La educación sufre un cambio tras otro

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Según indicó el BOE el pasado 7 de febrero, el Ministerio de Educación ha cambiado el temario que más de 60.000 opositores a maestro llevaban estudiando desde el 15 noviembre de 2011, después de que fuera aprobado por el Gobierno del PSOE. Tras la publicación de las nuevas modificaciones, el temario regresa en muchos casos a uno propio los años noventa.

Estos nuevos cambios suponen para los opositores una pérdida tanto de tiempo -al llevar estudiando durante tres meses el temario para las oposiciones- como de dinero -gastado en libros que ahora ya no sirven-. Con tanto cambio, la frustración y la desmotivación se van apoderando de los aspirantes, que no saben a qué atenerse y sienten que su esfuerzo no se toma en serio. Lo mismo sucede con las comunidades que han convocado oposiciones para 2012 -Andalucía, País Vasco, Cantabria, Canarias y Madrid-, irritadas por un cambio que se ha realizado sin avisar, en el último momento y de forma imprevisible, sin consultar a los opositores ni a las comunidades, algo que ningún Ministerio de Educación se había atrevido a hacer en los últimos treinta años.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha quitado importancia al asunto y ha asegurado que el cambio es ventajoso, puesto que se ha recuperado un temario con el que, al ser de los noventa, se venía trabajando desde hace varios años, a diferencia del nuevo, que sólo llevaba unos meses implantado.  

¿Hay algún otro motivo detrás de estas modificaciones? El PSOE opina que el objetivo no es otro que disuadir a las comunidades de que convoquen oposiciones, como es el caso de Canarias, que ya se lo está pensando debido al bajo número de plazas de las que disponen; o también que haya menos aspirantes que aprueben las oposiciones, al haber cambiado tantas veces el temario. Así habrá un mayor número de interinos, que pueden ser despedidos o no contratados más fácilmente que los funcionarios.

A finales de enero, el Ministerio recomendó a las comunidades que no convocaran oposiciones, y aún así ha habido varias regiones que sí lo han hecho, por lo que muchos interpretan este cambio en el temario como un intento de entorpecer las pocas oposiciones que se llevarán a cabo este año. Algunos  de los aspirantes creen que el Ministerio trata de desmotivar a los estudiantes para que éstos soliciten la cancelación de las oposiciones, al haber una gran incertidumbre y desconocer si su trabajo cristalizará en la consecución de un puesto de trabajo.

El sistema público de educación se está viendo muy afectado por los cambios del Gobierno, al igual que las industrias editoriales, las cuales también han sufrido una pérdida de tiempo y dinero: tanto es así que incluso se plantean demandar al Ministerio de Educación.

Es cierto que, para lograr una mejora en el país, hay que llevar a cabo una serie de cambios, pero deberían plantearse con un determinado margen de tiempo y teniendo siempre en cuenta a los afectados. Porque ahora, ¿quién va a resarcir a los opositores?

Fotografía: Ryan McVay

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