Israel y Palestina ¿un conflicto sin solución?

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La nueva ola de violencia en la Franja de Gaza ha vuelto a poner sobre la mesa el problema del conflicto entre israelíes y palestinos, un conflicto que parece no tener salida. Uno tras otro, los distintos planes y procesos de paz se han sucedido sin resultados y da la sensación de que ninguno de los dos enfrentados tiene clara voluntad de acuerdo.
Según Adrián Mac Liman, analista político internacional experto en Oriente Medio, “no se puede ser optimista en el tema del conflicto palestino-israelí“. No existe una salida clara debido, entre otras causas, al incremento de población de origen palestino en las zonas de Gaza y Cisjordania, colonizadas por Israel, y la gran cantidad de refugiados palestinos que no han podido volver de países limítrofes como Egipto o Jordania. Bien es cierto que se han vivido momentos de gran optimismo pero han sido pasajeros. Así por ejemplo, en Jerusalén en 1993, gracias a las reuniones que iban a dar como germen los Acuerdos de Oslo que sentaron en la misma mesa a israelíes y miembros de la Organización para la Liberación Palestina (OLP),
se había pasado en muy poco tiempo del odio y la desconfianza al deseo de convivir y conocer al contrario. Fue un momento de gran esperanza teniendo en cuenta la situación hasta entonces. Pero estas negociaciones nunca llegaron a buen puerto debido a obstáculos como la soberanía del futuro Estado palestino, la cuestión de las fronteras y la capitalidad de Jerusalén. Estas mismas razones han ido bloqueando uno tras otro los siguientes intentos de paz para con Israel y Palestina.

El origen de los enfrentamientos
Aunque la tendencia general cree que la creación del estado de Israel hace 60 años fue el origen de los enfrentamientos con Palestina, hay que retrotraerse a mucho más atrás para hallar el germen de la controversia, en concreto, al año 3000 a.C. La zona de Oriente Medio formaba parte del Imperio Romano y se organizaba mediante un sistema de califatos. El último califato del mundo musulmán fue el Imperio Otomano, el cual desapareció en 1924. Según el doctor en RRII y experto en el conflicto, Abu Najib Warda, la zona de Oriente Medio, bajo el pretexto del Islam, empezó a utilizar a beneficio de los turcos la estructura del sistema califal.

Najib Warda explica que en la Primera Guerra Mundial, los líderes del Imperio Otomano pactaron con Francia y Gran Bretaña el acuerdo Hussein-McMahun por el que se daba apoyo árabe a los aliados y estos deberían facilitar la independencia de aquellas zonas del Imperio Otomano y su conformación en Estado. Otros acuerdos que ayudaron a plasmar el conflicto fueron el de Skys Picot- según el cual Gran Bretaña y Francia se repartían la zona conquistada al Imperio otomano- y la declaración Balfour- carta enviada al presidente del movimiento sionista que apoyaba la creación en Palestina de un Estado Judío.

El estado de Israel se crea en 1948 con el apoyo unánime de Gran Bretaña y Francia mientras que el pueblo palestino luchaba por el fin del mandato británico en la zona. En 1945, Naciones Unidas establece una serie de principios como el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional. Además se plasman en la carta de la organización los requisitos para ser admitido como miembro, entre los que destaca el deseo de mantenimiento de la paz.

Palestina no reunía entonces las condiciones materiales de estado, es decir, no tenía fronteras definidas, pero admitía miembros observadores de Naciones Unidas: la Organización para la Liberación Palestina (OLP). En 1947, la ONU envió organismos de investigación (comisarios) a Palestina. Redactaron dos informes: el Primer Informe Mayoritario- que recomendaba el fin del mandato británico y la construcción de un estado independiente- y el Segundo Informe Minoritario- que defendía la división de Palestina en dos estados, la zona de Palestina y la zona de Israel así como el mantenimiento de Jerusalén como zona bajo administración internacional-. Finalmente se llevó a cabo esta segunda opción mediante la resolución 181 de la Asamblea general de Naciones Unidas. Pero los palestinos no aceptaron esta partición, lo que motivó la Primera Guerra Árabe-Israelí en 1948.

