Javier Fernández eleva el patinaje español

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El patinaje artístico en España es un deporte tan minoritario que tal vez el nuevo campeón de Europa, el madrileño Javier Fernández, podría pasar desapercibido entre una multitud (sólo hay catorce pistas en el país, contra las 200 con las que cuenta Canadá). Sobre el hielo y subido en sus patines, Fernández tiene un estilo característico, sobrio y cada vez más perfecto, que hace que su nombre sea más que reconocible y suene con fuerza entre los favoritos para liderar el patinaje mundial de los próximos años. En Europa ha sido, ya sin duda, el mejor del año.

Javier Fernández, pionero español en el patinaje nacional. Fotografía: FEDH
Javier Fernández, pionero español en el patinaje nacional. Fotografía: FEDH

El pasado mes de enero, Javier Fernández aterrizaba en Zagreb confiado en sus posibilidades, pero un error en el aeropuerto hizo que se perdiera su maleta con los patines dentro y amenazaba su participación en el Europeo. Por suerte, le fueron devueltos a tiempo dos días después, y pudo completar un fin de semana mágico sobre sus patines negros adornados con la bandera de España a pesar de no haber podido entrenar durante los cuatro días de extravío.

Con una valoración final de 274.87 puntos y con las notas musicales del Charlie Chaplin  Medley acompañando su precioso ejercicio, no tuvo problemas para convertirse en el favorito del público, entre el que se encontraba una notable representación española que no dejó de animarlo ante la sorpresa de un Fernández que acostumbra a competir de un modo más anónimo.

La superioridad del madrileño, que reconoce que no tiene ninguna manía especial antes de entrar en la pista -“porque soy demasiado despistado y se me olvidaría”-, quedó reflejada en el marcador del Dom Sportova ya que superó al segundo clasificado, el francés Florent Amodio, por más de 24 puntos; y al tercero, el checo Michal Brezina. A pesar de haber quedado por detrás del francés en el programa corto, el español se mostró muy superior en el largo, donde realizó tres cuádruples que pusieron la guinda a una actuación brillante. Con la voz del inolvidable Freddie Mercury cantando We Are the Champions, Fernández, envuelto en la bandera de España, recogió su medalla de oro y se fue a celebrarlo con su familia, que no pudo contener la emoción.

El madrileño se mostró entusiasmado: “Me siento muy orgulloso de haber podido hacer historia en España y espero seguir consiguiendo nuevos títulos en mi deporte”. También exteriorizó su felicidad porque entre sus rivales se encontraba su ídolo, el irrepetible campeón ruso Evgeni Plushenko (siete veces campeón europeo y en tres ocasiones campeón mundial, que por desgracia volvió a lesionarse tras realizar el programa corto y tras ser operado de la espalda ha tenido que dar por finalizada la temporada).

Javier Fernández es un apasionado del patinaje y desde muy pequeño, con sólo seis años, se preparó a fondo para cumplir su sueño. Era muy inquieto, y fijándose en su hermana comenzó a practicar el patinaje para estar entretenido. Con sólo 17 años ya se clasificó para los JJOO y dio un cambio trascendental a su vida, ya que tuvo que irse a Canadá sin conocer bien el idioma, lejos de su familia y amigos.

Al duro momento de independizarse se le añadió una modificación que ha resultado clave en su trayectoria. La relación con su exentrenador Nikolai Morozov, con el que llevaba varios años, no terminó demasiado bien (preguntado el patinador al respecto se limita a decir que no se adaptaba al ritmo que le imponía y que no descansaba lo suficiente) y apostó por Brian Orser, doble subcampeón olímpico, para que lo entrenara; y por David Wilson como coreógrafo. Por lo visto en su desarrollo, acertó sin duda.

Su técnica aparece ahora mucho más depurada, los movimientos son más limpios, sus gestos son más elegantes y ha cambiado sus trajes por vestimentas más sobrias y su imagen desaliñadamente tierna por una más madura.

Comenzó así una espiral ganadora consiguiendo medallas en el ISU Grand Prix y finalizó tercero en la final que sólo disputan los seis mejores clasificados del año. Esta temporada ya ha ganado el ISU Grand Prix Skate Canadá y terminó cuarto en la final, y ha comenzado el año con el oro en el Europeo.

Su próxima cita es el Mundial que se disputará en Canadá del 10 al 17 de marzo, competición que supondrá el fin de la temporada. Su intención es terminar entre los cinco primeros, lo que le daría la clasificación para los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Sochi en 2014. Considera sus máximos rivales a Patrick Chan, Yuzuru Hanyu y Daisuke Takahashi, y aunque ha reconocido recientemente que el podio está complicado, por lo visto en Zagreb hace tan sólo unas semanas, no debe renunciar a nada porque se encuentra en un momento excepcional para continuar escribiendo una página brillantísima en la historia del patinaje artístico español.

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