La educación es el arma más poderosa

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Los gastos militares en el mundo superan el máximo alcanzado durante la Guerra Fría, según Intermón-Oxfam. La ONG calcula que ascenderá a 835.000 millones de euros. Cantidad que es casi 15 veces superiores al volumen de la ayuda humanitaria internacional. Gran culpa de este aumento lo tienen países como Chile y Venezuela, con 2.785 y 2.200 millones de dólares, de forma respectiva.

Esta alza de los presupuestos militares ha provocado una bonanza de la industria armamentistas sin precedentes. Así, sus 100 primeras empresas han visto aumentar en cuatro años sus ventas en un 60%. De acuerdo con estas cifras, Venezuela podría incrementar el gasto en armamento hasta los 30.000 millones de dólares en los próximos seis años, o hasta 60.000 si Chávez continuase en el poder hasta el año 2021.

Mientras tanto, en el ámbito social, se manifiestan desigualdades en la alimentación, en la distribución del ingreso, en el empleo, en los servicios de salud, educación y saneamiento y en la seguridad social. En el plano específico de la educación, los gastos de los gobiernos centrales de los países latinoamericanos oscilan entre el 1,4% y el 7,8% del PIB.

La calidad de la educación es un desafío especial en América Latina, donde se conserva un sistema fuente de profundas desigualdades sociales. El deterioro de la educación en el continente se refleja en la baja calidad, la disminución del gasto público y de los presupuestos de educación en muchos países, en la precarización de las condiciones de trabajo  de los profesionales de educación y en el estancamiento  o poco avance del acceso a la educación.

Se constata un retroceso que amplía la diferencia entre situación vigente y las metas de los gobiernos y de los organismos internacionales. Siete años después de la celebración del Foro Mundial sobre la Educación en Dakar la tasa de analfabetismo ronda el 10 %. Sin embargo, el principal problema en esta región no es la expansión de la educación, sino mejorar la calidad de la misma.

El déficit latinoamericano nos muestra el precario desarrollo de la educación, sin alcanzar todavía la alfabetización completa de las personas adultas y el acceso general de niñas, niños y jóvenes en el sistema escolar hasta la educación superior.

Son 20 millones de adolescentes de América latina los que no reciben educación secundaria, es decir, más de la mitad de los chicos en edad de cursar la escuela media no están matriculados. El analfabetismo se concentra en la población en las comunidades indígenas y en las zonas rurales y núcleos marginales urbanos.

La mejora de la calidad de la enseñanza supone mejorar las condiciones laborales y la profesionalidad de los maestros, y asegurarles formación, infraestructura y una remuneración aceptables. Esto exige un incremento del gasto público en educación, y que los gobiernos nacionales vean liberados sus presupuestos de la carga de la deuda externa. La alternativa real es entre educación, salud y servicios económicos, por una parte, o pago de intereses de la deuda, por la otra.

Si a estos gastos destinados a la deuda les añadimos los incipientes en armamento, la educación se queda con una parte muy pequeña del pastel presupuestario. Llama la atención que ciertos gobiernos vinculados con la izquierda sean hoy los que estén a la cabeza de este crecimiento armamentístico. Una izquierda que siempre se reivindicó como antimilitarista y abogó por la reducción de los presupuestos militares y por al aumento de éstos en lo social.

Gabriel Celaya decía que “la poesía es un arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho”. En la zona más violenta del mundo, con una tasa de homicidios del 27,5 por cada 100.000 habitantes. Donde se dan secuestros u otras formas de violencia criminal. Donde se ve cómo el gasto militar aumenta en contra de su historia. Donde se decide que la prioridad es el armamento antes que la deuda o los servicios sociales. Donde 5,7 millones de niñas y niños trabajan sin haber cumplido la edad mínima de admisión al empleo o realizan trabajos que deben ser abolidos.

En esta zona, para defenderse, la mejor arma en la que se puede invertir es la educación. Ya lo dijo Nelson Mandela: “la educación es el arma más poderosa”. Un arma para la igualdad. Un mecanismo de creación de más oportunidades para todos.

Fuente del texto:
Interpón-Oxfam
Fuente de la imagen:
http://origins.jpl.nasa.gov/education/images/education-kids-br.jpg

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