En el año 1956 se sucedieron hechos de vital importancia para el conflicto, de hecho, muchos autores sitúan esta fecha como la de la Segunda Guerra árabe-israelí. La raíz de este conflicto se deriva de que el presidente egipcio, Nasser, decidió nacionalizar el Canal de Suez como fuente de conexión marítima. Hasta entonces, el canal de Suez había permanecido bajo la administración francesa. Esta decisión no gustó ni a Francia ni a Inglaterra ni a Israel y tuvo lugar en consecuencia un ataque tripartito en el que quisieron ocupar el nacionalizado Canal de Suez y el Sinaí. Pocos meses después, bajo las presiones de EEUU y la URSS las tres fuerzas ocupantes se vieron obligadas a abandonar la zona. Fue un ataque que no tuvo más efectos.

Sin embargo, la fecha más importante es 1967 en la que tuvo lugar la Guerra de los Seis días. A consecuencia de esa guerra, Israel ocupa lo que quedaba de Palestina: Cisjordania y la Franja de Gaza así como todo el Sinaí egipcio y al norte de Siria las alturas del Golán en el país. Se amplían las conquistas militares por parte de Israel y a consecuencia del conflicto se cambia en los años siguientes la situación política radicalmente. Hasta entonces, EEUU y la URSS habían reconocido el estado de Israel pero poco después la URSS cambió radicalmente su postura, cortó relaciones y cuestionó su legitimidad. Debido también a sus intereses regionales, inició una política de acercamiento y cooperación a los países árabes enemigos de Israel incluyendo el Egipto de Nasser. El entorno se convirtió en una zona caliente del conflicto de la Guerra Fría. Pero la derrota del 67 reflejó la incapacidad del lado soviético en su apoyo. En 1970 Nasser fallece y el Nasserismo se debilita como ideología pannacionalista, panarabista, socialista e internacionalista frente a otros nacionalismos de otros países árabes y frente al panarabismo conservador representado por la vecina Arabia Saudí. Ese tipo de fragmentaciones se conservan en la actualidad con las fronteras de la zona necesita enviar soldados a Argelia pero sí que ejerce su dependencia mediante la debilidad del gobierno democrático libanés.

La guerra del 67 hace que el sueño del sionismo de creación de la Gran Israel parezca cumplirse. La ONU a través de la resolución 242 exige el fin de la posesión israelí de las zonas ocupadas en 1967, una resolución que aún no se ha aplicado. Esta situación se mantuvo hasta la guerra de 1973. Los ejércitos egipcios y sirios coordinados por la causa palestina habían hecho que Israel se viera bajo una seria amenaza de derrota militar e Israel pidió ayuda a EEUU quienes automáticamente llegaron a la zona gracias a las bases que existían en países de Europa, por ejemplo las españolas. Esta intervención hace que la situación política se quede cómo antes. En 1977, el sucesor de Nasser, Saddat- abiertamente proisraelí- propone una negociación política de paz. Así se vio que Egipto, que había sido el líder del cuestionamiento de Israel frente a los jordanos que sí que querían acercarse, ahora cambiaba radicalmente su postura. Mediante la mediación de EEUU se gestionan una serie de negociaciones y en 1979 los dos países firman los acuerdos de paz de Camp David. Esa firma de paz lo que consiguió fue reconfigurar las fracturas del grupo de países árabes como Siria, Libia, Líbano, Yemen etc., que formaron el Grupo Derechazo en contra de Egipto por su flexibilidad con Israel. El radicalismo y el fanatismo comenzaban a nacer en estos momentos ya que incluso cuando estaban constituidos comenzaron a definirse como defensores de Palestina.

