La caza del blanco

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En el continente africano ser albino no solo es una condición genética hereditaria que conlleva a la ausencia de melanina en ojos, cabello y piel, sino que supone tentar continuamente a la muerte.

A pesar de transcurrir varios siglos de la discriminación albina en las regiones de los Grandes Lagos, en África se mantiene viva esta lacra. La población que carece de melanina sufre una exclusión total y además son perseguidos con el objetivo de confeccionar brebajes con sus cuerpos, según ellos finalmente mágicos, con los que se adquiere el éxito económico. Numerosos asesinatos se han producido a lo largo de los últimos años, sobre todo en zonas rurales, donde la educación posee niveles muy bajos. Las zonas urbanas, al contrario se han concienciado más con esta población, aún así no se puede cantar victoria. Burundi y Tanzania, son países donde se palpa tal discriminación, y lugar en el que ya han sido asesinados un alto número de albinos. Hace apenas un año se iniciaron los juicios contra tales homicidas, pero ¿es suficiente para erradicar este estigma? Obviamente la respuesta es un no, pues el problema no surge únicamente de aquellos que desean creen en la brujería, sino que mana de la mentalidad de la sociedad africana.

Resulta extraño como puede llegar a existir una discriminación de tan alcance hacia personas que padecen para algunos una enfermedad congénita, y para otros simplemente una alteración en su genética. Si nos adentramos en una sociedad como la española, generalmente desde mi punto de vista no nos cabe en la cabeza el por qué a la discriminación de una persona albina, quizás si uno de ellos pasa por tu lado ni lo mires, y si lo haces no le das la más mínima importancia, sería como si te cruzaras a un pelirrojo, un moreno o un rubio, sería un ciudadano más. Como muestra de esta discriminación existen diversos casos de inmigrantes africanos albinos que en España han conseguido trabajar, cosa que en África nunca lograron.

Pocos han sido los países de África dignados a reconocer que el albinismo es una enfermedad muy desarrollada en el continente, y que además se encuentra carente de ayudas, lo que está provocando que esta población tenga una esperanza de vida de 20 a 30 años, es decir, lo que en España supone una simple característica más del ser humano, en África conlleva a una serie de asesinatos, a una gran distinción social y a no disfrutar de una vida, ya que el clima tropical provoca cáncer en la piel albina al no poseer ningún tipo de protección, y en ocasiones también ha conllevado a la aparición de ceguera en un gran número de casos. El problema se ha ido desarrollando y se ha alcanzado un grado de desprecio e incluso en el ámbito familiar. El nacimiento de un hijo albino supone la desgracia en la familia, además siembra la duda por parte del marido, por lo que mucha gente finalmente accede a no tenerlo.

El ratio de albinismo en Europa es de uno por cada 17000 individuos. Por otro lado, en África se tiende a uno entre 2000 o 5000 habitantes según las regiones. El problema no radica del alto grado de albinos que nacen en África, sino en la irracionalidad que nace ante tal enfermedad. Algunos africanos como es en el caso de la primera ministra albina Al-Shaymaa Kwegyr, pretenden denunciar esta situación, y hacer ver a los poderes políticos y a la sociedad que el albinismo necesita ayuda. Sin embargo, aún se presenta como un largo camino, en el cual no cesará la lucha por lograr esa igualdad tan deseada por el albinismo africano.

Fuentes del texto:
www.elpais.com
www.revistapueblos.org
Fuentes de las imágenes:
www.taringa.net
www.elbauldejosete.wordpress.com

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