La discapacidad en cifras

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Las rampas, los letreros en braille o los semáforos sonoros son cada vez más frecuentes en los espacios públicos y las zonas de ocio. Detrás de estas pequeñas modificaciones urbanas, se encuentra la lucha de un colectivo que en los últimos años ha avanzado de forma muy destacada: los discapacitados. Para saber más hemos contactado con el Observatorio Estatal de la Discapacidad y con Antonio Jiménez Lara, su Coordinador de Programas.

¿Qué podemos considerar una discapacidad?
La discapacidad es un concepto difícil de definir debido a su naturaleza multidimensional, en la que confluyen características objetivas y subjetivas. Surge de la interacción dinámica entre los estados de salud (enfermedades, trastornos, lesiones o traumas) y el entorno, y puede verse modificada por factores personales (como el sexo, la edad, el nivel educativo o el nivel de ingresos) y del entorno físico, social y actitudinal.

¿Es posible que factores sociales puedan aumentar el riesgo de discapacidad en una persona? Si la respuesta es positiva, ¿Qué factores son y qué tipo de discapacidad pueden provocar?
Los factores sociales modifican el riesgo de discapacidad de diversas formas. Por una parte, influyen en el riesgo de sufrir una alteración de la salud que cause una deficiencia (por ejemplo, los grupos en situación de pobreza están más expuestos a enfermedades infecciosas; el riesgo de accidente laboral es mayor en el caso de personas que trabajan en la construcción que entre los trabajadores de los servicios; los estilos de vida influyen en el riesgo de padecer determinadas enfermedades crónicas generadoras de discapacidad, etc.). Por otra parte, las características del mundo físico, social y actitudinal, al interactuar con las deficiencias, pueden tener tanto efectos positivos o facilitadores (por ejemplo, el disponer de un entorno familiar que proporcione un adecuado apoyo material y afectivo) como efectos negativos o de barrera (por ejemplo, el vivir en una ciudad poco accesible) que modifican sustancialmente la experiencia de la discapacidad.

¿Qué importancia tiene la unión de los discapacitados en la lucha contra la discriminación?
La unión hace la fuerza y en este sentido los movimientos sociales y las entidades más representativas a nivel nacional e internacional de las personas con discapacidad han sido decisivos a la hora de dar a conocer a los poderes públicos y las autoridades las necesidades reales del colectivo y las discriminaciones que sufre y ha sufrido durante años. Esta unión ha servido para crear una conciencia social que exige la igualdad de oportunidades, una completa igualdad y protección ante la Ley, el derecho a ser tratado con dignidad y respeto y unas medidas que garanticen el goce completo de los derechos de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones que las demás.
A nivel legislativo, la normativa sobre igualdad de trato
y no discriminación de las personas con discapacidad, existente en nuestro país desde el año 2003, se verá reforzada en los próximos meses con una nueva Ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación que reforzará la posibilidades de defensa ante violaciones de derechos y establecerá un marco de protección que sancione las acciones discriminatorias para las personas con discapacidad.

Muchos de los aparatos tecnológicos que dan autonomía a las personas son muy caros. ¿Qué tipo de subvenciones se ofrecen desde las instituciones?
Cuando hablamos de las ayudas técnicas para personas con discapacidad, hay que hacerlo, fundamentalmente, en tres ámbitos de la vida que son los principales para el desarrollo de su actividad diaria:

  • El desenvolvimiento cotidiano en el propio hogar y la realización de las actividades de la vida diaria de la persona.
  • El desenvolvimiento en el entorno urbano: tránsito por las calles y espacios urbanos, utilización del transporte y acceso a cualquier lugar público o a la propia vivienda.
  • El acceso a la información y la comunicación.

En cuanto a la vida diaria en el hogar, existe una gran variedad de productos que facilitan las tareas domésticas, como los electrodomésticos adaptados o el mobiliario ergonómico. También se han desarrollado elementos domóticos que permiten controlar la iluminación y climatización del hogar, el encendido o apagado de electrodomésticos, la apertura y cierre de puertas y ventanas y la subida y bajada de persianas mediante mandos a distancia.

