José Mourinho ¿Cara o cruz?

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José Mourinho es un estudioso del fútbol, y de todo lo que le rodea. Su pasión por el balompié viene desde su infancia. Criado en un entorno futbolero, ya que su padre fue portero y posteriormente entrenador, y su abuelo presidente de un club,  desde pequeño José ya realizaba estudios y análisis de equipos y jugadores para ayudar a su padre.

Supo priorizar la formación antes que nada. Primero la universitaria, hasta graduarse en Educación Física con especialidad en Metodología en Deportes, y no en Administración como quería su madre, y después la profesional, puesto que una vez consiguió el carnet de entrenador de la UEFA, no cayó en el error en el que cae la mayoría, de lanzarse a entrenar al club que mejor oferta o mejor palmarés le presentase, sino que fue consciente de la selva en la que quería triunfar, y antes de que los leones le devoraran a él igual que antes devoraron a muchos (y siguen haciéndolo), prefirió ver los toros desde la barrera, al lado de grandes entrenadores pero bajo el anonimato, ejerciendo de asistente, elaborando informes y sugiriendo tácticas a su primer entrenador, pero manteniéndose como segundo. Es así como José, en el año 2001, acepta la oferta del Benfica portugués para lanzarse al ruedo como primer espada, y 2 años después cuando empezaría su gran historia con el Oporto hasta alzarse como rey de Europa. El éxito de Mourinho no resulta sólo de ser un entrenador eficiente, de carácter rebelde y espontáneo, sino el fruto de toda una carrera de esfuerzo y de varios años de trabajo en la sombra que le han llevado a pulir ese personaje que ahora muestra con suma destreza.

En el fútbol hay una doble vertiente para quien quiere triunfar, al igual que en otros deportes, artes y espectáculos de masas. Hacerlo bien, para ganar, y saber venderlo, para ganarse a la gente, al espectador, que es a fin de cuentas el que paga y el que sostiene el show. Existen entrenadores que, siendo estudiosos del fútbol y expertos y analíticos con sus jugadores y sus equipos, no consiguen ganarse la confianza de quienes les rodean, y eso provoca que sean vistos siempre con desconfianza, con recelo. Siempre con el constante rumor de que a la mínima van a ser destituidos. Y éste es un factor que José ha sabido distinguir desde el principio, la gran importancia que el entorno y los medios de comunicación ejercen sobre el fútbol.

Si José Mourinho es un maestro, lo es en 2 aspectos: en el táctico, sabiendo sacar lo mejor de sus equipos sobre el césped para noquear al rival, aunque muchos le acusan de que él sólo quiere ir a clubes grandes que estén dispuestos a fichar los grandes jugadores que él pide. Así, cualquiera triunfa. Este es un debate puramente futbolístico en el que tienen cabida argumentos muy diversos. Pero habría que preguntarse por qué un club está dispuesto a hacer ese megasacrificio a ciegas por un entrenador. Es verdad que los resultados le avalan, y eso a fin de cuentas es lo que importa en un club, y también es verdad que quien le conoce de primera mano habla maravillas de él como gran estratega. Pero tiene un plus que lo hace diferente.

Ese punto diferente es su aspecto mediático, sabiendo cómo manejar el entorno para que éste no noquee a sus jugadores. Esto, que en cualquier otra profesión o deporte puede resultar más o menos difícil pero asumible es, en el caso del deporte rey, y especialmente en el Real Madrid, un objetivo casi surrealista. Si ya es difícil saber comandar un coloso trasatlántico como el Titanic, lo realmente complicado es saber situarlo en mitad del océano, no como algo enorme sino como algo minúsculo, relativizando lo que significa para saber dirigirlo y esquivar los peligros, quedando a salvo de los icebergs. Esta dificultad de dirigir un coloso viendo el peligro que los demás no ven, y mientras, protegerlo del exterior, es el tremendo mérito que ha conquistado Mourinho.

