Japón culmina el apagón nuclear

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Tras el desastre de Fukushima, el pueblo nipón ha presionado al Gobierno para llevar a cabo el cese definitivo de las centrales nucleares. Mientras las energías renovables se presentan como la principal alternativa, la tercera potencia mundial se enfrenta al riesgo de llegar al desabastecimiento energético.

La crisis nuclear iniciada en la central de Fukushima en marzo de 2011 ha obligado a Japón a paralizar de manera gradual todos los reactores nucleares comerciales del archipiélago. Hokkaido Electric Power cerró el sábado el último de los cincuenta reactores que quedaban activos en el país. Por primera vez desde 1970, la tercera economía mundial se queda sin energía nuclear.

Antes del devastador tsunami que desencadenó uno de los mayores desastres nucleares, Japón obtenía el treinta por ciento de su electricidad a través de las centrales atómicas. Tras el cierre consecutivo de sus plantas nucleares, el país ha tenido que recurrir a sus plantas térmicas y a la importación de hidrocarburos. El cese de las centrales nucleares supone la pérdida de más de 46.000 megavatios de energía, por lo que el pueblo nipón se enfrenta a una nueva etapa de cortes energéticos.

El apagón nuclear ha sido el resultado de la negativa de los ciudadanos japoneses a la idea de reanudar la producción. La insistencia del Gobierno para convencer al público de la necesidad de las centrales ha sido inútil. El diario japonés Asahi afirmó que el sentimiento público “oscila entre dos fuentes de ansiedad: el miedo por la seguridad de la energía nuclear y las dudas de si Japón puede vivir sin ella”. Sin embargo, el miedo a un nuevo desastre es más fuerte que cualquier necesidad energética o económica. El pueblo nipón prefiere apostar por las energías renovables, quizá menos productivas pero sin duda más seguras.

Las consecuencias del desastre de Fukushima son evidentes. Tras el incidente, existen zonas específicas en las que la dosis anual de radiación acumulada alcanza los veinte milisieverts, veinte veces el límite recomendado. Zonas con escuelas donde los alumnos no pueden salir al patio más de tres horas al día por riesgo de radiación. Environmental Science & Technology, revista especializada en medioambiente y tecnología, asegura que partículas de iodo radiactivo procedentes de Fukushima han llegado hasta California. Asimismo, diversos animales marítimos del archipiélago asiático muestran niveles de cesio radiactivo miles de veces superiores a lo normal.

Ante estos resultados, cabe preguntarse si el Gobierno japonés debería haber cerrado por su propia voluntad, sin la necesidad de la presión de sus ciudadanos, las cincuenta centrales nucleares del país. Centrales nucleares que se encuentran en una zona de gran riesgo sísmico, lo que multiplica exponencialmente el peligro de una nueva hecatombe. Si la independencia energética es importante para toda potencia económica, más debería serlo la seguridad de su pueblo.

Fotografía: Markus von Luecken/Corbis

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