Insaciable Tío Gilito

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Tenía una bañera con millones de monedas, su mayor gusto era contemplar su riqueza y guardarla. Pensé que este personaje era ficción, pero he descubierto que existe y que además, ¡es español! Se llama Dirección General de Tráfico (DGT). Este original ente tiene tres sobrinos muy interesados en ser parte de la fortuna: el Gobierno, las Autoescuelas y las fuerzas del orden público. Como diría la versión bestia de mi misma: “lo tienen bien montao, tronco”.

Para conducir requieres un permiso, el carnet. Soñado y ansiado por todos los chicuelos y jovenzuelas de diecisiete años. La libertad. Para ello te tienes que apuntar a la autoescuela y sí, por más que mires te va a costar un riñón. La matrícula, al menos en Madrid, baila entre los 70 euros de mínima y los 85 de máxima. Bien, ello te da derecho a dos libros: código de circulación y test para repasar cada tema. En algunas se estila el “venga usted a clase para que le expliquemos” y en otras “venga usted a la autoescuela a hacer test y si tiene dudas le explicamos”.  Existen varias páginas en Internet que te facilitan hacer más test, incluso la propia DGT tiene test. “¡Estupendo!”, piensas. Tonta. Ninguno de esos test se parece a la realidad, los más parecidos los encuentras en la autoescuela. Conclusión, tienes que ir a la autoescuela a hacer test. Treinta preguntas, máximo tres fallos. ¿Es difícil? No, el código en sí no es difícil de entender. Lo imposible es entender a quien lo escribió y a quien realiza las preguntitas. ¿De verdad existen personas tan amargadas en el mundo? Qué pena.

Tiene dos oportunidades para cada examen: teórico y práctico. Pero si suspendes una vez el primero, pierdes una oportunidad del segundo. ¿Por qué eres un peligro y no te sabes el código? No, porque cuantos más exámenes suspendas, más exámenes pagas, más tasas de la DGT y de la Autoescuela. Conclusión: se limpian el culo con dinero porque les sobra.

Pongamos que crees que te sabes el teórico y te quieres presentar, entonces tienes que pagar un psicotécnico que cuesta 30 euros para que te digan nada y menos, las tasas de la DGT que son unos 85 euros y las tasas de la autoescuela que son unos 40 euros (todo con IVA). Sumando el gasto en fotitos que tienes que realizar, vienen a ser unos 250 euros por nada. Si lo superas eres feliz, si cateas la jodiste. Porque cuando te vuelvas a presentar tendrás que volver a pagar los 85 euros de la DGT y los 40 de la autoescuela, es decir, que sin beberlo ni quererlo te plantas en los 300 euros. Bien, pongamos que lo has superado. Tocan las clases prácticas, el mínimo esta en 25 euros y el máximo en 30. Normalmente se quedan por el medio: 27, 28 o 29. ¡Hasta te hacen bonos! Diez clases a 28 euros cada una, en vez de 29, y te regalamos las tres últimas clases. Vamos un chollo.

Empiezas las clases, pero hasta la 20 tu profesor/a no te enseña todo, te da porciones, porque si solo has pagado 516 euros por veinte clases de cuarenta y cinco minutos, les parece poco. La media está en llegar a las 30 clases. ¿Por qué todos conducimos muy mal? Si y no, porque cuantas más clases más pagas. El examen dura veinte minutos, pero tiene más reglas y normas de las que podías imaginar. Tres faltas leves son las permitidas, porque también están las eliminatorias (graves) y las deficientes (otra más y te suspenden de por vida). En realidad nadie conduce como se hace en el examen y en realidad a veces te suspenden porque les interesa. Porque para el práctico has de pagar 85 euros de tasas de la DGT y 40 de la autoescuela. Ya te has gasto unos 900 euros para aprender a pasar exámenes de DGT porque a conducir no te enseña nadie.

Supongamos que apruebas el práctico ¡bien, eres un machote! Siguiente paso: comprar un maldito coche. Como eres novato y llevas la “ele” de “lerdo, licencia para que me hagas putadas”, el seguro te va a costar lo mismo que si te operaras las tetas. Una pasta. No digamos ya, si te da por un coche de color oscuro o rojo; porque entonces eres un peligro y tendrás que prostituirte para pagarlo. El impuesto de matriculación, el de circulación, el del retrovisor, el del freno, el del pedal, el del intermitente que nadie usa, el de tu abuela, el de tu tía y etc. Como eres un pintillas que te acabas de pagar el carnet y te ha costado unos mil y pico euros, el coche lo pagarás a plazos. Es decir que en una media de cinco o seis años, igual, terminas de pagar la última rueda. Pero solo igual.