A mí Mourinho me recuerda a Risto Mejide. En palabras de este último, un artista no sólo debe valer en sí mismo y ser bueno en lo suyo, sino que lo principal es que sepa venderse, que la gente esté dispuesta a pagar por él. Donde los demás buscan cantantes y artistas que derrochen fuerza en el escenario, Risto busca un producto que a través del marketing consiga generar cuantiosos ingresos. Donde los demás entrenadores buscan poner a un equipo de once jugadores sobre el césped para ganar partidos y conseguir trofeos, Mou lo que busca es un equipo que consiga portadas, fotos de trofeos conseguidos, palmarés asombrosos, récords en todos los sentidos… cosas que hagan que su equipo venda, que genere ingresos, que le eleven a él a los altares, que aumente su fama, que haga que el siguiente equipo que quiera ficharle le pague, ya no lo mismo que a su mejor jugador, sino a lo mejor el doble.

En definitiva, ganar en el campo es para Mourinho su instrumento para conseguir su objetivo en el mundo del fútbol, que es ganar fama, imagen, dinero. Y por lo tanto, supeditará la labor deportiva y toda la demás a la que es su verdadero objetivo. No en el sentido de que prefiera no ganar, porque sabe que esto es necesario y fundamental en el fútbol, sino en el resto de objetivos (jugar bien, mostrar fair play, saber perder, transmitir unos valores…). Mourinho, para lograr su objetivo de triunfo personal, se centra en todo lo que va desde el origen de un producto hasta su puesta a disposición del público con el objeto de generar unos ingresos, que es lo que definimos como Marketing. Y Mourinho es el gran genio del Marketing del fútbol del siglo XXI.

Esto es así hasta tal punto que el mismísimo Florentino Pérez ha claudicado su poder en el infalible portugués. Lo máximo en el Real Madrid han sido siempre sus valores, ésos que Florentino distribuyó en un libro azul (como si fuera la Biblia del madridismo) nada más aterrizar en el portaaviones galáctico. Y el máximo apoyo de Florentino en el Madrid había sido siempre don Jorge Alberto Valdano, un señor de los pies a la cabeza, como le gustan a Florentino que sean sus hombres de confianza. Pues todo eso y mucho más, desde mayo de 2010, el gran presidente de ACS decidió enfrentarse a la impotencia y al fracaso de sus proyectos deportivos de los últimos años, fichando a José Mourinho. Sólo por él, por su filosofía, y por ser el genio que es, no porque sea sólo un buen entrenador. Decir esto último es como decir que ACS, tras varios años en los que hubiera generado pérdidas y grandes temores en los mercados, hubiera recurrido a un buen arquitecto para que se saque de la manga algún megaproyecto improvisado con el que salvar la compañía. Mourinho no es el arquitecto de un equipo de jugadores sobre el césped, sino el ingeniero capaz de rediseñar y gestionar la comunicación y el marketing del club más mediático del mundo.

Y nos referimos al aspecto más valioso del marketing, que es el que identifica al producto con los valores que representa, y que es el que da lugar al resto de actividades de marketing: las ventas, la distribución, la logística, etc. Mourinho tiene claro que el primer producto es él mismo, y tiene que preocuparse siempre de saber venderse correctamente. Luego los jugadores, puesto que son ellos de quienes depende, y por último el club, hasta que se mude a otro.

Y realmente es un negocio que funciona, y para todos. Los medios de comunicación tienen un filón en él. Saben que genera continuamente polémicas, discusiones, que se busca enemigos, etc. Y todo esto se traduce en portadas y titulares para él y para su club, y por tanto en cuantiosos ingresos para los medios. Si cuando Mou llegó al Madrid todo el mundo ya sabía cómo era y las polémicas y shows que le gusta montar, ¿por qué no relativizan todo ese espectáculo que da, como algo que ya está planificado y que responde a un guión y unas pautas a seguir? ¿Por qué? “¿Por qué?”  Multitud de veces hemos escuchado esas palabras de boca de Mourinho, insinuando favores arbitrales al Barcelona, y todas han sido potenciadas desde los medios, en vez de minimizadas.

