La encrucijada de Andy Schleck

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El ciclista luxemburgués Andy Schleck aún no tiene en su palmarés una gran vuelta de tres semanas. El Giro, muy montañoso, tendrá en 2012 un recorrido mucho más favorable para sus características que el Tour, plagado de kilómetros contrarreloj. El escalador del Leopard Trek duda entre apostar por la carrera transalpina o hacerlo por la ronda gala.

Andy Schleck sopesa centrarse en el Giro de Italia 2012

En la contrarreloj que cerraba el último Tour de Francia, y liberado de la pesadilla de Alberto Contador, Schleck confiaba en que el jersey amarillo le diera alas y pudiera certificar su victoria en la Grande Boucle. Sin embargo, los 42 kilómetros de lucha individual contra el cronómetro se convirtieron en una tortura para el espigado ciclista. Hasta dos minutos y medio perdió con Cadel Evans, a la sazón ganador de la carrera, cuando el empezar la etapa disfrutaba de casi un minuto de ventaja sobre el corredor australiano.

La debacle de Schleck aquel penúltimo día certificó el problema competitivo que padece cuando se enfrenta a una contrarreloj. El trazado de la última edición del Tour, perfecto para escaladores, limitó las pruebas contra el cronómetro a dos: una por equipos y la ya reseñada individual. Un recorrido con poco más de cuarenta kilómetros favorecía las aspiraciones del joven luxemburgués, pero ni la desaparición de un Contador fatigado hasta el extremo ni la testimonial presencia de las contrarrelojes le permitieron pasearse de amarillo por los Campos Elíseos. Por tercer año consecutivo, Schleck ocupó el segundo cajón en el podio parisino.

Saber qué pasará con el corredor en 2012 es toda una incógnita. El pequeño de los Schleck duda entre intentar de nuevo el asalto a la ronda francesa en julio o competir para ganar su primera carrera de tres semanas en la primavera italiana. La ronda gala apuesta en 2012 por un recorrido marcado por las etapas contrarreloj, con noventa kilómetros más los seis del prólogo; es decir, más del doble que en la edición de 2011. Por su parte, la prueba italiana suma en torno a 65 kilómetros de lucha contra el cronómetro, pero ofrece alta montaña como el Mortirolo o la llegada al paso del Stelvio (a 2.757 metros de altitud).

El Giro de Italia 2012, en todo caso, se adecua mejor a las características de un gran escalador como Andy Schleck. Ir a la ronda transalpina, donde partiría como favorito, supondría la renuncia al sueño del Tour y a liderar a su equipo en la carrera más importante del mundo. Sin Contador, Evans o Bradley Wiggins, las amenazas de Schleck se centrarían en los corredores locales Vincenzo Nibali e Ivan Basso. Los explosivos puertos de italianos permitirían que el luxemburgués mostrara todas sus cualidades y, quizás, romper su maldición con las grandes vueltas.

Fotografía: Petit Brun

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