Así llegamos a 1991. El 30 de octubre del citado año comenzó en Madrid- con la presencia de George Bush y de Mijail Gorbachov- la cumbre que reunió por primera vez a israelíes y palestinos. Estos segundos esgrimieron el principio de territorios a cambio de paz siguiendo el criterio de las resoluciones 242 y 337 de la ONU. Pero Israel no cedió a esas exigencias porque las zonas que los palestinos llamaban ocupadas de Cisjordania y Gaza según ellos no estaban colonizadas por su país y las iban a devolver si les garantizaban la paz desde la zona árabe. Otros dos intentos frustrados de paz fueron los acuerdos de Oslo de 1993 y los de Oslo II en 1995. En 1998 se firmó el acuerdo de Wye Plantation . En 1999, el israelí Ehud Barak derrotó a Netanyahu en las elecciones y en julio de 2000 se reunió en Camp David con Arafat para abordar el tema de Jerusalén y de los refugiados. No hubo acuerdo. En el 2000, Sharon visitó la Explanada de las Mezquitas y estalló la segunda Intifada. En 2003 hubo un nuevo intento de reactivar las negociaciones: la hoja de ruta, que igualmente fracasó. Y en 2009, como vemos, ha resurgido la violencia.

Principales causas de conflicto

  1. El estatuto definitivo del estado palestino: los palestinos han luchado desde antes de la creación de Israel para conseguir su independencia, algo que los israelíes no toleran porque piensan que puede ser peligroso para la seguridad de su país
  2. Situación de los refugiados: hay cinco millones de refugiados palestinos que viven en su mayoría en Jordania. Si la Autoridad Nacional Palestina alcanza un acuerdo de paz sin contar con los refugiados es como si no hiciera nada ya que esos refugiados podrán seguir luchando contra Israel por su cuenta e incluso con el hipotético nuevo estado palestino que no ha contado con ellos.
  3. Fin del colonialismo: la política de Israel ha creado asentamientos coloniales las zonas de Gaza y Cisjordania. En el 2000 Palestina aceptó la permanencia de los asentamientos en Cisjordania frente a Israel pero exigió el desmantelamiento de todas las pequeñas colonias. Aquel tema quedó en nada por la Segunda Intifada
  4. Cuestión de Jerusalén: Jerusalén es una ciudad sagrada tanto para palestinos como para israelíes. Según la repartición del 48, formaba parte de Cisjordania pero tras los sucesos de 1967 la ocupó Israel. En este contexto, las negociaciones actuales siguen igual. Israel dice que Jerusalén es su capital y la parte palestina dice que no habrá estado palestino hasta que Jerusalén sea igualmente su principal ciudad. Hay indicios de la factibilidad de la posibilidad de poner la zona bajo administración internacional y existe la otra opción de que Jerusalén sea la capital compartida de los dos estados.

La actualidad desde el punto de vista de los expertos:

Preguntas

  1. 1. A tenor de los acontecimientos ¿es factible la paz próxima entre Israel y Palestina?
  2. 2. ¿Simboliza realmente la existencia de un estado palestino independiente una amenaza directa para el estado de Israel? En caso negativo ¿cuál es el problema para su creación?
  3. 3. ¿Qué papel juega el conflicto con respecto a las grandes organizaciones yihadistas como, Hezbolá, Hammás o Al Qaeda?
  4. 4. ¿Cuál va a ser el efecto del gobierno de Obama en el conflicto? ¿Símbolo de cambio?
  5. 5. ¿Ante el papel de EEUU, sirve la Unión Europea como actor independiente de contrapeso en la situación de Oriente Próximo? ¿Y el resto de países árabes?
  6. 6. ¿Cómo valora los últimos acontecimientos en España en los que un grupo de radicales ha intentado reventar conciertos de la artista israelí Noa?

Alma Obregón Fernández : doctorada en ciencias de la información de la Universidad Complutense de Madrid

