Inglaterra se queda huérfana de Wilkinson

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Jonny Wilkinson ha anunciado su adiós a la selección inglesa, dejando tras de sí un ciclo de trece años en el “XV de la Rosa”. El jugador más importante del conjunto británico en la última década y héroe en la victoria del Mundial de 2003 deja un hueco muy difícil de llenar en un equipo que, pese al claro triunfo en el pasado VI Naciones, sigue en construcción.

Wilkinson fue el último gran referente del XV de la Rosa

Sábado, 7 de octubre. En un intento desesperado de su entrenador y excompañero Martin Johnson por cambiar el rumbo del partido, Wilkinson es sustituido. El choque de cuartos de final del Mundial contra el eterno rival, Francia, agoniza. Después de una primera mitad gloriosa de ‘les bleus’, la ventaja en el marcador se antoja insalvable para los británicos. Wilkinson se marcha con su equipo, favorito, casi eliminado. Errático en el golpeo, flojo en la dirección del equipo y sin apenas haber tenido presencia en el partido, el 10 de Inglaterra abandonó el campo con andares pesarosos.

Enfrente, Francia se vengaba de las muchas cuentas que tiene pendientes contra el XV de la Rosa. Son multitud los duelos ganados por los británicos con actuaciones sublimes de Wilko. Escuecen especialmente a los franceses una semifinal, en 2003, que terminó sirviendo de pasaporte a la inmortalidad al apertura inglés; y otra en 2007, en París, que convirtió en nada la gran victoria del XV del Gallo sobre Nueva Zelanda. Pero en Auckland la historia cambió. El verdugo se convirtió en víctima.

Dos meses después, y de forma oficial, dijo adiós a su selección la última gran leyenda del rugby inglés. Se va el jugador que decidió la final de un Mundial, el de 2003, que es el único ganado por una selección del Hemisferio norte. Deja la camiseta blanca un hombre que ha sido una fábrica de anotación. Grandísimo con el pie, la historia de Sir Jonathan Peter Wilkinson es más densa que sus casi 1.200 puntos como internacional, e incluso más hermosa que la de un ‘drop’ glorioso ante Australia en Sydney.

Bravo en el choque, rápido en las transmisiones, inteligente en el campo, además de gran líder, Wilkinson fue un mito cuya presencia achicó a rivales, enmudeció estadios o los hizo vibrar, según requiriera su combinado nacional. Larga historia internacional la de Wilko, que incluye cuatro VI Naciones y el Mundial de 2003, además del reconocimiento mediático a un jugador de rugby que se ha convertido en una celebridad en el Reino Unido.

“Ha llegado el momento de reconocer que he llegado tan lejos como podía con la selección de Inglaterra. Es el momento adecuado para que otros disfruten del mismo honor y orgullo que yo he sentido”, afirmó el propio jugador en su página web.

Cubrir en la selección la ausencia del apertura, que seguirá jugando al rugby en Toulon, será una labor que requerirá paciencia. El seleccionador, Martin Johnson, ganó con cierta brillantez el último VI Naciones tras ocho años de sequía, poniendo a Toby Flood a los mandos de la nave. Saber si Flood responderá a la exigencia sin tener a Wilkinson en el banquillo es una incógnita. Saber si hay algún candidato que pueda hacer olvidar a Wilko, también.

Fotografía: Patrick Khachfe

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