El retrato iraní a través de la perspectiva literaria

0
183

La  perspectiva del mundo iraní es una auténtica paradoja. A ojos de muchos occidentales, el país de las mil y una noches se presenta como una nación de alma negra. Sin embargo, todos sus ciudadanos conocen y recitan los versos más hermosos del poeta y matemático Omar Jayam. La cuestión es si la literatura y los libros de viajes pueden retratar una perspectiva diferente del estado petrolero.

Nima Yushij

A través de la literatura se puede encontrar un Irán distinto, aquél que se nutre de los vestigios del que fuera Imperio Persa. La habilidad con la que Avicena transcribía sus estudios médicos en suaves versos ha pasado a la historia: “Todo erudito debe conocer el arte de la poesía”.

Los libros de prosa y poesía son uno de los mayores ejemplos de grandeza de un país. William Shakespeare se refirió a Irán como “la tierra de los sufíes”, gracias a Rumi y a otros tantos poetas medievales que practicaron el sufismo y contribuyeron a engrandecer la historia literaria de Persia.

La narrativa épica de Sherezade, la reina sasánida, es sin duda la obra de la literatura persa por excelencia. La astucia de la hija pequeña del Gran Visir y su conocimiento sobre las más variopintas leyendas e historias le valieron el perdón del cruel sultán, que le conmutó su pena y se enamoró de ella. Los mil cuentos de Sherezade son hoy conocidos en todo el mundo gracias a las traducciones a decenas de lenguas diferentes. No pocos autores han realizado ediciones diferentes y adaptaciones para todas las edades y gustos a lo largo y ancho de los cinco continentes.

El resurgimiento de la lengua persa llegó a cargo de figuras como Ferdowsi y su Shahnameh o Libro de los Reyes, en el que escribe sobre la historia mitológica más antigua de Irán, o del poeta Rudaki, quien compuso poemas en alfabeto arábigo y escribió en la corte de Nasr II.

Nima Yushij (Mazandarán, Irán, 1896) fue el impulsor del movimiento poético iraní a lo largo de la primera mitad del siglo XX y siguiendo su estela, cuarenta años más tarde, nació una de las poetisas más importantes de la literatura persa: Forug Farrojzad, quien a través de sus versos desempeñó una importante lucha por la libertad individual y creativa. Su breve obra es recordada por muchas de las actuales poetisas de origen persa, que mencionan a Farrojzad como una influencia muy importante en sus respectivas trayectorias literarias.

Farrojzad publicó su primer libro, Cautiva, a la edad de 19 años. En la obra teje un claro alegato en favor de la libertad de la mujer. El título obedece a un claro sentimiento de la autora, que a partir de la publicación de Nuevo nacimiento, en el año 1964, pudo cumplir su sueño de emancipación personal.

Unos años antes, tras divorciarse y perder la custodia de su único hijo, la poetisa emprendió un viaje a Europa, donde llevó una vida independiente y publicó El muro (1956). Perseguida por el Sha Reza Pahlevi y censurada por los clérigos más extremistas, Farrojzad murió en un accidente de coche en el año 1967.

Poetisas y novelistas de la talla de Azar Nafisi, Shahrnush Parsipur, Yasmin Crowther y Roya Hakakian han prestado su pluma al servicio de los derechos de la mujer dentro y fuera de las fronteras de la República Islámicade Irán.

A través del libro Leer Lolita en Teherán, la profesora Nafisi narra las veladas en compañía de un grupo de alumnas de su universidad. En ellas, la docente y sus estudiantes de literatura comentan y analizan Lolita, la obra del escritor ruso Vladimir Nabokov. Entre página y página surgen temas controvertidos relacionados con la libertad y los derechos de la mujer, las obligaciones familiares vinculadas a la tradición y las tímidas críticas al régimen que las oprime y considera ciudadanos de segunda. La identificación con el personaje de Lolita,  su relación con los hombres y la suerte de algunas alumnas a las que sus maridos les permiten trabajar, forman parte de los retazos de vidas cotidianas que surgen a través del comentario de la obra literaria de Nabokov. Nafisi fue expulsada de la Universidad de Teherán en 1981 por negarse a cubrir su cabello con velo.

A su vez, Parsipur retrata en Mujeres sin Hombres el enfrentamiento de éstas con los tabúes de una sociedad asfixiante, mientras que Crowther, en su novela La cocina del Azafrán, retrata la historia de una familia dividida en dos mundos: Londres y Mazareh, un remoto pueblo de Irán, y la tristeza de una mujer que dejó atrás su verdadero amor. Finalmente, Viaje desde la tierra del No son las memorias de la iraní Hakakian. En ellas narra su infancia y adolescencia en Teherán, la caída del último Sha y las ilusiones de miles de iraníes que fueron destrozadas tras la Revolución Islámica de 1979.

La historia de la narrativa y la poesía iraní, además de su  influencia en el mundo occidental, ha sido y es una clave para entender las aspiraciones de hombres y mujeres en busca de la libertad.

Fotografías: Behnam Farid.

Dejar respuesta