La esperanza del fin del mundo

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El pasado viernes 5 de febrero se estrenó por fin en nuestro país The Road (La Carretera), la esperada adaptación de la homónima novela del estadounidense Cormac McCarthy. La Carretera, publicada en 2006 y ganadora del premio Pulitzer 2007, es una novela extremadamente anormal, más por su desarrollo que por su planteamiento inicial. Nos encontramos en un mundo totalmente devastado por causas desconocidas donde no quedan animales y ni tan siquiera vegetación. En él acompañamos a  un padre y a su hijo, que tratan de dirigirse hacia el sur desde algún punto de Estados Unidos, buscando un lugar mejor que puede que no exista. En este caso, decir que los acompañamos no es simplemente una manera de hablar, pues la narración sosegada y los breves pero numerosos diálogos nos hacen sentir parte de ese sufrido viaje en el que sólo importa conseguir algo de comida para lograr sobrevivir. En este horrible mundo, las fuerzas para seguir viviendo se han agotado para muchos y otros, ante la falta de comida y la imposibilidad de producir nuevos alimentos, han optado por el canibalismo, dando lugar a un horror y una desconfianza latente entre los supervivientes que vagan aún por el mundo.

La novela, aunque breve, refleja fielmente la dureza y el sufrimiento al que tienen que enfrentarse los dos protagonistas, con días largos llenos de peligros y noches no menos tranquilas, tratando de dormir a la intemperie en lugares supuestamente seguros, alejados de la carretera. Como resulta lógico en un mundo abnegado y prácticamente muerto, la mayor parte del tiempo no sucede nada relevante, lo que puede producir en el lector tanto mayor empatía y comprensión como desesperación y cansancio. Y aquí llegamos al punto que más dudas ofrecía en cuanto su adaptación al cine, y es que la limitación del tiempo y sobre todo la obligación de un mayor dinamismo y presencia de personajes y sucesos debieron resultar unos duros obstáculos a la hora de realizar le película sin dejar de ser fiel al espíritu de la novela.

Ciertamente, la prueba ha sido superada, el equipo de rodaje con el director John Hillcoat al frente han sabido trasladar esta íntima historia a la gran pantalla. El trabajo de los actores resulta espléndido, con un Viggo Mortensen siempre creíble y el joven Kodi Smith-McPhee con un trabajo muy meritorio para su edad. Destaca también Charlize Theron, en un papel secundario pero realmente intenso, frente a frente con Viggo Mortensen. Además, se dan breves apariciones de grandes actores como Robert Duvall o Guy Pearce.

Y tan relevante para el film como los actores resulta el factor visual, en el que destaca y mucho el trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. Caminos polvorientos, casas semiderruidas y cadáveres en un entorno completamente grisáceo, donde ni el cielo ni el agua conservan su color. Algunos planos son realmente impresionantes y son clave en el sentimiento general de tristeza y desolación. En definitiva, una buena adaptación al cine de una gran novela, realizada con respeto y fidelidad, comprendiendo las reglas del medio y añadiendo lo necesario. Quizá se note en ocasiones cierta dulcificación, que por fortuna no afecta al resultado general. Muy recomendable.

Fuente de la imagen:
Uroloki (http://www.uruloki.org/)

2 Comentarios

  1. Recalco lo dicho, el trabajo de fotografía de Aguirresarobe es espléndido. No sólo refleja a la perfección el espíritu de la película sino que además lo hace con una inusual belleza, cosa todavía más meritoria teniendo en cuenta con los poquísimos colores que juega la película.
    Por lo demás creo que, salvando esas pequeñas dulcificaciones que comentas, es una muy fiel adaptación, quizá demasiado… Hillcoat ha arriesgado tan poco en ese aspecto que llegas a preguntarte qué aporta la peli que no pueda aportarte el libro.

    (Venga, un poco de spam: podéis leer la reseña del libro en http://losefectossecundarios.wordpress.com/)

  2. Personalmente me esperaba bastante más de la película. Ciertamente, en el plano visual es impecable. El rodar en escenarios naturales y con 35mm lo hace muchísimo más realista.

    Las pegas aparecen en el plano narrativo del film. Y es que no se podrá negar que aporte algo nuevo al género. La peli está planteada de la misma forma que Soy Leyenda: tenemos al protagonista en un mundo desolado y del que vamos descubriendo algunas cosas por unos flashback que realmente no van a ninguna parte y con un desenlace con algunas similitudes. ¿Otros ejemplos comparables? La guerra de los mundos del Sr. Spielberg. Con esto quedan muchas cosas claras respecto a La Carretera.

    Por otra parte, se nota demasiado la mano de los productores. Yo más que de dulcificación hablaría de cobardía. He aquí lo que hace que el film no aporte nada al género. La Carretera se queda en eso, en una buena adaptación de la novela, pero demasiado convencional.

    Dos apuntes más: el final tiene delito y para ver una cinta realmente dura, que hable de la condición humana y que no haga concesiones… La Niebla de Frank Darabont.

    PD: Y que conste que La Carretera me gustó bastante

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