Todas estas tecnologías, tan ajustadas a las necesidades de las personas con discapacidad, no son precisamente baratas. Dependiendo del tipo de discapacidad y de las soluciones que se instalen, el costo de las adaptaciones necesarias puede variar de forma importante.

En cuanto al desenvolvimiento en el entorno, también son muy diversas las ayudas técnicas y productos de apoyo que pueden resultar necesarios. Las sillas de ruedas, que son un elemento fundamental para muchas personas con severas restricciones de movilidad, tienen un coste variable, que oscila entre los 350 euros (silla plegable) y los 5.500 euros (silla con motor eléctrico) dependiendo de su configuración. En algunos casos especiales (sillas con molde) el precio puede llegar hasta los 9.000 euros. Su período de vida útil es de entre 3 y 5 años

En lo que se refiere al acceso a la información y comunicación, el ejemplo más característico son las adaptaciones para manejar el ordenador, que son muy variadas (desde ratones y teclados especiales hasta programas que permiten controlar el ordenador mediante la voz, que leen lo que aparece en el monitor o que permiten aumentan el tamaño de las imágenes en la pantalla) y suelen tener precios elevados.

Existen diversas líneas de subvención que permiten minorar parte del importante conste que las ayudas técnicas y productos de apoyo suponen para las personas con discapacidad, pero que no cubren todas las necesidades existentes.

La Administración estatal, a través de sus normas fiscales, aplica tipos impositivos más bajos para la adquisición de aparatos tecnológicos que ofrezcan autonomía a las personas con discapacidad. En concreto, la Ley del Impuesto del Valor Añadido, establece el tipo impositivo reducido del 4% para la compra de los siguientes productos utilizados para personas con discapacidad:

  • Los medicamentos para uso humano, así como las sustancias medicinales, formas galénicas y productos intermedios, susceptibles de ser utilizados habitual e idóneamente en su obtención.
  • Los vehículos para personas con movilidad reducida y las sillas de ruedas para uso exclusivo de las personas con discapacidad.
  • Los vehículos destinados a ser utilizados como autotaxis o autoturismos especiales para el transporte de personas con minusvalía en silla de ruedas, bien directamente o previa su adaptación, así como los vehículos a motor que, previa adaptación o no, deban transportar habitualmente a personas con discapacidad en silla de ruedas o con movilidad reducida, con independencia de quién sea el conductor de los mismos.
  • Las prótesis, órtesis e implantes internos para personas con discapacidad.

Las comunidades autónomas también ofertan ayudas o subvenciones para la compra de productos fundamentales para garantizar la autonomía de las personas con discapacidad. Las cuantías son diferentes en cada comunidad autónoma. Como ejemplo, Aragón concede en 2011 las siguientes ayudas a las personas con discapacidad:

  • Transporte para rehabilitación: Hasta 63 euros mensuales
  • Ayudas para movilidad y comunicación:
    • Obtención del permiso de conducir: Hasta 500 euros.
    • Adquisición de vehículo a motor: Hasta 2.200 euros.
    • Adaptación de vehículo a motor: Hasta 1.868 euros.
    • Ayudas para eliminación de barreras arquitectónicas y adaptación funcional del hogar:
      • Adaptación del baño o construcción de baño adaptado para personas con limitaciones graves de movilidad y con la capacidad suficiente que les permita usar el baño adaptado (uno por vivienda): Hasta 1.800 euros.
      • Construcción o colocación de rampas: Hasta 600 euros.
      • Colocación de pasamanos o barandilla: Hasta 300 euros.
      • Ensanche y cambio de puertas: Hasta 600 euros.
      • Colocación de puertas automáticas: Hasta 600 euros.
      • Adaptación de cocina y mobiliario adaptado para personas con movilidad reducida pero con apacidad suficiente para hacer uso de la adaptación solicitada: Hasta 1.500 euros.
      • Ascensor o plataforma salva-escaleras para vivienda habitual: Hasta 2.500 euros
    • Ayudas técnicas para el hogar:
      • Grúa con arnés: Hasta 1.000 euros
      • Somier articulado: Hasta 500 euros.
      • Colchón anti-escaras: Hasta 300 euros.
    • Ayudas para desenvolvimiento personal y la potenciación de las relaciones con el entorno:
      • Adquisición de un par de gafas o de lentillas no desechables: Hasta 350 euros.
      • Audífonos: Hasta 1.000 euros por unidad.
      • Procesador de palabras o «mobil speak»: Hasta 2.000 euros.
      • Ordenador personal para personas con deficiencias motrices o sensoriales o con problemas específicos de comunicación: Hasta 400 euros.
      • Pañales: Hasta 500 euros. (Quedaran excluidos los solicitantes que hayan obtenido ayuda para esta finalidad proveniente de entidades públicas o privadas)

