Juan Diego Botto: “No recuerdo un momento de mi vida en que no haya querido ser actor”

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Juan Diego Botto

Nacido en Argentina en 1975, pero exiliado a España a la edad de tres años, Juan Diego Botto siempre ha compaginado cine y teatro, ejerciendo de director y guionista, además de actor.  Protagonista de películas como Historias del Kronen o Martín (Hache), es un personaje que está de actualidad por el reciente estreno de su último filme, Dictado, sobre el que charla en una entrevista con La Huella Digital.

Al igual que para el director, Antonio Chavarrías, para usted también era su estreno en el campo del ‘thriller’ psicológico. ¿Qué le ha parecido la experiencia? ¿Repetiría?
Sí, repetiría. Lo bueno del ‘thriller’ es que te permite que los personajes se enfrenten a situaciones muy complejas y vivan, así, emociones muy intensas. Además, es un género que te permite hablar de muchas cosas a la vez que el espectador está entretenido con la trama. Mientras se está pensando en “¿la niña será un fantasma o no?, ¿esto será real o no?”, por debajo están pasando cosas que son muy interesantes, se está hablando de la infancia, de la culpa, del deterioro de una relación, de los celos que provoca la aparición de un niño… Hay muchas cosas que están ahí sugeridas y que ocurren sin que eso sea lo que está en primer plano.

¿Cómo ha sido el rodaje, la interpretación?
La mayor dificultad es que el recorrido del personaje es muy amplio. Empieza como un tipo normal, un profesor de escuela que tiene su pareja, a la que quiere mucho, y la llegada de la niña va a provocar que afloren todo tipo de fantasmas del pasado y que el temor de sus pesadillas se estén convirtiendo en realidad, hasta que termina completamente desquiciado. Todo ese recorrido requiere mucha complejidad y, sobre todo, navegar en el terreno de la patología de un tipo que pierde el criterio de realidad. Esa búsqueda no es nunca sencilla, pero a la vez es muy atractiva.

Ya había rodado en otras ocasiones con una niña y, además, comenzó su carrera con apenas cinco años. ¿Cómo ha sido rodar con Mágica Pérez? ¿Cree que su experiencia le ayuda en esta clase de situaciones?
Lo que yo recuerdo de mi experiencia como niño es que yo no me enteraba de nada. Me lo pasaba muy bien, faltaba al colegio -lo cual era fantástico- y había un montón de gente que se preocupaba por mí. Imagino que de esa misma manera se lo pasó la niña de esta película. Mágica es una niña muy especial, extrovertida, que disfrutó mucho el rodaje, que tenía muchas ganas de hacer cine, que nunca se enteró de qué iba la historia, como yo nunca me enteré de qué iban las historias que rodaba de pequeño. La complejidad que tiene para un adulto rodar con un niño es su limitada capacidad de concentración; se aburren rápido, no entienden por qué tienes que repetir una cosa que ya has hecho. En cine repites muchas veces, porque la misma secuencia la grabas desde distintos ángulos; desde cada uno puedes repetir siete veces, y a la segunda ellos dicen “pero si esto ya lo hemos hecho, ya no quiero hacer más”. Entonces tienes que tener mucha paciencia, lidiar con eso, estar muy pendiente de ella, ayudarla mucho… Eso también te va cansando.

Usted viene de una familia de actores, ¿se planteó en algún momento no dedicarse al mundo de la interpretación?
La verdad es que no. Muchas veces he pensado sobre eso y no consigo recordar un momento de mi vida en el que no haya querido ser actor. 

Ya ha trabajado con su hermana María, ¿le gustaría volver a hacerlo?
Trabajé con ella en una película que se llamaba Silencio Roto y, de hecho, éramos hermanos en la película. Me gusta mucho trabajar con ella. Con mi hermana pequeña todavía no lo he hecho, pero lo disfrutaría mucho. Creo que las dos tienen muchísimo talento.

También ha trabajado como guionista y director. ¿Quiere seguir en ese campo?, ¿tiene alguna idea en mente?
Acabo de terminar, hace como mes y medio, una obra de teatro que escribí para mi hermana María. Es mi cuarta obra como autor y es una pieza en la que yo no actuaría, porque es una obra para dos mujeres. Además, tengo pendiente escribir otra obra de teatro que sí sería para mí, de dos personajes… Ya tengo la historia, pero me falta sentarme y ponerme a ello.

