La búsqueda de Chéjov a través de “Las tres hermanas”

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Médico, escritor, dramaturgo, gran pensador y referente en todas las líneas del Teatro Mundial, Antón Pávlovich Chéjov representa (como diría Stendhal) un espejo donde la realidad se ve reflejada de la manera más cruda y que posteriormente pasa al papel para la perpetuidad.

Obras como La Gaviota, El tío Vania, El jardín de los cerezos, Las tres hermanas, entre otras, están marcadas por un genuino laconismo expresivo y por la ausencia de tramas complejas. Un pensamiento sencillo pero profundo y elevado. Atmósferas líricas, intrascendencia de momentos cotidianos cuyo subtexto revela la búsqueda personal y constante del autor por brindarle sentido y trascendencia a la vida humana.

Sus personajes, desde los pequeños e imperceptibles hasta los protagonistas, esconden una arquitectura exquisita que ponen sello a su inigualable talento. Además, la prolífica producción de cuentos y relatos cortos de Chéjov, constituyen una de las más cercanas descripciones de la Rusia zarista de finales del siglo XIX a inicios del XX.

Las tres hermanas, un clásico del Teatro Mundial, revela la búsqueda de Olga, Masha e Irina de lograr un objetivo de vida próximo a la felicidad reflejada en trabajar. Una familia de la aristocracia que lucha por hallar una identidad y sentido de vida en los inicios del siglo XX.

La originalidad de este y otros textos del dramaturgo ruso, consiste en el uso del monólogo: técnica adoptada años más tarde por James Joyce. Así mismo, no le preocupaba las dificultades del lector en el entendimiento de cualquiera de sus obras, pues consideraba que el papel del artista era realizar preguntas, no responderlas.

De esta manera, el Teatro Británico de Lima, fue la cuna del pensamiento Chéjov tras la temporada de la obra “Las tres hermanas”, dirigida por el reconocido cineasta y director peruano Francisco J. Lombardi. En ella, no sólo se contó con la destacada actuación de Leonardo Torres Vilar en el papel del teniente coronel Vershinin, sino también, con la experiencia y calidad actoral de Carlos Gassols (Chebutikin) y Delfina Paredes (Anfisa).

El trabajo de Lombardi como Director de Teatro va tomando forma, aunque fue un reto hacer Chéjov: compromiso que asumió con todos los actores del elenco. Un gran desafío y aprendizaje, pues la experiencia humana de Olga (Wendy Vásquez), Masha (Jimena Lindo) e Irina (Natalia Cárdenas) ante asuntos aparentemente cotidianos como el pasar del tiempo, las oportunidades que se van y los sueños que no se pueden alcanzar; nos atrapa en incertidumbre y desesperación. Sentimientos, incluso generacionales, que aún buscan explicación.

Fuente de la imagen:
TeatroBritánico

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