‘La cámara verde’ o ‘La caída de la casa Delorme’

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En la literatura gótica el espacio en el que se sitúa la acción del relato es clave para transmitir las sensaciones de desazón, angustia, desasosiego, abandono, enfermedad, cautiverio, extrañeza y un etcétera de sentimientos enrarecidos. Cuando comencé a leer La cámara verde de Martine Desjardins intuí que ese espacio, la casa Delorme, sería la clave de la historia. Lo corroboré en el primer capítulo cuando, sorprendida, descubrí que la narradora de este relato frenético era la propia casa.

Fue precisamente la narradora testigo—aunque con ciertos momentos de omnisciencia— la que me confirmó el paralelismo entre la mansión de los Delorme—protagonistas de la historia— y la mansión de La caída de la casa Usher (1839), uno de los relatos cumbre de la literatura gótica de Edgar Allan Poe. «Un día, sin duda, me desmoronaré como la casa Usher y con ellos la montaña de dinero que habría podido salvarme», augura la casa Delorme.

Ambas casas acaban contagiándose de la enfermedad de sus habitantes: la primera se cae a trozos por el horror que acongoja el corazón de su dueño; la segunda se cae a trozos por culpa de la codicia.

«A partir de aquel momento, no le quedó ninguna duda de que el dinero era la fuente de todos los males… y la raíz del Mal», sentencia la casa Delorme. “El Mal”, piedra angular de la literatura gótica, da igual que sea la del XIX o la gótica canadiense de pleno siglo XXI. ¿Qué os pensabais? ¿Que las criaturas malvadas solo habitan en los cuentos decimonónicos y en las casas encantadas?

Impedimenta publica en una bellísima edición La cámara verde, quinta novela de la escritora canadiense Martine Desjardins. Con esta historia rocambolesca de una familia que vive por y para “su majestad” el dinero, la autora se alzó con el premio Jacques- Brossard de Ciencia Ficción y Fantasía.

Puede que el lector que empiece La cámara verde piense que se encuentra más ante una novela de misterio que ante una de fantasía. Y es que esta historia empieza por el final: en la mansión Delorme ha aparecido un cuerpo sin vida de una mujer que murió en extrañas circunstancias. Sin embargo, de repente, la casa narradora lo llevará a un tiempo pasado en el que la parodia y el humor negro rozan lo grotesco y donde nada parece indicar que el propósito del relato sea investigar la misteriosa muerte.

El estilo mordaz de la narración no desaparecerá, pero el lector comenzará a sentir ese hormigueo en la nuca, ese malestar que te dice que hay algo que no va bien. Ese elemento extraño que no tiene por qué manifestarse, pero que se hace sentir en el ambiente, es clave en la literatura fantástica y gótica, géneros además perfectos para satirizar y denunciar una realidad social. Desjardins presenta una novela fantástica que deforma hasta el extremo la avaricia y la codicia de una sociedad desalmada, entregada a la acumulación de capital.

«Estelle se opuso con firmeza a que su hijo se adhiriera a una organización que promovía la solidaridad gratuita y requería de sus aspirantes la promesa solemne de “ayudar al prójimo cueste lo que cueste”», explica la narradora en un momento del relato. Esta racionalización extrema, el desapego emocional hacia el prójimo y la individualidad presentados en La cámara verde ya eran denunciadas en los relatos góticos decimonónicos y han sido actualizados por lo que ha venido a llamarse “gótico canadiense”. En un mundo de capitalismo salvaje, Martine Desjardins parodia la absurdez de la adoración al “Dios dinero” y la deshumanización de esta cuestionable religión.

«Bajo mi techo nadie pronuncia la palabra “Tesoro” sin tener la impresión de romper un tabú. Es un secreto tan bien guardado que hasta yo me olvido a veces de que soy depositaria oficial del mismo. El Tesoro está oculto desde siempre en lo más profundo de mi interior, un agujero al que nunca ha llegado la luz, que revelaría su verdadera naturaleza».

P.D.: ¿Qué clase de monstruo se esconderá entre las paredes de la cámara verde?

 

2 Comentarios

  1.   Sebastian Bickelhaupt, Paul Jaeger, Frederik Bernd Laun, Wolfgang Lederer, Heidi Daniel, Tristan Anselm Kuder, Lorenz Wuesthof, Daniel Paech, David Bonekamp, Alexander Radbruch, Stefan Delorme, Heinz-Peter Schlemmer, Franziska Steudle, Klaus H.

  2. Bonjour je suis elie delorme j ai 26 ans je recherche recherche de nouvelles expériences avec une femme sur Clermont-Ferrand . Je suis moi de Clermont-Ferrand vers le parque mon juzet a Clermont-Ferrand voila mon nume : ** ** ** ** 99

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