  1. 1. Actualmente, parece imposible afirmar que a corto plazo sea posible lograr la paz entre Israel y Palestina. Algunos de los hechos más recientes, como el último ataque israelí sobre Gaza, que ha dejado más de 1300 víctimas mortales y 5000 heridos entre la población palestina, reavivando las voces que llaman a una tercera intifada, o el avance de la extrema derecha en las últimas elecciones israelíes hacen pensar que una paz próxima parece casi imposible. Sin embargo, es esencial mantener siempre la esperanza de que pueda alcanzarse la paz entre Israel y Palestina. Si se pierde la creencia de que una paz es posible, si la comunidad internacional pierde esta esperanza, se abandonarán todos los intentos por lograr una paz real en la zona y entonces sí que el problema jamás tendrá solución. Es más, hay algunos hechos que pueden animarnos a pensar que, quizá, la paz no se encuentra tan lejana. Así, a día de hoy se encuentran reunidas las diferentes organizaciones palestinas, entre ellas Hamás y Al-Fatah, intentando alcanzar un acuerdo que permita la creación de un gobierno de unidad nacional a finales de este mes. Que los palestinos recuperen la unidad interna es uno de los pasos esenciales para el establecimiento de una paz duradera y, sobre todo, para que se abra el camino a la creación de un estado palestino. Por otro lado, el cambio de administración en el gobierno estadounidense marca un punto y aparte en el desarrollo de este sangriento conflicto.
  2. 2. Desde mi punto de vista, la existencia de un estado palestino independiente no amenaza en ningún caso al estado de Israel. Sin embargo, los problemas para su creación se enraízan en el desarrollo de la historia de Israel, con connotaciones religiosas que, por ambas partes, dificultan enormemente la labor de establecer un estado palestino. Los extremismos de ambos lados ponen en constante peligro la creación del estado palestino independiente: los extremistas israelíes niegan simplemente la posibilidad de su existencia, mientras que los extremistas palestinos rompen la unidad que conduciría a su creación. No obstante, resulta esperanzador que la actual responsable de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, haya manifestado que la nueva administración Obama es partidaria de la creación de un estado palestino como vía para la solución definitiva del conflicto. Es también un dato positivo, a pesar de su apoyo a la solución militar en Gaza, que el partido Kadima de Tzipi Livni sea partidario de la creación del estado palestino, en abierta oposición a lo que defiende el líder del Likud, Benjamín Netanyahu. Parece obvio que cualquier hoja de ruta debe incluir este punto irrenunciable.
  3. 3. Como ha sucedido muchas veces en la historia reciente del conflicto, los movimientos extremos de ambas partes implicadas tienden a ir en la misma dirección: la del exterminio del contrario y la posesión de la tierra por una sola de las partes enfrentadas. Las expresiones “muerte a Israel” o “muerte a los palestinos” son dos caras de la misma moneda. Sólo queda una salida: la potenciación de los movimientos moderados, partidarios de la coexistencia pacífica y de la convivencia entre los dos estados independientes, como catalizadores en orden a una solución definitiva para la paz en la zona.
  4. 4. Pienso que el gobierno Obama puede ejercer un papel fundamental en el camino hacia la paz y hacia la creación de un estado palestino. En primer lugar, se produce un cambio evidente en la situación desde el momento en el que Israel deja de tener el apoyo incondicional a todas y cada una de sus acciones por parte de la primera potencia mundial. Creo, o al menos quiero creer, que en este nuevo marco el gobierno de Israel tendrá que pensarse mucho más sus acciones antes de llevarlas a cabo, y que ataques como el que vivió Gaza a principios de año no van a repetirse. Por otro lado, la administración Obama ya ha manifestado su deseo de trabajar por la paz en Oriente Próximo. No sólo Obama en su entrevista con la cadena Al Arabiya en enero, en la que anunció que ha llegado el momento de “volver a la mesa de negociaciones” y que no va a esperar al final de su mandato para empezar a luchar por la paz, afirmando va a comenzar ya; sino que también otros miembros del gobierno, como Hillary Clinton, que en su reciente visita a Israel defendió que es inevitable crear un estado palestino para poder alcanzar la paz, abogó por el diálogo con Irán y con Siria, y señaló que es necesario llegar a un alto el fuego y reabrir las fronteras para las mercancías en Gaza.
  5. 5. La Unión Europea debe luchar con todas sus fuerzas por el alcance de la paz. Durante los últimos años ha tenido un difícil papel debido a la postura de la administración Bush, abiertamente pro-israelí, que dificultaba los intentos de caminar hacia la paz. Ahora, por fin, puede unir sus fuerzas a las de EEUU para marcar los pasos que puedan sentar las bases de un proceso de paz. En este proceso el papel de los países árabes es también importantísimo. Sin duda, el conflicto palestino-israelí se sitúa en el centro de los problemas existentes el Oriente Próximo, lo que exige la voluntad de los países árabes de poner fin a esta lucha para poder mejorar la situación global de la zona. Por otro lado, la posible mejora de las relaciones entre EEUU y el mundo árabe en general, facilitado por la llegada de Obama al poder, puede propiciar la creación de un nuevo panorama en el que EEUU, la UE y los países árabes trabajen de forma conjunta por lograr la paz. El papel de la ONU también se hace fundamental a la hora de pensar en cualquier proceso de negociación.
  6. 6. Trasladar el conflicto a otras instancias y a todos los escenarios posibles ha sido un recurso utilizado desde siempre por las fuerzas involucradas en él. Cada una de las partes utiliza las armas a su alcance, las instancias que les son favorables, los medios de comunicación que les apoyan, los países cercanos a sus pretensiones, los grupos de presión, la propaganda, etc. Pero estas acciones sólo están justificadas cuando están encaminadas a la solución del conflicto. Invadir áreas que son ajenas a éste, sean artísticas, culturales o de otra índole pacífica para crear enfrentamiento y ahondar la división, pues lo mismo ha sucedido también con el boicot a los partidos del equipo baloncesto Maccabi de Tel Aviv en nuestro país, no pueden dar más resultado que el enconamiento de las posturas y el alejamiento de la paz.

