La economía española, bajo vigilancia

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Bruselas ha advertido a España de que está bajo estricta vigilancia y la Comisión Europea enviará a Madrid un equipo para supervisar los ajustes exigidos. Tras el incumplimiento del objetivo de déficit de 2011, la desconfianza planea sobre la economía española y la tensión vuelve a los mercados.

La economía española se enfrenta a una nueva presión: la CE ha puesto bajo vigilancia a nuestro país. La UE enviará a Madrid a expertos encargados de analizar el estado de salud de la economía y controlar las cuentas de todas las administraciones, una medida promovida por el incumplimiento del déficit en 2011 y el rechazo del Eurogrupo a las intenciones del Gobierno de fijar la meta de 2012 en el 5,8 por ciento del PIB.

Fruto de las multimillonarias ayudas del Banco Central Europeo, la prima de riesgo española parecía haberse estabilizado, alejándose de los niveles que encendieron las alarmas y llegándose a situar por debajo de la prima italiana.

Sin embargo, el Ejecutivo trató de conseguir una suavización de los objetivos de déficit y España volvió a convertirse en objeto de crítica. La desconfianza de la Comisión ha vivificado las sospechas de los mercados, se acabó la “tranquilidad”. Ante un panorama de profunda recesión, los inversores parecen inquietos. Las consecuencias del pinchazo inmobiliario sobre la banca y las secuelas de los recortes sobre la economía no mejoran el turbulento panorama.

El primer ministro italiano, Mario Monti, y la ministra austriaca de finanzas, María Fekter, han mostrado su desconfianza en la economía española. “España está dando a toda Europa motivos de gran preocupación, porque sus tasas de interés suben y basta poco para recrear fenómenos que, a través del contagio, nos puedan afectar a nosotros”, denunciaba Monti. Mientras, Fekter espetaba a Luis de Guindos: “¿Van a pedir ustedes ayudas al fondo de rescate?”. La tensión entre el Gobierno y la Comisión es palpable. Desde que Mariano Rajoy anunció su intención de incumplir los compromisos de déficit de 2012 en pro de la soberanía nacional, la desconfianza se ha convertido en la tónica de cada día.

La supervisión a la que está sometida España es un arma de doble filo. Los mercados exigen un mayor control de las comunidades y estrechar el cerco de déficit podría resultar positivo en este sentido, pero los mismos mercados exigen crecimiento y los fuertes recortes necesarios para cumplir el déficit pueden agudizar la recesión.

Desconfianza, tensión e incertidumbre describen el panorama al que se enfrenta la economía nacional. La decisión de Bruselas de colocar a España bajo vigilancia ha reavivado la desconfianza de los mercados y de los inversores, lo que vaticina nuevos recortes. El Eurogrupo castigó los excesos de España con un ajuste de 5.000 millones de euros más de lo acordado, premisa esencial para que la Comisión volviera a depositar su confianza en nuestra economía. De nuevo, el futuro de España depende de las decisiones de Bruselas.

Fotografía: Creativ Studio Heinemann

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