¿Qué le gusta más: el teatro o el cine?
Me gustan las dos cosas. El teatro te aporta cosas que el cine no te da, como la posibilidad de transitar todo el personaje y toda la historia sin interrupción, la adrenalina que te provoca que el público esté ahí, la inmediatez, porque desde que piensas un proyecto hasta que lo estrenas tampoco pasa demasiado tiempo… Pero hay cosas que en cine se valoran y que en el teatro pasan desapercibidas: un gesto, una lágrima… Son cosas que te permiten un realismo que en el teatro es difícil encontrar.

¿Hay algún director con el que nunca haya rodado y tenga ganas de hacerlo?
Hay muchísimos con los que me gustaría trabajar, entre ellos un montón de españoles; nunca he trabajado con Almodóvar, ni con Fernando León, Amenábar, Álex de la Iglesia

De toda su trayectoria, ¿destacaría alguno de sus trabajos por encima de los demás?
De todos los trabajos que he hecho hay siempre algo que rescato y no podría poner uno por encima de otro, porque incluso de las películas que no han salido como yo esperaba he aprendido mucho. Todas van conmigo, todas son parte de mí, y no querría renunciar o poner alguna parte de mí por encima.

En este último trabajo, lo más complicado puede ser la última parte del rodaje. ¿Fue difícil meterse en ese papel de persona desquiciada, descontrolada?
Toda la parte final me divirtió mucho y en ningún momento lo solté, en ningún momento dejé de entenderlo; de hecho, en la parte final, que es el momento en el que el personaje ya no tiene dudas, es cuando más fácil me resultaba comprenderlo, porque no tiene contradicciones.

Fotografía: Beatriz Del Rincón Alonso

8 Comentarios

  1. Sabiendo que estas en segundo,medire mucho mi critica,las preguntas de siempre al actor,si es lo que hay bueno,una entrevista mas,sin resultados,como decimos, vale con el aprobado.

  2. No entiendo qué te lleva a comentar cada artículo que publico, pero no voy a contestar a ninguno más, porque ya lo hice en una ocasión y no voy a perder más el tiempo contigo. Como he visto que ya te han mencionado, dudo que colabores con este medio ya que no sabes escribir, pero si te marece muy emocionante esconderte bajo el nombre de Isabel de Ayala, espero que te sea divertido. No hace falta que en el momento en que te haya dicho que sólo te dedicas a criticar mis artículos, te pongas a leer los primeros que veas y decir que son geniales, es absurdo. También me parece muy curioso que no tengas nada que ver conmigo, pero por casualidad comentes los artículos de cada revista en la que publico. Y por favor, deja de sentirte una experta crítica de cine.

  3. En mi pueblo las entrevistas con el director de una película también aportan información bastante útil.

    Sea como sea, haya paz, por favor.

  4. Veamos beatriz,ni me escondo ni oculto nada,te leo a ti y a otras,mi trabajo me obliga a leer todo lo que escribis,sea buen o malo,si estas en esto metida deves saber que puedes ser criticada para bien o para mal,segun lo hagas bonita,si ya estando en segundo no aguantas un poquito de tension, mal vamos.no necesito tus respuestas a mis criticas.Igual la que no esta pendiente eres tu porque sigo muchos articulos,igual necesitas algo mas de terapia y la carrera ya la termine hace mucho tiempo

  5. Soy Julio Soria, uno de los jefes de Redacción de la revista, y aquí nadie necesita terapia, como tampoco necesitamos críticos que escriben el verbo “deber” con “v”. Muchas gracias por tus comentarios Isabel, pero resultan totalmente prescindibles cuando no buscan construir, sino destruir.

  6. Prometo ser critica en su gusta medida,acepto las criticas de compañeros de oficio,las de futuros periodistas,las de amigos que opinan,creamos en esas libertades que el periodismo nos ofrece,un saludo Isabel de Ayala.Para los buenos que no son tan buenos y para los malos que no son tan malos.

  7. Tienes razon Julio,que es un critico,aquel que mata o da vida a un articulo,olvide mis años en la facultad,la esperienza aveces no nos da ese grado para correjir,hay que arropar a los que pueden tirar con mas fuerza y otros tal vez no terminen el camino.Un saludo

  8. Sé que este artículo es de hace varios meses, pero no puedo evitar decirle a Isabel de Ayala que si se dedica a algo relacionado con el periodismo sería mejor que se dedicara a otra cosa, básicamente porque no sabe ni escribir, teniendo en cuenta las palabras: “deves” (en lugar de debes), “gusta” (queriendo decir justa) y esperienza (supongo que con la intención de decir experiencia). Vamos hija, dedícate a otra cosa que no implique mucho el uso del cerebro ni del papel, porque mal vamos. Y me da pena que gente como tú se dedique al periodismo habiendo tanta gente en la cola del paro.
    Saludos a todos los demás.

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