Klimt y su destrucción creadora

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La Fundación Juan March hace un recorrido por una de las etapas más importantes del pintor austriaco, el moviemiento Secession, y expone una de sus obras más monumentales: el Friso de Beethoven. Bajo el titulo “La destrucción creadora. Gustav Klimt, el Friso de Beethoven y la lucha por la libertad del arte”, la Fundación pretende rendir un pequeño pero merecido homenaje a esta ilustre figura del arte.

Gustav Klimt es uno de los maestros que más ha luchado por el arte, o más concretamente, por la libertad del arte. En su momento, como les pasa a los grandes genios, fue muy duramente criticado por unos cuantos -bastantes- inconscientes que no llegaban a comprender la capacidad de Klimt para crear una nueva forma de entender el arte. Él fue el artífice de un movimiento que lucharía por impregnar de arte toda la realidad maltrecha, por renovar una estética ya anticuada que desprendía cierto olor a rancio y por lograr que el arte fuera uno solo.

La disputa de Klimt por conseguir la libertad del arte comenzó en 1894 cuando recibió un encargo estatal que consistía en pintar tres cuadros de grandes proporciones que representaran las facultades de filosofía, medicina y jurisprudencia para el techo del Aula Magna de la nueva Universidad de Viena. Pero el escándalo llegó cuando concluyó las obras, la Filosofía, la Medicina y la Jurisprudencia, que fueron acusadas de pornográficas y de reflejar ideas no entendibles. La pugna tomó dimensiones inesperadas a nivel ideológico, moral e incluso político. Desde entonces Klimt decidió no pintar nunca más por encargo. El pintor estaba ya creándose a sí mismo y generando unas ideas que se verían reflejadas más tarde en el movimiento conocido como Secession.

Klimt está viviendo una metamorfosis interior; se encuentra en la búsqueda de la verdad del hombre moderno, inspirado  nombres como Wagner, Schopenhauer o Nietzsche, lo que verá su claro reflejo en la forma de entender el arte. De ahí nace en 1897 Secession, un movimiento del que será el primer presidente y autor del cartel de la primera exposición. Su idea predominante es “la obra de arte total”, inspirada en Wagner y como respuesta a la fragmentación de las artes.  Los “secesionistas” buscaban modernizar e internacionalizar el arte austriaco. Su mensaje consistía en la transformación de la vida entera, en impregnar con un arte concebido como una “redención”, todos los aspectos de la realidad. La sede del movimiento tenía sobre la puerta del edificio el lema bajo el que se trabajaba allí: “A cada época, su arte; al arte, su libertad”. No tardando mucho, las exposiciones que allí se organizaron se convirtieron en referente obligado del arte europeo y sus revistas se alzaron como iconos de una nueva época.

El friso de BeethovenKlimt plasmó, pues, en 1902, todas estas ideas en el Friso de Beethoven, que se transformaría en la expresión máxima de la metamorfosis artística que se estaba viviendo. Es una obra clave del pintor austriaco, que la preparó minuciosamente con multitud de dibujos.  La obra formó parte de la XIV Exposición de Secession dedicada a Max Klinger y a Beethoven, que estaba presidida por una monumental escultura. El friso trata de una manera colosal de la superación de las fuerzas del mal por parte del hombre mediante el bien. En él, se pueden apreciar las influencias  que el propio Klimt recibió del arte japonés, de Berdaley, Minne, Khnopff y muchos más, que hicieron que Klimt creara su personal e inconfundible estilo. El artista trabajó para buscar una renovación del lenguaje pictórico, para lo que, paradójicamente, se vale de la mitología antigua.

Gustav Klimt es un genio creador de una nueva estética, un luchador que se afanó en lograr libertad en el arte, un artista en el que conviven a la perfección la tradición y la vanguardia. La destrucción creadora de Klimt hizo dar un paso de gigante al arte europeo del momento y convirtió su forma de entender el arte en un movimiento. Todo esto se puede contemplar, en cuadros, fotografías, esculturas, y demás materiales, en la exposición La destrucción creadora. Gustav Klimt, el Friso de Beethoveen y la lucha por la libertad del arte, que ha sido organizada por la Fundación Juan March y que se podrá visitar hasta el 14 de enero. La muestra está especialmente recomendada para aquellos que pretendan comprender como la continuidad con la tradición que abandonaba y la modernidad que estaba creando están en la obra de Klimt íntimamente unidas.

Fuente de la fotografía de Gustav Klimt: www.galeriedart.fr
Fuente del Friso de Beethoven: wwww.march.es

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