A pesar del sufrimiento, el gasto en vaselina y demás; ya tienes tu “buga” y el permiso para conducir. Listo de ti, inteligente y audaz te lanzas a las calles y carreteras como si no hubiera mañana. Pero lo hay y se llaman multas. Primero porque: “hemos cambiado las normas y ahora el límite es 110 y no 120 como ponía en ese código de circulación que tuviste que leerte”. Segundo, porque: “volvemos a cambiar el límite porque resulta que no hemos ahorrado ni para pipas, retorno al 120”. Tercero, porque: “esta zona va a ser azúl, esta verde y esta naranja fosforito y por todas tienes que pagar si quieres aparcar (aunque no podrás porque nunca hay sitio)”. Cuarto, porque: “vamos a convertir toda la ciudad en peatonal y no podrás aparcar en otra parte que no sea los parkings que NOSOTROS hemos construido”. Quinto, porque: “le hemos dicho a la poli que te multe hasta por llevar ropa, cualquier motivo es válido”. Sexto, porque: “se te ha estropeado una pieza de nombre absurdo y te va a costar el arreglo más que el coche”.  Séptimo, porque: “el dineral que te has gastado para que te demos una cartulina rosa, solo te da derecho a X puntos, los cuales te quitaremos cuando te multemos, que por cierto, va a ser a menudo. Cuando los pierdas, tendrás que ir a un cursillo que pagarás tu y si te portas muy mal tendrás que volver a dar clases de conducir, juas”.

Algún infeliz creía que la broma acababa aquí, pero no. En la DGT, que esta llevada por seres superdotados, han pensado que este verano había que incorporar señales nuevas. Dado que eso de quitar unas, poner otras y luego volver a poner las anteriores estaba ya muy visto. Y se han inventado el galón. Suena hasta importante. Bueno, voy a ver si soy capaz de explicarles lo que es. Es una “uve” invertida en el suelo, que viene a decir que: “en las autovías en las que la velocidad máxima permitida sea de 120 kilómetros por hora, la distancia será de 100 metros, mientras que en las carreteras de 100km/h será de 85. En cualquiera de los dos casos, el conductor siempre deberá ver por delante dos galones. La excepción son los camiones con cargas superiores a los 3.500 kilos, en los que la distancia deberá ser de 150 metros, es decir, tres galones. Dentro de los túneles siempre deberá haber 100 metros (2 galones) de separación entre dos automóviles”. En resumidas cuentas, usted señor/a conductor no solo tiene que ir atento a las señales habituales, a su propio coche y a los demás usuarios. Además deberá usted mirar los retrovisores cada cinco segundos en ciudad y cada diez fuera de ella, sin olvidar en ningún momento ir contando galones. Puesto que si usted, en vez de ir a dos galones del coche que va delante fuera a uno y medio, la policía o algún radar inoportuno le cazará en tal fechoría y se traducirá en un multón del quince y en la pérdida de muchos puntos. Porque, como todo el mundo sabe, es más provechoso buscar maneras de multar a la gente que: arreglar los pavimentos, vigilar que todas las señales sean visibles, repintar las señales del suelo desgastadas, enseñar a la gente a conducir y no a superar exámenes, etc.

Cierto es que ellos se aprovechan, también porque muchos se empeñan en darles motivos. Porque aun sigue habiendo gente muy estúpida, por no decir otra cosa, que bebe y conduce, gente que comete imprudencias, gente que sigue costándole muy caro a otra gente. Aunque hallo una contradicción, porque cuando quien conduce es famoso y con dinero ya no importa tanto a quién matará o a quién mato.

Concluyo afirmando que si no trabaja para vivir, trabajará para pagar todo esto. Siempre que piense que terminará de pagar, o bien su coche o bien la DGT le mostrarán la realidad más cruenta. Nunca dejará de pagar. No les puedo decir mucho, pero yo me estoy gastando un pastón en vaselina.

Fuentes de las imágenes:
www.ucm.es/info/vivataca.es
www.diariodeleon.com
www.elpais.com
www.videos.ine.es
www.actualidadydeporte.com

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