La dificultad de descifrar jeroglíficos

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Con el triunfo (24-29) ante la selección de Egipto, España certificó su segunda victoria en el Mundial de balonmano. El partido, contra una de las selecciones estandartes del competitivo balonmano del norte de África, tardó en resolverse ante la dificultad del equipo anfitrión para desentrañar la defensa egipcia. Con este triunfo, el combinado español se mantiene como líder del grupo D, compartiendo la cabeza del mismo con Croacia y Hungría.

Rivera Folch, durante el partido ante Egipto. Fotografía: RFEBM
Rivera Folch, durante el partido ante Egipto. Fotografía: RFEBM

La victoria de Túnez contra Alemania y la casi sorpresa, interrumpida en los últimos minutos, que estuvo a punto de dar el mismo combinado frente a la todopoderosa Francia, otorgaban al partido entre España y Egipto una sensación de continuidad en el debate sobre la hegemonía europea en el balonmano. La indiscutible superioridad histórica de las naciones del Viejo Continente parece amenazada en el corto y medio plazo; el deporte de la pelota pequeña amplía sus fronteras y países cuyos nombres no evocan gestas ni tradiciones se perfilan como futuros líderes.

Aportó detalles Egipto para el fomento de esta discusión entre deportiva y geográfica. La selección española no pudo pasar por encima del rival ni lo venció con sobrada autoridad. Muy al contrario, el equipo africano dificultó una victoria local que solo se decidió en el último tercio de partido. La defensa egipcia 5:1, voraz, intensa y agresiva fue durante muchas fases del choque un enigma para los atacantes del equipo ayer de blanco.

La piedra roseta la encontró la selección cuando movió la pelota, cuando la hizo circular rápido. El dinamismo encontraba a los extremos libres de marca y generaba lanzamientos cómodos. Valero Rivera, seleccionador español, reconoció haber echado en falta esta solución en algunos ataques mal finalizados de la segunda parte. Ya en la primera mitad, la estrategia defensiva de Egipto había generado problemas a La Roja; en el minuto 5, el parcial (3-1) era claramente favorable al equipo de África.

Pasaron los minutos y España se hizo con el dominio, al menos numérico, del partido. Sus mejores minutos en la primera mitad coincidieron con los períodos en los que dispuso una línea 6:0 alta para impedir los unos contra uno. En el área contraria, el equipo anfitrión halló la paciencia necesaria para atacar y disponer de ocasiones más claras y sencillas. Claves para anotar fueron los contraataques que finalizó Valero Rivera Folch, el extremo izquierdo hijo del seleccionador, y la capacidad para bregar de Julen Aginagalde. A la postre, el pivote guipuzcoano fue elegido el mejor jugador del partido.

Al descanso se llegó (11-16) con ventaja española. Mediado el segundo período, y con un 16-23 para los locales, pareció haberse roto el partido. Eran buenos minutos para la defensa anfitriona que asfixiaba al oponente. Egipto ataca mejor corriendo, con velocidad. De alguna manera el equipo africano se parece a su rival de ayer en la gestión ofensiva. Los egipcios encuentran más cómodos siendo dinámicos y directos. Desentrañar defensas cerradas o finalizar con éxito jugadas que implican una larga circulación de balón les cuesta más.

De aquella situación beneficiosa, casi definitiva, se pasó, tras un parcial 4-0 favorable al combinado egipcio, a un marcador más ajustado (20-23). Faltaban más de quince minutos y el partido seguía abierto. Tras tiempo muerto reaccionó España, devolviendo el parcial y cerrando la victoria (20-28). El destacado ejercicio defensivo, de nuevo con una línea 6:0 en vez de la 5:1 usada durante algunos minutos, tuvo como protagonistas en el eje a Alberto Entrerríos, Gedeón Guardiola, Viran Morros y Jorge Maqueda, con Aitor Ariño y, especialmente, Albert Rocas en los extremos y anotando.

La mejor noticia para España fue su segundo triunfo en el Mundial y algunos minutos, inconexos e intermitentes, destacables. Las únicas dudas vinieron con la poca imaginación que tuvo el equipo, en determinados momentos, para atacar la defensa dura de Egipto. Finalizó el partido (24-29) y Australia, quizás el rival de menos nivel de todo el torneo, espera esta tarde (19.00) para aliviar problemas.

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