La discriminación "positiva"

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Después de su paso por el Senado, la ley de Igualdad llegaba al Congreso entre vítores y abucheos procedentes de la grada parlamentaria. La entrada en vigor de la ley –a finales de marzo- introducirá revolucionarias novedades sociales, políticas y empresariales que, cuanto menos, exigen una valoración profunda y detenida por su trascendencia y significación.

Desde el punto de vista familiar, la reforma eleva a 13 días el permiso de paternidad. No obstante, éste se ampliará progresivamente hasta alcanzar las cuatro semanas en 2013. Otro de los elementos más positivos –y menos debatidos- es el reconocimiento de bonificaciones a las trabajadoras autónomas y la concesión de un subsidio de maternidad para las mujeres menores de 21 años, a pesar de que no hayan cotizado a la Seguridad Social. A partir de aquí, la polémica se desata. Y no es para menos. La ley, en un absurdo e injusto intento de promover la “igualdad” social, obliga a las empresas a constituir un staff directivo en el que las mujeres representen entre un 40% y un 60% de los cargos del Consejo de Administración. Igual suerte corren los partidos políticos que, en idéntica proporción, deberán cumplir con la ley en la elaboración de las listas electorales.

La reforma, que se ha aprobado con la abstención del Partido Popular, ha suscitado el rechazo de la patronal que, lógicamente, no entiende cuál es el argumento gubernativo que concede potestad al ejecutivo para designar los puestos de responsabilidad de la empresa privada. En el entorno político, a pesar de que los grandes partidos ya cumplen con la ley, se han producido algunas curiosidades. En Canarias, el Partido Popular pretendía presentar una lista exclusivamente femenina para las próximas elecciones municipales y autonómicas de Mayo. Sin embargo, en virtud de esta reforma, la iniciativa tendrá que ser abortada de manera absurda e innecesaria. Llegados a este punto, no cabe sino preguntarnos de qué manera afrontará el Partido Comunista de las “niñas vascas” este varapalo. Sería cómico que finalmente no pudiesen presentarse por incumplir la paridad electoral después de haber burlado la ley de partidos.

Así, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha dado otro paso más en su habitual manera de hacer política basada en buenas palabras y escasos consensos con el principal partido de la oposición. La discriminación positiva perjudica muy especialmente al género femenino al que trata de beneficiar por considerarle inferior, incapaz e incompetente. Como recientemente decía algún político, la relevancia pública debería alcanzarse por ser mejores y no por ser mujeres.

1 Comentario

  1. Precisamente porque el género femenino no es ni inferior, ni incapaz, ni incompetente hay que forzar a las empresas y a partidos políticos como el Partido Popular a que lleven a puestos más altos a sus mujeres.
    Me parece que el “Argumento gubernativo” es bueno, claro y preciso. Las mujeres tienen que estar en los mejores puestos no por ser mujeres si no porque lo valen realmente. La ley no tendría sentido si el género femenino no estuviera capacitado. Ahí es donde está el problema. Hay muchos que todavía no se creen que una mujer sea capaz de dirigir una empresa o un partido político.
    Por todo esto la ley es más necesaria que nunca.

  2. Me parece increíble que hablemos de méritos cuando todavía no nos encontramos en una sociedad igualitaria. El machismo sigue anclado entre nosotros y es precisamente esta lacra la que obliga a tomar iniciativas como la de establecer cuotas. Si no hay igualdad, nunca se seleccionará al más capacitado. Qué pasa, que si hasta ahora no hay casi mujeres en los consejos de administración u ocupando altos cargos es porqué no estamos capacitadas? Creo que lo estamos y más que muchos hombres, el problema es que seguimos encontrando barreras que una ley como ésta trata de derribar.
    Ojala no hubiese que recurrir a las cuotas, eso querría decir que hemos evolucionado lo suficiente como para limitarnos a medir méritos.

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