La ciencia de los materiales y su desarrollo tecnológico

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Modelo de nanotubo cargado con una placa deslizable de oro

El Área de Ciencia y Tecnología de Materiales, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se caracteriza por estudiar y desarrollar distintas materias emergentes que pueden tener una inclusión tecnológica en la sociedad. Asimismo, este centro, junto con otros organismos científicos, elabora nuevas técnicas que se emplean en sectores muy diversos, desde la construcción hasta la nanomedicina.

En una de sus últimas investigaciones, el CSIC desveló el proceso de formación del yeso. Lo relevante del estudio es que el producto se formó a partir de la bassanita, un mineral compuesto de sulfato de calcio hemihidratado. El Laboratorio de Estudios Cristalográficos (CSIC-Universidad de Granada), en colaboración con la Universidad de Leeds (Yorkshire, Inglaterra), reveló que la bassanita se forma a temperatura ambiente, y no a 150 grados como se creía. Este descubrimiento abarataría el proceso de elaboración, pero aún falta por encontrar el aditivo que logre estabilizarlo y que impida que la bassanita se transforme en yeso.

Este avance permitirá, por un lado, utilizar el yeso en  tuberías, en sistemas hidráulicos o en calentadores, y por otro, los resultados obtenidos permitirían conocer mejor el proceso de formación de grandes depósitos de yeso encontrados en Marte.

Además, el CSIC ha elaborado un recubrimiento que funciona como espejo y que actuaría como protector ante determinadas radiaciones. Ahora este organismo busca algún socio industrial para la licencia de la patente. El espejo consiste en una multicapa porosa que, gracias a un polímero -sustancia formada por un número finito de moléculas-, es totalmente flexible y adaptable a cualquier superficie, como la piel, las gafas o el vidrio de las ventanas.

Cristales en forma de agujas de yeso

Con el firme interés de investigar sobre la gran variedad de materiales presentes en la Tierra para una aplicación tecnológica, hay que prestar especial atención a los materiales “nanoporosos”, desarrollados por el CSIC junto con el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA). La gran peculiaridad de estos elementos son sus propiedades catalizadoras. En la actualidad, este proceso se obtiene de forma muy costosa al emplearse metales preciosos como el Platino o el Rodio, que, a diferencia de los nuevos materiales, tienen un impacto medioambiental desproporcionado.

El eje central de las investigaciones llevadas a cabo por el CSIC es su entorno social, en el que las consideraciones éticas y, especialmente las bioéticas, priman en toda su labor científica. Para ello cuentan con el asesoramiento de un Comité de Ética y un Subcomité de Bioética, encargados de que la labor de los investigadores se realice de forma correcta. Además, existe un Código de Buenas Prácticas Científicas para el buen uso de los recursos económicos, la divulgación o el posible conflicto de intereses que pudiese surgir al colaborar con empresas privadas.

Imágenes: CSIC/Juan Manuel García Ruiz

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