La defensa es el mejor arma de España

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La selección española de balonmano se impuso a Portugal (34-20) en el primer partido de la fase de clasificación para el Campeonato de Europa de 2014 que se disputará en Dinamarca. El equipo entrenado por Valero Rivera venció con solvencia y autoridad, apoyado en un destacado ejercicio defensivo. El encuentro, celebrado en Sevilla, sirvió como preparación para el inminente Mundial que comenzará en España dentro de dos meses. Este domingo, segundo partido de la fase previa con la visita a Suiza.

A pesar del buen partido de Figueira, España sacó el compromiso con nota.

La tela de araña es una construcción natural más resistente que el acero. España intenta ser capaz de tejer, cada partido, una de estas redes envolventes en la corona del área propia para dejar atrapados en ella a los atacantes rivales. El pilar fundamental de los equipos que aspiran a la conquista de metas importantes en grandes campeonatos es asegurar su portería. El rigor defensivo se antoja también fundamental para garantizar ataques cómodos, fáciles. Portugal, lejos del primer nivel europeo, sirvió como prueba de resistencia: la tela de araña vuelve a funcionar y hace del juego algo sencillo.

Una defensa 6-0 presionante y pegajosa exhibió España. Valero Rivera decidió sacarla hasta la línea discontinua –la de golpe franco que está a nueve metros de la portería–, en algunas jugadas. El resultado fue muy positivo. Al final de la primera parte, Arpad Sterbik había recibido tantos goles en contra (9) como robos de balón había provocado la zaga española. Las ayudas permanentes, las permutas y la intensidad daban sus frutos. La ventaja tardó poco en dispararse; en el minuto 20 el marcador ya mostraba un claro 10-4.

El protagonista del choque entonces era Hugo Figuiera, el portero portugués. Desde la óptica española y en el marco de un encuentro balsámico, destacaban dos aspectos por pulir: la mala definición de algunos manos a mano y una cierta lentitud en las transiciones posteriores al robo de balón que se hubieran prestado a rápidos contraataques. Es la selección actual mejor equipo corriendo que en estático, más dañino para la defensa contraria por los extremos que por el centro.

Sobre la segunda premisa de ataque sí insistió el equipo español. Cristian Ugalde, Víctor Tomás y Albert Rocas, extremos, fueron de los jugadores más destacados y anotadores. España se reencontró con sus extremos, jugadores capitales en la trayectoria vital e histórica de la selección y con no mucha presencia en algunos momentos decisivos de los últimos campeonatos. Los laterales y el central filtraban balones para que los pequeños dispusieran de jugadas francas.

La nueva distribución de los ataques, con un equipo más ancho, afectó a Julen Aguinagalde: el bravo pivote de la selección no anotó su primer gol hasta bien entrada la segunda mitad. En la faceta goleadora destacó Alberto Entrerríos, que vuelve al combinado nacional tras su ausencia en los Juegos. Se vieron buenos minutos del central Dani Sarmiento y algunas buenas soluciones en estático ofrecidas por Jorge Maqueda, la mayor amenaza desde lejos y versión española de Laszlo Nagy, o de Mikkel Hansen.

Portugal pasó por el sevillano Pabellón Municipal de San Pablo (que registró una muy buena entrada) como propicio ‘sparring’ para engrasar al equipo español de cara al Mundial en el que será anfitrión. El combinado luso no tiene jugadores con presencia internacional; tampoco parece que Suiza el domingo vaya a dificultar otra victoria clara. El choque pues, sirvió para comprobar que el hilo argumental de la España de Valero Rivera sigue siendo el mismo de los últimos campeonatos, esos en lo que solo un paso ha separado al equipo de la gloria mayúscula.

Fotografía: José Luis Recio (RFEBM)

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