La atrevida fisicalidad de Ricci/Forte

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Fuente: Teatre Lliure

 

 

 

 

 

 

 

 

La compañía italiana Ricci/Forte aterrizó en el Teatre Lliure de Montjuic a principios de este mes para ofrecer un programa doble durante cuatro días: Macadamia Nutt Brittle y Still Life, ambas creaciones propias y dirigidas por Stefano Ricci. Están considerados el grupo más subversivo e innovador de la escena contemporánea italiana, y, sin duda, tras ver los montajes, no puede decirse que no sean atrevidos y provocadores.

Con un teatro claramente físico y performántico, que, sin embargo, no se olvida del texto, Ricci/Forte busca sorprender al espectador con imágenes impactantes que crean en escena con sus propios cuerpos y con una serie de elementos mínimos –disfraces, máscaras, líquidos, madalenas,…−, ya que en ninguna de las dos piezas usan escenografía, acompañados de un espacio sonoro que envuelve de manera brillante los montajes y da a cada uno su ambientación particular.

El primero de los espectáculos, Macadamia Nut Brittle, igual que el sabor de helado de Häagen-Dazs que comen los intérpretes –Fabio Gomiero, Anna Gualdo, Giuseppe Sartori y Piersten Leirom− en una de las escenas, parte del imaginario literario del autor americano Dennis Cooper para dar una visión desgarrada del despertar al mundo en la adolescencia, aunque podría trasladarse a cualquier momento vital de una persona que se sienta algo perdida. El montaje es claramente provocador, muy sexual, muy reivindicativo de una mentalidad y un modo de vida en el que no hay lugar para tradicionalismos románticos. La compañía, además, trató de adaptar las referencias italianas al contexto catalán para que el público pudiera captar al máximo el sentido de un texto fragmentario y con fuerza.

Still Life, a pesar de contar con los mismo ingredientes que el anterior, la misma marca de la casa de la compañía, y casi el mismo reparto –salvo porque en este montaje no actuaba Leirom y el elenco se completaba con Liliana Laera y Simon Waldvogel−, estaba envuelto por un aura de elegante belleza formal, a pesar de que contenía también imágenes violentas, ya que el tema sobre el que trataba era el acoso, la discriminación y la homofobia, el ser señalado por ser distinto, por no encajar en un canon que parece marcado desde una edad demasiado temprana, como ejemplifican la proyección de los nombres de adolescentes que se suicidaron por acoso con que se inicia el espectáculo. Ricci/Forte, no obstante, no sólo busca denunciar este grave problema de la sociedad de nuestros días, sino concienciar a un público que se vuelve imprescindible en esta puesta en escena de que debe primar la estima y el amor para comprometerse a combatir este estigma. El espectáculo, a modo de homenaje póstumo a esas muertes injustas a manos de la intolerancia, rebosa belleza y emociona en varias de sus escenas, tanto por el texto como por sus imágenes físicas, inquietantemente poéticas.

De nuevo, es de agradecer que el Teatre Lliure apueste por una programación internacional que acerca otros escenarios y otros formatos teatrales a la cartelera barcelonesa y da a conocer a creadores extranjeros de prestigio y con una sólida trayectoria, como es el caso de Ricci/Forte.

Fuente: Teatre Lliure

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