El Marketing que genera este hombre desborda a su propia persona y a su club, y potencia todo el entorno hasta a los grandes medios de comunicación de masas. De hecho es un maná del que no se quieren desprender, por mucho que Mourinho les azote. ¿Alguien ha visto alguna vez en su vida a un técnico del Madrid despacharse de una forma tan directa y tan salvaje con la prensa madrileña, y que sin embargo estos medios –especialistas en cargarse entrenadores- le rían las gracias y le den más bola? Sin duda es algo que no hemos visto nunca, y es lo que pone precisamente a Mourinho en el pedestal en el que se encuentra.

Es necesario recalcar que aquí estoy analizando la estrategia que lleva a cabo Mourinho en su puesto. Ni analizo las características de su personaje, frívolo, ofensivo, chulesco, y con tintes rebeldes, ni analizo las características de su auténtica persona, porque por lo general nunca se deja ver realmente cómo es. Un caso antagónico por ejemplo al de Vicente del Bosque, entrenador que siempre muestra su lado más humano al exterior, y con el que parece no existir personajes que interprete. Tanto uno como otro son triunfadores, gozan en general de la aceptación de sus aficiones, son capaces de sobrellevar la presión de su cargo, pero su modo de llevar a cabo su profesión es totalmente distinta. A Vicente siempre le vemos templado, con la misma forma de trasmitir sus emociones, da la sensación de que siempre te responde con el corazón, aunque lógicamente a veces se temple con la razón, da a conocer a su hijo Álvaro, y habla de cómo lo llevan en su casa con su mujer, y admite cuánto le dolió que le trataran como a un inútil cuando Florentino le echó sin miramientos. Parece que nos lo cuenta un amigo en confidencias más que un entrenador famoso en una entrevista o rueda de prensa.

Mourinho es todo lo contrario, cada vez que habla sube el pan, emplea el tono y las ofensas que más le convengan en cada momento, y  da la sensación de que maneja su personaje a su antojo, sin rastro de que sea una persona con sentimientos y corazón. Son 2 maneras de ser un entrenador de fútbol de élite: la de Vicente ya la conocíamos de otros entrenadores anteriores, aunque ninguno había llegado a triunfar y a calar entre la gente de la manera en que lo ha hecho Del Bosque; y la de Mourinho, porque aunque también ha habido entrenadores provocadores y showman en el Fútbol, lo de este hombre se lleva la palma. Y desde el punto de vista deportivo, esta estrategia de comunicación tiene todo el respaldo de los jugadores, pues Mourinho les protege de polémicas y debates triviales, absorbiendo él los ataques de la prensa, y permitiéndoles que se centren en lo realmente importante, en lo deportivo.

Por tanto, hay que admitir la enorme efectividad de la estrategia de Mourinho como entrenador, en primer lugar por sus éxitos deportivos y en segundo, por la transcendencia y publicidad que le da a su trabajo, a su imagen, y a su club. En un mundo tan mediatizado como en el que vivimos, este segundo punto adquiere el valor de una importancia capital. Otros, aun ganando casi todo, están siempre en la cuerda floja por su escasa mercadotecnia. Para el bien del negocio futbolero, larga vida a Mou.

Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mourinho
Fuentes de las imágenes
http://www.taringa.net/posts/deportes/12313095/que-le-sucede-a-Jose-Mourinho_.html
http://www.periodistasanonimos.com/2011_05_05_archive.html
http://www.fundacionlengua.com/radiofle/es/que-le-dirias-mou/art/3365/
http://www.heraldo.es/noticias/deportes/del_bosque_afila_ambicion.html

1 Comentario

  1. Bajo mi punto de vista lo has clavado. Es muy buen entrenador pero demasiado egocéntrico y “tocapelotas”. Tiene cosas que son indefendibles pero en fin, como dices, es puro marketing aunque podía hacerlo de otra manera… A ver si consigue los mismos triunfos con el Madrid que con sus anteriores clubs.

    ¡HALA MADRID!

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