La balada del perdedor

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¡Te admiro! Pero aún no muero.
Espléndida imposibilidad de alcanzar tu mano.
Pánfilo destino que llega como suero
a la sangre sin vida de mi débil hermano. 

¡Es tarde! Un tenso bostezo en la sombra.
Todo es igual, todo diferente, hacia el mismo camino.
La casa se quiebra como inútil alondra
tejiendo así el hombre, a ciegas, su desatino. 

¡No existe! Ni la humildad del alma.
Todos son otros y tú con ellos, son los mismos.
Viscosidad cálida que me devuelve la calma:
Hacer el amor es tan grato como el salto al vacío.

Fuente de la imagen:
http://www.periosia.blogspot.com

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