La difusión del arte en la ciudad

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Las Jornadas Internacionales de Investigación Arte y Ciudad, celebradas durante los días 24 y 25 de noviembre en la Universidad Complutense de Madrid, han constituido una  reflexión sobre una nueva identidad en el contexto contemporáneo: la urbe integradora y su relación con el arte, que está en todas partes e implica a distintos sectores entre los que destacan historiadores, arquitectos, artistas, diseñadores o profesionales de la comunicación. 

La urbe ha sido y continúa siendo un campo de actuación privilegiado, escenario mutante en que diversos y complejos factores ideológicos determinan las prácticas artísticas e influyen en las mismas.  Es así como la ciudad se convierte en resultado de la recepción de la experiencia de sus habitantes, conformando una evolución de la sociedad determinada por el resultado del paisaje en su conjunto. 

El entorno nos revela, asimismo, entresijos para captar y difundir el arte. En la mesa “Ciudad y Comunicación”, Mónica Viñarás Abad habló de signos comunicativos o de la denominada “técnica de relaciones públicas”. Y para difundir la cultura, nada mejor que una fundación: “Si la ciudad es un mensaje, entonces la fundación es un acto comunicacional”, advirtió Viñarás, cuyo objeto de estudio se centra en la ubicación de las fundaciones y la imagen de las mismas (que no es tanto la de difusión del arte como la de invitar a una participación social). 

El Círculo de Bellas Artes o el Caixa Forum son dos de las fundaciones que mejor representan estas ideas. La primera ofrece no tanto la imagen de centro de exposiciones como de punto de encuentro cultural y de diálogo. La segunda, a su vez, destaca por la gran gran fuerza comunicativa que posee en la difusión de sus exposiciones. Las fundaciones contribuyen a la creación de esa imagen de la ciudad solidaria y generosa, “valores que ahora mismo se encuentran en auge”, concluía Viñarás.

El cine también ha servido, desde otro punto de vista, para escenificar los distintos momentos de la historia y cómo la ciudad percibe la evolución o decadencia de la propia sociedad. Así lo explicaron Mónica Tobar, José María Lozano Maneiro o María Hernández, quienes utilizaron la escenografía de la película Chico&Rita para mostrar La Habana y el Nueva York de los años cuarenta y cincuenta. Este filme reconstruye fielmente ambas ciudades y cómo sus habitantes son el propio reflejo de las mismas. 

 Fotografía: Josué Díaz


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