La era de los incomunicados

0
705

“¡No me has respondido al comentario que te he dejado en el tablón!”-le dice a su amigo mientras se gira hacia él-. “Pero si estoy a tu lado…”-contesta riéndose. Por absurdo que parezca esto, bienvenidos a la generación de los nativos digitales.

Los jóvenes de hoy hemos crecido junto al gran cambio de las tecnologías en nuestras vidas. De los teléfonos en casa con ruedecilla en el que cada número se colocaba justo dentro de un agujero para tus dedos que hacían girarla, se ha pasado a ampliar la fotografía que acabas de hacer precisamente con tus dedos o estás viendo a la persona que está detrás del teléfono a través una pantalla. Renovarse o morir, esta frase siempre acompañará a todo lo que nos rodea porque el ayer está anticuado y la actualización es la que mandan y guía en este camino multimedia.

Tenemos toda la información en nuestras manos, poseemos todo el mundo a golpe de un click, pero eso no sacia nuestro deseo como consumidores y queremos más. El mejor modelo, la mayor velocidad…y todo eso, ¿para qué? Hace unos meses, Ignacio Fernández, director de la publicación www.literaturas.com y Presidente de la Asociación de Revistas Digitales de España, dio una charla en la Facultad de Ciencias de la Información sobre periodismo digital y todo lo relacionado con la nueva era y nos invitó a reflexionar a los asistentes sobre la forma en que amontonamos todo tipo de contenidos hoy. “¿Para qué queremos tener todas las películas, libros, fotografías, documentos, etc. en un disco duro si no vamos a tener tiempo de usarlo todo?”. Y es cierto, no se selecciona nada de nuestro futurista cofre repleto con su lenguaje binario formado por ceros y unos, que componen el sistema informático. Todo lo que está a nuestro alrededor (nos interese o no), queremos que caiga en nuestras mano y atraparlo. La idea de perpetuidad, esa que poseían los creadores de las grandes obras artísticas para alcanzar la deseada eternidad, se ha hecho hueco en nuestras vidas y queremos conservarlo íntegro. El proceso es sencillo: recibir, recoger y recolectar. No quiere decir que no sea útil este proceso pero esto es como hacer una maleta: el chubasquero por si acaso llueve, el jersey si de repente hace frío; es lo mismo que por si acaso algún día te da por escuchar toda la discografía de un grupo que apenas conoces pero que tienes guardado por haber leído buenas críticas de su trabajo( no entraré en la polémica ley Sinde).

Sin embargo, la era digital no solo hace que acaparemos y apilemos de forma ingente cualquier cosa. Los ciudadanos podemos estar más informados sobre nuestros derechos y en muchas ocasiones, es un respiro en nuestra ajetreada vida evitar colas en bancos, por ejemplo, que es una de las utilidades que nos ofrece la red. Ya no tienes que soportar el hecho de ver todas las fotografías que tu amiga te mostraba entusiasmada, cada una con su respectiva anécdota, de su último viaje: sólo tienes que irte a su álbum en Facebook y ponerle un simpático “me gusta”. A tiempo real, además, puedes seguir minuto a minuto una noticia o comprar de forma cómoda y rápida. Aún así, es sorprendente pero no extraño, encontrarte maravillosas personas que siguen escribiendo cartas o regalando christmas de papel por Navidad y pertenecen también a la generación del ratón y de la interactividad.

Un anuncio en el que el chico le pide un beso a la chica, que se sitúa detrás suya, a través del móvil. Una sobremesa en la que las risas no se comparten entre los presentes, sino que se han trasladado a una pantalla y la conversación pasa vía Wi-Fi. Y estar atado a una melodía que interrumpe un agradable silencio o el aviso de un chat en el que estás siempre disponible, es la condena, hoy por hoy, que los jóvenes tienen que pagar simplemente por la época que ha tocado.

Fuentes de las imágenes:
http://4.bp.blogspot.com/_dhm5T7rnwKk/S9A1uHChccI/AAAAAAAAAQc/0BYmX6cI2KM/s320/internet-addiction.jpg
http://josetorregrosa.files.wordpress.com/2009/04/venda-en-los-ojos.jpg?w=300&h=300

Dejar respuesta