La Armada resiste en puerto seco

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Los primeros días de competición en el Mutua Madrid Open ratifican la buena relación de los tenistas españoles con la tierra batida. Una porción importante de los jugadores locales que empezaron el torneo continúan en el mismo y ya han firmado triunfos destacados sobre rivales de entidad. La superficie, fetiche para tantas generaciones, sigue siendo sinónimo de éxito cuando se vincula a las actuales raquetas de la ‘Armada’.

Madrid aguarda impaciente el debut de Rafael Nadal. Mañana, el balear descorchará su concurso en el único Masters 1000 que se disputa en España con un enfrentamiento frente al argentino Juan Mónaco. A la espera de la irrupción del número uno mundial, la afición capitalina disfruta las victorias de muchos de los suyos. Roberto Bautista, Feliciano López, Nicolás Almagro y David Ferrer, amén del manacorense, siguen vivos en el torneo madrileño.

David Ferrer (32), venció en su primer oartido en Madrid. Foto: Mutua Madrid Open
David Ferrer (32), venció en su primer partido en Madrid. Foto: Mutua Madrid Open

Muchos de estos nombres repetirán próximamente en Roma y París. Roland Garros se convierte cada última semana de mayo en una suerte de capital nacional del tenis español. En la urbe que aún ostenta el título, Ferrer, número cinco del ránking mundial, sufrió para ganar a Albert Ramos (7-6(6), 5-7, 6-3). El alicantino, irregular en el despertar de la temporada, tiene en el Mutua Open una nueva oportunidad para sumar. En su partido inaugural evidenció serios problemas con el servicio. El de Jávea reconoció las dificultades en la rueda de prensa posterior al partido, admitiendo “los altibajos tenísticos” de su 2014. En el siguiente partido que se disputó en la pista Manolo Santana, Central de la Caja Mágica, Roberto Bautista se impuso a Fernando Verdasco (2-6, 7-6 (4) y 6-1).  Nicolás Almagro venció al kazajo Andrey Golubev (6-3, 6-7 (9) y 7-6 (4)).

La cifra de supervivientes en las fases finales explica cómo el idilio con la arcilla se ha mantenido vivo con el paso de los años. Aunque la generación que descolló con el inicio de siglo ha sido más todoterreno que ninguna otra, su suelo preferido siguió siendo el que tiene color albero. Al repertorio de la España de la raqueta se incorporaron moqueta y cemento, también hierba, pero la tierra batida se mantuvo como hábitat natural. La zona de confort no cambió aunque la competitividad y los éxitos se dispararan.

Continúa cumpliendo años la Armada sin relevo por la base. No surgen tenistas capaces de reemplazar a los actuales, a quienes no se les adivina muchos cursos más en la élite. Se repiten los mismos nombres que años atrás y escasean las promesas. El temor está en el presumible vacío en las alturas: la ‘Armada’ mudará su piel sin proyectos de grandes campeones, pero cabe suponer que disfrutará de un ramillete apreciable de especialistas en tierra batida.

La generación más prodigiosa del tenis español se resiste a perder protagonismo y vuelve a asomar con la llegada de los torneos sobre arcilla. La hornada que tiene a Nadal y Ferrer como sus dos máximos exponentes mantiene un romance especial con esta superficie. La tierra les sienta tan bien.

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