Jugar bien en Segunda es posible

0
78
Villarreal, Córdoba, Las Palmas, Recreativo y los filiales de Barcelona y Real Madrid demuestran que jugar un fútbol bonito y obtener buenos resultados en Segunda División es posible. Siguen la estela de Celta y Valladolid la temporada pasada.
 
Gerard Deulofeu es uno de los jugadores más destacados de la categoría de plata. Fotografía: Castroquini-FCB
Gerard Deulofeu es uno de los jugadores más destacados de la categoría de plata. Fotografía: Castroquini-FCB

Dicen los expertos que el estilo del campeón del Mundial se contagia para los siguientes cuatro años. España manda a nivel de selecciones y el Barcelona a nivel de clubes con un estilo similar y desde hace un tiempo, por lo que esta máxima gana en contundencia. Y más aún en el país que ha disfrutado de estas conquistas, que ha visto a selecciones como Alemania, Francia e incluso Italia buscar el éxito a través de sus mismos ingredientes. En casa no podía ignorarse esta tendencia, y la Segunda División es prueba de ello. 
 
Ya el curso pasado Celta y Valladolid lograron el ascenso a través de esta premisa. Los de Paco Herrera y Miroslav Djukic se abrazaron a Álex López, Borja Oubiña, Quique de Lucas, Álvaro Rubio, Óscar González o Víctor Pérez para hacer bueno ese estilo de buscar la portería contraria a través de la paciencia. Un argumento que ni mucho menos está reñido con la velocidad en ataque, la solidez defensiva o un juego aéreo potente, porque al fin y al cabo ganar dominando un solo registro del juego es casi imposible. Pero el balón siempre es el principio de todo. 
 
Ese legado lo mantienen vivo en la categoría de plata Córdoba y Barcelona B, que ya levantaban esa bandera el curso pasado, además de Las Palmas, Recreativo, Villarreal y Castilla. Y todos ellos en el parón invernal cumplen o rozan sus objetivos. El Córdoba ha perdido a Javi Hervás y Paco Jémez, brújula y guía de su sobresaliente temporada anterior en la que llegaron al playoff. Pero con Abel Gómez en el mediocentro y Rafa Berges en el banquillo mantienen la misma tendencia. El Barcelona B de Eusebio Sacristán, como era de esperar, sigue siendo fiel al manual del primer equipo. Tiene diferentes protagonistas en la delantera, ahora golean Gerard Deulofeu, Luis Alberto Romero y Sergio Araujo, pero en el centro del campo marcan el camino Sergi Roberto y Rafinha Alcántara.
 
El Villarreal, como no podía ser de otra manera, juega a lo que sabía en Primera, a tocar el balón de la mano de Marcos Senna, Bruno Soriano y Rubén Gracia Cani. De momento no le da para dominar en la categoría, pero su temporada no es mala. Fuera de los puestos de playoff, pero a tiro de piedra, están dos equipos que han querido implantar el sello Barcelona: Las Palmas y Recreativo. Para ello han reclutado a dos exentrenadores de las categorías inferiores de la entidad azulgrana, Sergio Lobera y Sergi Barjuán, y la apuesta les está dando resultado pese a que este verano han dejado marchar a jugadores importantes como Jonathan Viera, Javi Álamo o Fidel Chaves. El Castilla es, de todos, quien peor clasificado está, aunque mantiene una distancia de cinco puntos con el descenso. La condición de recién ascendido no le importa a Alberto Toril, que en hombres como Pedro Mosquera, Álex Fernández, Omar Mascarell o José Rodríguez tiene a cerebros de sobra para alimentar a Jesé Rodríguez y Denis Cheryshev.
 
Todos ellos están ayudando a cambiar la imagen de una Segunda División que hace un lustro era visto como un territorio más propenso al juego brusco que al del buen gusto. Aunque es una categoría con pluralidad de estilos, como todas, los brotes verdes se ven desde hace unos años. La influencia de las selecciones y clubes que dominan el panorama mundial se hace notar. La Segunda División ya no es lo que era.

Dejar respuesta