Felipe Sahagún: periodista especializado en política internacional

  1. 1. Tengo serias dudas, pues las claves de esa paz, que todo el mundo conoce, hoy son mucho más difíciles de alcanzar que hace nueve años, cuando fracasaron las conversaciones de Camp David II y de Taba. Como siempre que se agrava el conflicto, cabe la esperanza de que los EE.UU. presionen más a las partes, pero después de 60 años yo tampoco confío mucho en esa posibilidad.
  2. 2. No se trata de que simbolice o no una amenaza. El problema es que la mayoría de los israelíes con perciban como una amenaza y que, desde la negativa a reconocer a Israel de Hamas, esa percepción se esté alimentado a diario. No olvidemos que la OLP reconoció a Israel en la conferencia de Argel de 1988, acto que facilitó la conferencia de Madrid del 91 y el proceso de Oslo. Con su rechazo de los acuerdos aceptados por la OLP, Hamas no facilita concesiones de Israel
  3. 3. Es un caldo de cultivo y una fuente de legitimidad de todos los grupos radicales y de cualquiera, grupo o individuo, partidario de la violencia para expulsar a Israel de los territorios ocupados antes y después de 1967.
  4. 4. De momento, ha nombrado un representante especial y, desde el primer día, se ha interesado por reactivar el diálogo. Si se queda en eso, si no presiona firmemente sobre Israel para que se retire de los asentamientos o, al menos, deje de ampliarlos, y se comprometa a favor de un Estado palestino verdaderamente viable, el efecto Obama se diluirá y se quedará sólo en otra esperanza fallida.
  5. 5. La UE no puede funcionar como actor independiente y menos como contrapeso de los EE.UU., pues carece de la influencia necesaria sobre Israel para ese contrapeso sea posible. Aunque tuviera esa influencia en potencia, carece de la voluntad en muchos de sus principales miembros, para ejercer la presión necesaria. Alemania por razones históricas, el Reino Unido como potencia colonial culpable en gran medida del desastre y Francia por su tradición proárabe difícilmente se pondrán de acuerdo en una posición común, y menos enfrentándose a los EE.UU.
  6. 6. Cualquier intento de reventar un acto o una manifestación de opiniones me parece inadmisible. Da igual que el objetivo de la acción sea israelí, árabe o de cualquier otra nación, etnia o cultura. Sencillamente, la defensa de la libertad de expresión debe estar por encima de cualquier otro interés, aunque uno esté en desacuerdo con el contenido de esa expresión

