La amnesia que se resiste

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Hace más de nueve meses prometieron el desarme. Y dieron la bienvenida a la paz. Pero la población continúa aterrorizada. Y para calmar su terror, antes de salir de casa, nadie olvida cargar con su AK. Algunos, más afortunados, poseen además lanzacohetes. En realidad resulta más incómodo caminar con ellos, pero el blanco es seguro.
Los dos años de guerra civil han dejado armas dispersas por todos los rincones del país.

La lucha fraticida entre el Norte y el Sur dejaba de ser portada en 2004 – en realidad nunca hubo portada, África queda demasiado lejos para ir a buscar la foto – pero en las calles de verdad, donde el polvo que se levanta al caminar desgarra las fosas nasales, la sangre sigue manchando hojas de periódicos desparramadas por el suelo. Los niños soldados ya no visten de verde, pero aún tienen pesadillas con los ojos abiertos.

Y el primer Ministro del país se jacta de su victoria. La granada con la que le intentaron asesinar recientemente no fue suficiente.

Un jamón de pata negra y un viaje al Caribe para dos personas al que adivine de qué país de África se trata.

La ONU clasifica el conflicto de Côte d´Ivoire como una de las diez historias que el mundo debería conocer mejor. Pero sobre las pocas noticias que nos llegan a penas posamos los ojos mientras desayunamos el cacao, probablemente procedente de Costa de Marfil, uno de los productores más importantes a nivel mundial.

El director general de Orange Costa de Marfil, François Brunet, tranquiliza ante la alarmante situación. A  partir de ahora va a prevalecer la transparencia: “vamos a seguir presentando ofertas a los consumidores, porque queremos mantener el liderazgo”. “Confianza, responsabilidad y audacia” es el nuevo lema de la firma.

Y parece que la estrategia publicitaria de Orange en Costa de Marfil funciona. Los 2.001.328 abonados en Marzo, se convertían en 2.307.559 en Junio. La Côte d´Ivoire vuelve a saborear “el milagro africano”.

Pero parece que no se ha aplicado el lema al ámbito que correspondía:

  • “Confianza” en que las elecciones no se volverán a aplazar por enésima vez desde que se prometieron en 2005. Este es el punto en que los pocos medios de comunicación que hablaron de ello abandonaron al país. Aquí se pierde su pista.
  • “Responsabilidad” para prever una crisis que podría desembocar en un atronador conflicto. Gracias a la extensiva distribución de armamento entre la población de a pie, las matanzas no se articularán a patadas como en Kenia. La muerte irrumpirá de manera mucho más sofisticada, no serán necesarias las palizas hasta la muerte.
  • “Audacia” para llevar a cabo un desarme efectivo que se prolonga en el vacío. No sólo no se ha avanzado en el acuerdo prometido, sino que parece que las armas se reproducen. Sin necesidad de jamón o campaña publicitaria.

Cada vez que se alarga el mandato del presidente Gbagbo se enciende una ola de protestas que se van acumulando indefinidamente, rasgando la paciencia de los que aún guardaban un ápice de confianza.

Cada plazo fijado es un polvorín protegido por la oposición.

“La caza del extranjero” hace que los plazos incumplidos se alejen más en el tiempo entre ellos.

El objetivo es que los ciudadanos se olviden de las palabras pronunciadas y firmadas. El objetivo es que la preocupación por la supervivencia diluya la esperanza y culmine en la amnesia.

La amnesia. Una enfermedad que los blancos contagiamos a los pueblos que colonizábamos.

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