La belleza de Hiromi Kawakami

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Hiromi Kawakami es una de las autoras más conocidas y valoradas de Japón y, afortunadamente, podemos disfrutar de algunas de sus novelas y colecciones de relatos en nuestro país. Esto se lo debemos agradecer a la editorial Acantilado que, con mimo y dedicación, han publicado entre 2003 y 2017 algunas de sus obras más reconocidas como El cielo es azul, la tierra blanca, Algo que brilla como el mar, Abandonarse a la pasión, El señor Nakano y las mujeres, Manazuru, Vidas frágiles, noches oscuras y el que hoy presentamos: Amores imperfectos.

Amores imperfectos es una recopilación de relatos en los que el amor y el desamor tienen un lugar trascendental. Como en la vida, las personas se unen y separan, las relaciones se deshacen, se echa de menos lo que se perdió o se anhela lo que nunca se tuvo. Lo tradicional japonés y lo moderno se encuentran ligados en relatos como “Peregrinos”, “Calcetines de colores”, “A veces la odio” y “Una carta verde en un sobre verde”, el primer amor se vislumbra en “Estampa primaveral” y la rutina que asfixia a un matrimonio se presiente en “Vuela a Hawái con Torys”.

Sus relatos desprenden cotidianidad y sus personajes nos son tan cercanos que podrían ser nuestros parientes o conocidos. A pesar de los kilómetros que nos separan y de las diferencias culturales, Kawakami nos demuestra que los sentimientos son universales y que todos, en el fondo, deseamos ser valorados y amados. Uno de los rasgos más identificativos de su narrativa es la sensibilidad con que detalla las relaciones, sin caer en la cursilería o en el melodramatismo. Su don sea, seguramente, el de relatar las emociones como si fuera lo más sencillo del mundo.

En Amores imperfectos, al igual que en otras de sus novelas como El cielo es azul, la tierra blanca y Algo que brilla como el mar, se evidencia que el amor no tiene edad ni sexo y, a veces, ese amor no es ni siquiera entre parejas, sino entre amigos o familiares. La forma en que la autora plasma las relaciones humanas, con lirismo y delicadeza, es de una belleza conmovedora.

Entre estos cuentos realistas destacaría “Una cabra en el prado” que, al igual que en otros relatos, se refleja esa fase en las que decidimos anclarnos en el pasado, aunque sepamos que allí no está la salida, o “El coco” en el que se revela la dificultad de las relaciones familiares. Kawakami nos sorprende con “Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo”, un relato peculiar dentro de esta colección y en el que nos muestra su faceta más imaginativa y lúdica.

La autora ejerció como profesora de Biología antes de publicar su primera novela y dedicarse a la escritura. Había tanto talento en ella que, en poco tiempo, obtuvo premios tan prestigiosos como el Akutagawa, el Tanizaki y el Itō Sei. Hoy en día, sus obras han sido traducidas y publicadas en varios países europeos, gozando de gran éxito, lo que no nos extraña en absoluto. Si aún no habéis tenido la oportunidad de descubrirla, es el momento idóneo. La narrativa de Hiromi Kawakami es lo que necesitamos para sobrevivir en este mundo deshumanizado.

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