La Champions se decidirá en casa

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El Real Madrid cayó ante el Bayern de Munich (2-1) en la ida de las semifinales de la Champions. Tras sufrir el tanto de Ribéry en la primera parte, los blancos se conformaron con el empate obrado por Mesut Özil, pero Mario Gómez sorprendió a la zaga madridista en los últimos minutos y dejó la eliminatoria cuesta arriba para los hombres de Mourinho. El Barcelona, por su parte, pinchó en Stamford Bridge frente a un Chelsea que se encerró en su campo ante el vendaval ofensivo de los culés. A pesar de sus múltiples ocasiones, los catalanes no pudieron responder con goles al tanto de Didier Drogba.

Franck Ribéry, autor del primer gol del Bayern

El partido del Allianz Arena prometía emociones fuertes y una continua mirada al pasado, recordando los anteriores choques entre dos de los equipo más curtidos en Liga de Campeones. El Bayern llegaba a las semifinales con la Bundesliga olvidada tras el pinchazo frente al Mainz, mientras que el Madrid tenía por delante la semana más importante del año al medirse a los alemanes y al Barça en apenas cuatro días.

Los de Mourinho descargaron toda su presión en los vestuarios para saltar con la máxima tranquilidad al césped muniqués. El Bayern pareció no existir en el primer cuarto de hora, pues Di Maria y Özil diseñaron la estrategia perfecta para jugar la mayor parte del tiempo en el campo local. Benzema, incluso, pudo abrir la lata cuando apenas se contaban diez minutos de partido.

Cristiano Ronaldo salió con el depósito medio lleno, pero supo amenazar a Neuer con alguno de sus latigazos desde fuera del área. No obstante, fue el Bayern el que se encontró con el gol entre la apabullante posesión de los blancos: un córner mal despejado por Ramos hizo una pequeña carambola y llegó a los pies de Ribéry, cuyo disparo atravesó un bosque de piernas antes de colarse como una exhalación en la meta de Casillas.

Ya en la segunda parte, el conjunto blanco salió con la intención de dejar huella con su virtud más preciada: el contraataque. Benzema guió a la manada hacia la portería de Neuer y, entre la red de piernas rojas, dribló y cedió a Cristiano Ronaldo. El luso disparó al muñeco con la misma fuerza que un estornudo, pero el rechace llegó a Özil, que abrió de nuevo para el delantero francés. El galo tiró de calidad y asistió de nuevo a Cristiano, que salvó la pelota en la línea de fondo y dejó sólo a Özil. El alemán, con toda la portería para él, sólo tuvo que empujarla para restablecer la igualada.

El Madrid cayó entonces en el conformismo, dejando sólo diez minutos decentes de juego. Özil abandonó el campo y comenzó a fraguarse la reconquista local. Los alemanes se encomendaron a su compatriota de origen español, Mario Gómez, que a falta de habilidades futbolísticas hizo gala de su corpulencia e instinto rematador. La creatividad corrió a cargo de Ribéry, Alaba y Müller, que entró al campo para hilvanar las jugadas de mayor precisión y control.

Las embestidas del Bayern fueron constantes en los últimos veinte minutos, y tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió. Lahm se deshizo hábilmente de Coentrao y puso un centro raso que nació oliendo a gol. Mario Gómez sólo tuvo que lanzar su enorme físico contra el balón, que acabó introduciéndose en la portería blanca. El resultado final dejó al Madrid con cara de pocos amigos, pero el gol de Özil bien puede valer una clasificación en el Bernabéu.

El Barcelona, por su parte, aterrizó en Londres como gran favorito y con “El Iniestazo” en la retina. A fin de no contradecir el guión previsto, los culés atesoraron casi toda la posesión y el 99 por ciento de las jugadas de peligro. Alexis avisó al Chelsea con una vaselina que se estrelló en el larguero, y Cesc también la tuvo en sus botas cuando recibió el balón en el área con el portero batido, pero su disparo se marchó desviado.

El Chelsea acampó en su área durante los noventa minutos, mientras que el Barça se lanzó a la búsqueda de resquicios que sólo con paciencia pudo encontrar. Iniesta halló un hueco tras driblar sucesivas veces a Cahill, que acabó derribando al albaceteño. El conjunto de Guardiola pidió penalti, pero el partido siguió su curso hasta la nueva ocasión de los visitantes: Cesc elevó sobre Cech y el balón fue rescatado por Cole de las fauces de la portería.

Didier Drogba

Cuando la primera parte parecía vista para sentencia, el Chelsea obró el milagro en un preciso contragolpe. Ramires emprendió la galopada y asistió a Drogba, que remató en semifallo para colocar el primer y único tanto en el luminoso.

Tras el indigesto final del primer período, el Barça continuó con su dominio habitual en la segunda parte. Adriano, que ejerció de lateral izquierdo en sustitución de Abidal, puso en aprietos a Cech con un tremendo disparo desde fuera del área. No obstante, Alexis tuvo más cerca el gol tras una jugada a balón parado.

A falta de diez minutos, Cuenca saltó al campo con la intención de reforzar aún más el ataque blaugrana. Los culés inundaron el campo del Chelsea con continuas embestidas que se extinguieron tras el derechazo de Pedro al poste. El partido llegó a su fin con un Chelsea crecido y un Barcelona que confía totalmente en sus posibilidades de remontada en el Camp Nou.

 Imagen: az1172 /Ben Sutherland/Lynchg

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