Los municipios, a su vez, también desarrollan programas para paliar los gastos a los que se enfrentan las personas con discapacidad, que en muchas ocasiones están cofinaciados por las comunidades autónomas respectivas. Ejemplos de estos programas son los destinados a adecuación funcional y rehabilitación individualizada de viviendas.

La ONCE, por su parte, subvenciona los elementos tiflotécnicos que necesitan las personas con deficiencia visual cuando se utilizan en el puesto de trabajo o mientras se cursan estudios reglados, pero no si se utilizan en otras actividades de la vida diaria. Los servicios de interpretación que requieren las personas sordas usuarias de Lengua de Signos tampoco están siempre subvencionados.

¿Las instituciones sanitarias garantizan de alguna forma la adaptación y la educación de las familias de los discapacitados que necesitan determinados cuidados?
El nacimiento de un hijo con discapacidad plantea a la familia importantes retos, pues ha de satisfacer una serie de necesidades especiales, para cuya respuesta no siempre está preparada. Por ello, se hacen necesarios recursos y apoyos externos. Los programas de atención temprana y el apoyo de profesionales especializados proporcionan a la familia una ayuda y orientación que son fundamentales para mejorar su capacidad de respuesta. Para garantizar esta ayuda y orientación, se están elaborando protocolos que se implantarán en los centros sanitarios para la detección y atención de situaciones en las que se observe una posible discapacidad física, psíquica, intelectual o mental de carácter permanente en el feto o recién nacido. De acuerdo con estos protocolos, una vez confirmada la discapacidad se inicia un proceso de información y apoyo dirigido a asegurar una atención eficaz y personalizada y se designa una persona coordinadora de apoyos que facilitará información sobre los recursos, prestaciones y servicios de apoyo disponibles, tanto en el ámbito sanitario como social y educativo. Esta persona actuará como un orientador, llevando a cabo un plan individualizado de intervención para los progenitores.

No solo las instituciones sanitarias, sino también las educativas y de servicios sociales trabajan a través de programas y planes integrales de apoyo a la familia desarrollando políticas que facilitan la estabilidad, la calidad de vida, la autonomía y el bienestar de la misma en su labor de cuidado de personas con discapacidad y de las personas dependientes, todo ello sin olvidar la importante labor que desempeñan las asociaciones y demás organizaciones especializadas del tercer sector social como punto de apoyo para la familia.

Las comunidades autónomas, a través de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia, también han puesto en marcha ayudas y programas de atención a personas con discapacidad y sus familias (atención temprana y de apoyo a la familia o respiro familiar) con objeto de mejorar la calidad de vida desde un punto de vista preventivo, rehabilitador e integrador.

¿Se ha conseguido que los discapacitados sean valorados en el ámbito laboral como cualquier otra persona?
La equiparación laboral de las personas con discapacidad en el mercado laboral, es algo que con el tiempo se está consiguiendo. Lo que sucede es que no todas las discapacidades son iguales ni todas las personas con discapacidad pueden integrarse de la misma forma, dependiendo del grado y tipo de discapacidad que tengan.

Sin embargo, tal y como se pone de relieve en el Informe Olivenza elaborado por el Observatorio Estatal de la Discapacidad, la integración laboral de las personas con discapacidad se está produciendo de forma lenta pero constante.

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