Abu Najib Warda: doctor en Relaciones Internacionales y experto en Oriente Medio y Magreb

  1. 1. Los últimos acontecimientos han dificultado la gestión político diplomática. La paz es necesaria y se necesita en consecuencia una intervención internacional para obligar a las dos partes a alcanzar una solución justa y equilibrada al conflicto.
  2. 2. No, para nada, la constitución de un estado palestino es un elemento de estabilidad para el estado de Israel. De hecho, el estado de Palestina es el único que puede legitimar a Israel en sí mismo. Cuando los palestinos establezcan relaciones de buena vecindad entonces se hablará de estabilidad israelí.
    Pero los problemas se imponen porque Israel no ha demostrado suficiente voluntad para llegar a la paz. Los sionistas no hacen lo suficiente para conseguirla por intereses ideológicos que no siempre coinciden con el interés general del judaísmo y del estado de Israel.
  3. 3. Las grandes organizaciones islamistas han utilizado el conflicto palestino-israelí para legitimar sus argumentos y justificar sus acciones pero esto no quiere decir que la lucha palestina sea una lucha de estas organizaciones. Por ejemplo, Al Qaeda nunca ha intervenido nada en la lucha palestina pero la utiliza.
  4. 4. La postura de EEUU respecto al conflicto responde a intereses políticos del propio EEUU. Obama puede cambiar algunas tácticas pero no ha cambiado la estrategia. Eso sí, posiblemente Obama hará algo más positivo respecto a lo que hizo la administración Bush anterior. Obama puede avanzar en iniciativas pero dependerá en gran medida de la estrategia política de EEUU para la zona que posiblemente seguirá siendo favorable a la tesis israelí más que a la palestina
  5. 5. La UE puede y debe jugar un papel más importante y toda la zona, especialmente el mundo árabe, apoyaría cualquier iniciativa de la Unión frente a la política exageradamente sionista de EEUU. La Unión Europea como actor internacional tiene el pilar de política exterior europea, está trabajando en este ámbito más que ningún estado de la unión con su política exterior y tiene sus iniciativas. Habitualmente respalda las de EEUU o actúa en segundo plano. Debe tener sus propias iniciativas y actuar en primer plano.
  6. 6. No se puede justificar ese comportamiento ante una muestra de libertad de expresión pero mucho menos la causa por la que se origino el boicot- el bombardeo de la Franja de Gaza-.

Por qué israelíes y palestinos no llegan a un acuerdo

Según Baher Kamal, director de IPS para Oriente Medio y norte de África, la paz entre Israel y Plestina es algo actualmente inviable por parte de unos y otros.
Aunque se hubiera
planteado una solución formal al problema de Oriente medio, nunca se habría querido aceptar tal y como nos se nos ha proyectado tradicionalmente, es decir, un estado de Palestina y dos pueblos en paz viviendo juntos.
Por una parte, la sociedad israelí es demasiado heterogénea y no está coaligada entre sí. Hay que hablar de que hay judíos “de primera” y “de segunda” y
hacer que esto se convierta en un todo compacto llevaría muchos años. Hubiera saltado por los aires esa sociedad si no tuviera el recurso del enemigo externo que atenta contra la seguridad.
Por su parte las dictaduras islamistas tampoco podrían vivir con una solución porque la causa palestina es una causa en sí misma que justifica la compra de armas a occidente. Este enemigo común es una solución para los gobiernos dictatoriales y una excusa a la que acudir para no tener que ocuparse de otras cuestiones como la falta de servicios sociales o el hambre de su pueblo.

Fuentes de las imágenes:
Associated Press
Znet, portal: Ideasapiens.com
Sonandolarevolución

1 Comentario

  1. Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

    Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006.

    Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz
    guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

    No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

    ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

    El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.

    En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

    Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

    La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes,
    banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando
    hace teatro?

    Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.

    Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

    La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

    (Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)

    Eduardo Galeano
    http://www.escritores.org/recursos/galeano.htm

    Compilado por:
    Jorge Alejandro DelaVega Lozano
    http://j.delavegal.googlepages.com
    MEXICO
    j.delavegal@gmail.com

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