Jim Jones: el origen de un lunático

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Conocí el suceso de Jonestown por el documental seriado Wild Wild Country que se puede ver en la plataforma Netflix. Las imágenes me dejaron impactada y me apresuré para buscar información en internet. Me desconcertaba que un número cuantioso de individuos se dejase embaucar y guiar sus vidas por otra persona, aunque este tenga unos planteamientos o ideales extraordinarios. Por ello y desde entonces, me suscita gran interés el origen de estas sectas o fanatismos que erradican cualquier tipo de pensamiento, reflexión o decisión humana y que son capaces de decidir el destino de sus seguidores hasta las últimas consecuencias.

No era de extrañar que me entusiasmara ante una de las últimas publicaciones de la editorial La Felguera: Jim Jones. Prodigios y milagros de un predicador apocalíptico. En ella se narra el origen de James Warren Jones, la influencia entre sus vecinos en Lynn (Indiana), la creación de los primeros templos, las visiones proféticas y el terrible desenlace. Me sorprende la confianza ciega que tienen los devotos en la figura del predicador, sin cuestionar sus milagros científicamente; este estupor inevitablemente se puede extrapolar a ciertas comunidades, sectas y religiones que dirigen a las hordas a su conveniencia.

Esta obra, que estéticamente me ha recordado a un misal en color negro, se distribuye en cinco secciones: un prólogo a cargo de Jordi Valls, una introducción de Servando Rocha, un análisis de lo sucedido en Jonestown, una sección fotográfica y, por último, un anexo escrito por Maurice Brinton que intenta desentrañar el germen de lo acaecido en Guyana y cómo funciona el sistema de las sectas. Todas las secciones son complementarias y muy interesantes porque nos ayudan a descifrar parcialmente el misterio.

Una vez más La Feguera lo ha vuelto a hacer: nos ha traído una rara avis, que los (peculiares) lectores agradecemos enormemente, en una edición de lujo. Le acompañan, en la colección de Zodiaco negro, A la guerra con Satán, Diario de los asesinos o Valle-Inclán Noir. Mientras sigo estremecida por mentes como la de Jim Jones, mientras persiste en mí la turbación sobre la maldad y los extremismos, necesito seguir leyendo sobre ello e intentar comprender lo que aún no entiendo. Hacedme caso: dejaos seducir por el mal y leed Jim Jones. Prodigios y milagros de un predicador apocalíptico. Ya me lo agradeceréis.

 

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