Internet tiene razón

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Esta frase lapidaria de actualidad que da título al artículo corre ya como la pólvora en nuestra sociedad, con tanta asiduidad que comienza a tener una gran aceptación entre la opinión pública. Toda una premisa que encierra una garantía informativa inescrutable, una fuente de noticias que se impone en un futuro inmediato que promete grandes avances vertiginosos.

En la red virtual de redes podemos consultar páginas Web institucionales, comerciales, weblogs personales o informativos, videos, música y un etcétera infinito. Cualquier información o comunicación está en la red, y la mayoría de las personas piensan que toda la información que en esa red inabarcable aparece es una información contrastada, comparada, verificada y analizada. Pero, ¿qué certeza hay en el mundo virtual de Internet?

Deberíamos cuestionarnos alguna vez hasta dónde estamos llegando cuando aceptamos una noticia sin saber su verdadera fuente real, sin comprobar una segunda fuente, o incluso una tercera. Y no acomodarnos en la fragilidad de un pensamiento tan profano como “si está en Internet es cierto”.

Internet es, desde su nacimiento, un cajón desastre en el que cualquier individuo con unos conocimientos suficientes sobre esta tecnología de la comunicación puede publicar cualquier cosa que le venga en gana. Todos y cada uno de los contenidos que aparecen tienen una mayor o menor elaboración en su forma y en su contenido.

Estamos hablando entonces de un medio de comunicación plural, abierto y con infinitas posibilidades. Si bien, debemos contemplarlo con cierta cautela, ya que no todo lo que Internet “dice” es cierto, porque puede o no modificar la fuente original o primaria del hecho noticioso, porque puede o no politizar los contenidos que divulga, porque puede que quizá no sea o quizá no se quiera.

En una red informática mundial, descentralizada y basada en una comunicación directa, podemos tener infinidad de posibilidades de consulta, pero corremos el gran peligro de caer en la cultura del `corta-pega´. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer realidad la globalización en los términos más democráticos que podamos imaginar, fuera de cualquier totalitarismo, fuera de cualquier dictadura del ser humano.

En definitiva, estamos ante un mundo imaginario en constante progresión, en un avance instantáneo que nos es beneficioso. Aunque también tiene un sinfín de trampas creadas de forma involuntaria o tendenciosa, trampas que debemos saber percibir antes de caer en ellas. No es más que la propia vida real reflejada en el espejo virtual, con sus bondades y sus mezquindades. Aprovechemos la oportunidad.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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