en una solución política” al conflicto.

 

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