Invitación a cocinar

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En estos días navideños habrá encuentros, reuniones familiares y muchas ocasiones para sentarnos a la mesa a festejar. No olvidemos el verdadero sentido de compartir la mesa. No se trata de atiborrarse de gambas y corderillos lechales. Se trata de disfrutar de verdad el placer de hacer felices a los demás. Estas líneas quieren ser una invitación a atarse el mandil y aderezar con nuestras propias manos el amor y la amistad. Regalaos. Cocinad para los vuestros. Convidemos.
Un puchero a borbotones. Un bocata de jamón. Un trago de vino del que más te guste. Un momento de pasión con la cuchara en la mano. Comer. La felicidad depende, a veces, de tan pocas cosas. Unos callos con garbanzos, un buen chorreón de aceite. La verdad nos acerca a la vida de los alimentos y los alimentos nos llevan de la mano a los campos de la risa. Hay más verdad en un zumo de naranja que en el corazón de una IBM. Comemos y somos felices, reposando relajados esa lubina a la sal que le sale tan bien a tu madre, o a tu hermano. Comer y vivir. Comer y reír.

Recuerda la última vez que preparaste una cena de esas que no se preparan nunca. Toda la semana pensando en las recetas, en qué harás, mejorando cada día que pasa tus ideas, retocando los detalles, detallando los retoques y llenando los saleros. Abrir las alacenas, sacar los paños más finos que tienes, lustrar las copas y vestir las mesas de fiesta. Comprarás el pan más fragante de la tienda, el frutero sonreirá seleccionando tus frutas, y de repente verás aquel racimo de moscateles y se te ocurrirá un platillo, otro más, que añadir al agasajo. Se sacan las ollas grandes y se preparan los caldos, se buscan esas recetas que cómo bordaba la abuela, y se ríe y se siente cada olor. Y tu hueles a romero, a espliego, a cocina funcionando. Cocinarás como vives, con la alegría del cielo que ha regado las cosechas, teniendo en la mano tu alma y un cuchillo sin mellar. Cuántos vienen, quiénes son. Sentarse a la mesa es un baile de máscaras que se caen cuando se sopla la sopa. Y lo sabes, y bailas por el salón, aireando tus manteles, dándoles vuelo, qué alegría, tengo invitados mañana. Y vaya lío, y sin parar, y vaya tela. Qué bonito. Los cuatro fuegos de tu pequeña cocina guardan tesoros preciosos. Hierve el jugo, reduce un fondo, se doran lindos los puerros y en el horno está el tatin, o el strudel, o el bizcocho. Y los pescados, brillando, tronchándose de la risa esperando en el mercado, cada escama es una hojuela, cada gamba es un bigote del agua que se derrama hacia fuera. Y preparando suquet, o caldereta, o pilpileando, pensarás en los puertos de Bermeo, en el Portitxol o en Faro, y guisarás las mareas, y navegarás camino de las sonrisas de todos y cada uno de tus ilustres invitados. ¿Y qué tenemos primero? Una copita de amontillado, quizás, unas lascas de mojama, un bocadito de algo. Aperi-ti-ti-veando va llegando la compaña, y tu ya estás preparado. Has asado un buen pernil, o un corderillo chiquito, has aliñado viandas y guarniciones, que esperan tranquilas, que reposan y se asientan. Casi está hecho el trabajo ya. Pero empieza lo mejor. Mientras tanto un trago de vino: una copa de sancerre y unas ostras de Belon. Prueba esto, ¿quieres más? Y salen las bandejas de tu pequeña cocina, como en aquella película de dibujos animados, salen casi volando. Sale tu cariño, salen todos los buenos ratos, sale la ilusión. Sale la voluntad de servir y de honrar. Cocinar es regalarse, convidar es convidarse a disfrutar. Comamos pues, celebremos, cocinemos, regalemos algo único. Casi te echas a llorar cuando sirves el segundo y se callan todos, y asienten, masticando tranquilos cada minuto de esta semana maravillosa en la que has preparado un festín. Qué maravilla, qué paz. ¿De postre? No faltará quien dirá: ¡queso! ¡y otra botella de vino!.

Entonces, y solo entonces, a los postres, resoplando, con las chapetas encendidas, con el trasiego en el mandil prendido, con la emoción, ya te sientas. Ya han comido. Ahora queda lo más bonito. Ese regusto tan rico que baila en tu paladar y juega con tus sentidos. Y te convidas.

Disfrutad.

Fuente de la Imagen
Especial Cocina Hola 2007

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