Jóvenes, de mal en peor

1
629

Con honrosas excepciones, pero por regla general la juventud en España ha entrado desde hace unos años en un espiral de hundimiento y pérdida de intereses e inquietudes realmente preocupante.

A nuestro alrededor abundan, cada vez en mayor número, jóvenes con 18, e incluso menos años, que sólo tienen en la cabeza el ideal de conseguir un trabajo no cualificado, con una nómina decente a final de mes que les permita comprarse un coche con un buen tubo de escape, muchos altavoces a cada cual más potente, y como última pretensión: poder sentar en el sitio de copiloto a la más guapa del barrio, en la gran mayoría de las ocasiones atraída por ese “carrazo” y no precisamente por lo interesante de la conversación de su pareja.

Son chicos y chicas que esbozan una sonrisa chulesca y cara de incredulidad cuando les propones algo tan normal, sano y, sobre todo, interesante como leer un libro, ir al teatro, hacer una ruta de senderismo o hacer un viaje a un lugar, no sólo para salir de fiesta, sino con un interés cultural y turístico.

Una vez le dije a un conocido: “Me voy unos días a Praga, que me han dicho que es un lugar precioso”, a lo que él respondió: “¿Para qué vas allí? ¿Hay fiesta? Yo si pudiera me iba a Ibiza, que me lo iba a pasar de maravilla”.

En su interés cotidiano sólo aparece claro el objetivo de pasar la semana de la mejor manera posible, intentando hacer menos horas extras que la anterior para poder “romper la ciudad” el sábado por la noche, y conseguir ser el que más copas bebe de todos, el que mejores “trompos” hace con su coche o el que más veces “triunfa” con la chica.

Compiten cada sábado por ser los más guapos y más borrachos. El/La chico/a más interesante es aquel que más se pira del “insti”, que más le roba a sus padres o que más horas aguanta seguidas de fiesta. Si a alguno se le ocurre pasar una noche de sábado que consista en ir al teatro y luego tomar algo (que hay tiempo para todo), será catalogado de raro, tonto y a buen seguro se convertirá en el centro de las críticas, risas y vaciles.

Pero no todo es tan malo, por suerte al lado de este, demasiado numeroso, grupo de jóvenes desubicados y perdidos (aunque ellos creen que son los más centrados del universo), nos encontramos otra juventud, otro tipo de chicos/as, que, aunque también salgan, se emborrachen e incluso a veces tengan coches buenos, mantienen continuamente presentes unas inquietudes, unas ganas de conocer, de aprender, de sorprenderse, en definitiva, de vivir, que intentan saciar con viajes, lecturas, retos, aventuras, etc.

Jóvenes que, a diferencia del resto, son capaces de mirar más allá de su propio ombligo y a diario ven el telediario o leen la prensa preocupados por lo que les pasa a nuestros vecinos.

Personas que cuando viajan, además de alcohol y condones, suelen llevarse un libro, una guía de la ciudad visitada e, incluso, un diccionario para intentar comunicarse con los nativos en su idioma. Como digo, afortunadamente también hay muchos chicos/as así y son los que, a mí por lo menos, me hacen no perder la esperanza.

Fuentes de las imágenes:
http://www.formulatv.com/1,20080619,7919,1.html
http://blogs.21rs.es/
http://paidopsiquiatria.com/

1 Comentario

  1. Me sorprende y llama la atención que sea un joven el que hace este artículo sobre los jóvenes, por desgracia no queda más remedio que estar de acuerdo con las opiniones vertidas por Óscar.
    ¿Culpables?, indudablemente los propios jóvenes, sus padres y profesores y en definitiva la sociedad de la que todos formamos parte, también por supuesto esos jóvenes que descargan su conciencia echando la culpa a la sociedad. Enhorabuena por tu análisis.

Dejar respuesta