Injusticia "insostenible"

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Las recientes lluvias torrenciales dejaron escenas cono esta en varias poblaciones del sur de MarruecosSostenibilidad, esa es la clave. Al menos eso es lo que los gobiernos y grupos ecológicos tratan de fomentar. Tarea nada fácil considerando que la sociedad actual, la quizás no bien llamada “sociedad del bienestar”, se ha acostumbrado a un estilo de vida completamente incompatible con esa idea de sostenibilidad.
Si se analiza detenidamente cualquiera de las actividades cotidianas más habituales, se identifica de forma rápida un comportamiento nada comprometido con el medio ambiente, ya sea por el uso abusivo del coche, el derroche de bolsas de plástico al hacer la compra o la falta de interés, normalmente por pereza, a la hora de reciclar la basura de nuestras casas.
  Estos son sólo algunos ejemplos, pero sintetizando todo deriva en lo mismo: la falta de concienciación de la mayoría de los ciudadanos.

Si se pregunta acerca del cuidado del medio ambiente, la respuesta será clara; todos estamos dispuestos a empezar a respetar más nuestro planeta, sobre todo para poder hacer uso del tópico “quiero dejarles un mundo mejor a mis hijos y nietos”. A veces da la impresión de que con frases de este tipo, la ciudadanía es consciente del riesgo que corre el medio ambiente, sin embargo, tratan de aplazar el problema, o mejor dicho el momento de comenzar a solucionar dicho problema. Como si la destrucción del planeta no fuera del todo con ellos. Como si la defensa del Planeta Tierra se limitara a ser considerada un regalo que dejar a futuras generaciones.

Todo eso está muy bien si se ignora el hecho de que la defensa de nuestro mundo es también una clara defensa de nuestras vidas, de hecho no deja de ser una herramienta de supervivencia más. Siendo claros, nadie estaría dispuesto a renunciar a una vida de comodidades por una más precaria si con ello no consiguiera algún otro tipo de beneficio. Son pocos los que lo hacen por verdadera autoconvicción y amor desinteresado. De esta sencilla manera podría definirse la que es la filosofía del Primer Mundo.

El Primer Mundo educa a sus habitantes en un estilo de vida acomodado y despreocupado, acostumbrándoles a hacer un uso abusivo de todos los recursos naturales, contribuyendo a la contaminación y acelerando así el calentamiento global. Paradójicamente, ahora ese Primer Mundo ha decidido comportarse como el responsable y protector del planeta prohibiendo y reprochando ese abuso del que en realidad es creador. En definitiva, una hipocresía. Y todo ello se agrava al comprobar que ese interés medio- ambiental del que hace alarde ese Primer Mundo es sólo pura retórica, pues en la práctica son pocos los ciudadanos concienciados.

Sin embargo, no es algo que deba resultar extraño, pues los afortunados primer- mundistas sólo conocen la teoría, sólo les llegan las palabras pero no consecuencias reales que sirvan para “abrirles los ojos” definitivamente.

Esas consecuencias sí existen, y resultaron decisivas para que unos pocos empezaran a ver que la contaminación y el abuso humano comenzaban a ser fatales. Lo que lleva a la irremediable pregunta, ¿quién sufre entonces de primera mano esas consecuencias?; y también, ¿esos afectados directos actúan más activamente en este sentido?. Y es sobre estas cuestiones donde quiere centrarse la atención, y desde este pequeño artículo hacer una llamada a la solidaridad y a la auténtica concienciación.

El dilema podría resumirse de forma directa con el siguiente enunciado: El Primer Mundo que goza de una vida privilegiada, es precisamente el que contribuye en mayor medida con esa vida al calentamiento global; pero, injustamente, los que sufren las consecuencias directas y, en muchas ocasiones, mortales de esa destrucción medio- ambiental son los habitantes del Tercer Mundo.

Es la historia de siempre, el rico abusa y se “escaquea”; el pobre sufre el castigo. ¿Es que acaso existe una especie de Ley natural que rige esto?

Pónganse de ejemplo las últimas inundaciones en Marruecos, fruto de lluvias torrenciales nada propias de esas zonas más bien desérticas. Pequeñas poblaciones nada preparadas ni equipadas para hacer frente a dichos efectos meteorológicos.

Niños, mujeres y hombres, familias enteras destrozadas por un vil “capricho de la naturaleza”. ¿Capricho de la naturaleza?. Mentira.

El ser humano vive de la adaptación al medio. Esas regiones no tienen recursos apropiados para resistir esos temporales porque no son normales en climas como el suyo. Más bien, habría que hablar de “injusticia”.

Un temporal de ese tipo en dichas regiones marroquíes sólo es una muestra más de la transformación que está sufriendo la meteorología de nuestro planeta, agravada en los últimos años y sufrida por todos. Temporales de nieve en pleno agosto; sequías prolongadas y, de pronto, lluvias torrenciales; glaciares derritiéndose…Son sólo pequeños avisos de lo que podría acontecer en no demasiado tiempo.

Un mundo que cambia a pasos agigantados y lo hace como resultado del estilo de vida descuidado, irrespetuoso y abusivo de ese Primer Mundo. Irónico resulta que precisamente quien lleva un estilo de vida sostenible es quien sufre el castigo que en realidad le corresponde al ciudadano de primera. Estilo de vida sostenible supone, por ejemplo, entre otras cosas, desplazarse en bicicleta, vivir sin derrochar electricidad, sin acumular basuras que no se reciclan, sin sucumbir al monstruo del consumismo materializado en bolsas y bolsas de plástico sin utilidad definida…

Es bastante difícil localizar un número considerable de sujetos primer- mundistas que se ajusten a dicha descripción; en cambio, volvamos la vista a esas poblaciones inundadas de Marruecos. Casualmente, es aquí donde localizamos una rutina diaria que podría ajustarse holgadamente dentro de los parámetros de la sostenibilidad.

Ahora resulta frívolo hablar de “ironía” cuando en realidad se trata de una total y absurda injusticia, ¿no os parece?…

Fuente de la imagen:
Imagen propia, Isabel Calderón

1 Comentario

  1. Muy bien dicho, no hacemos más que consumir, y cuanto mas contamine mejor, a mi esta chica me ha convencido, DESDE AHORA HAY QUE RECICLAR!!

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