La Bundesliga va en serio

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Estadios llenos, economía saneada y potente y éxito de sus clubes en Europa, con tres de ellos acariciando los cuartos de final de la UEFA Champions League. La Bundesliga no tiene límites. 

Consideran algunos expertos en fútbol que los Messi y Cristiano Ronaldo de la próxima década jugarán en la Bundesliga. Razones no faltan para pensar en ello. A la competición alemana solo le falta eso, disponer de las figuras más mediáticas para ser considerada la mejor liga del mundo. Todo lo demás lo tiene, incluido por supuesto grandes jugadores como Frank Ribéry, Arjen Robben, Bastian Schweinsteiger, Javi Martínez, Mario Götze, Marco Reus, Robert Lewandowski o Klaas Jan Huntelaar. La llegada el próximo verano de Pep Guardiola, uno de los mejores entrenadores del mundo, al Bayern Múnich atraerá muchos focos y también a un buen número de jugadores que permitirán a la competición seguir creciendo.

La mayoría de las figuras se concentra en dos clubes, Bayern Múnich y Borussia Dortmund, que están un peldaño por encima del resto por su capacidad para competir en Europa. De hecho, salvo sorpresa mayúscula del Arsenal, ambos estarán en el bombo de cuartos de final de la Champions League. Pero no hace demasiado tiempo el Schalke 04 sorprendió al plantarse en semifinales y, pese a su mala temporada en Alemania, está en el camino de clasificarse para cuartos si aprovecha el 1-1 de la ida logrado en el campo del Galatasaray. No son los únicos clubes con potencial, pues otros como Bayer Leverkusen, Hamburgo, Werder Bremen o Stuttgart han estado en los últimos años en la mejor competición continental y logrando buenos resultados. En cualquier caso, como ocurre en España con Real Madrid y Barcelona, en los últimos tiempos son Bayern y Dortmund los grandes dominadores del fútbol alemán. Tras dos títulos seguidos de los de Jürgen Klopp, en este curso los de Jupp Heynckes van lanzados.

Jugadores del Bayern Munich celebran un gol. Fuente: wonker (Flickr)
Jugadores del Bayern Múnich celebran un gol. Fuente: wonker (Flickr)

Los estadios repletos y coloridos son otra de las cualidades más envidiables de la Bundesliga. Facilitados por la estabilidad económica del país, los precios razonables y unos horarios fijos y bien encajados en la cultura del país, los aficionados no fallan a la convocatoria de sus clubes y rodean a la competición de un aura atractivo. Y es que siempre resulta mucho más llamativo consumir un partido de fútbol en un campo lleno que en un campo vacío. Y en eso la Bundesliga gana a cualquiera. 

Pero el espectáculo no está solo en las gradas. En el césped, la liga germana se aprovecha de una gran generación de jóvenes talentos que está alimentando a la selección alemana, una de las más parecidas a España en cuanto a su estilo de gusto por el balón. Mezcla la calidad de los actuales campeones del mundo con la carrocería teutona. Así, jugadores como Götze, Reus, Toni Kroos, Julian Draxler o André Schürrle, todos de un perfil parecido, han dejado de ser promesas para convertirse en realidades. Los mejores jugadores de Alemania ya no son centrales, mediocentros rocosos o delanteros toscos, sino mediocentros y mediapuntas con clase y habilidades, con capacidad de remate y para dar el último pase. Desde hace mucho tiempo algo está cambiando en el fútbol alemán, cuyo crecimiento se antoja imparable y desafía el dominio de la Liga española y la Premier League inglesa.

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