“Infinita”mente Gay y más allá…

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El año pasado la capital madrileña fue nombrada y premiada como la mejor fiesta gay del mundo, así que este año la organización del Orgullo no podía dejar indiferente a nadie, ni defraudar a los admiradores de ediciones anteriores. Por eso, en 2010 el Space of Sound de Madrid puso toda la carne en el asador y organizó las fiestas más sonadas para cada día de los festejos: Turn off Light el jueves, Shock  para el  viernes, Infinita el sábado y el cierre de oro del domingo fue el Space of Sound Orgullo.

De todas ellas, Infinita ha sido la joya de la corona, con un despliegue de medios técnico y humano sin reparos: estructuras móviles de iluminación, vestuario exclusivo, performances y contando para la ocasión con las actuaciones de Dj’s nacionales como Javier Rodríguez, Sr. Edu o Miguel Picasso, destacando de este  panorama nacional a Pablo Kopanos, quien se encargó de levantar todo el Arena Madrid a ritmo de buen house, con muchas canciones  vocalistas y remixes muy bailable.

A partir de las dos de la madrugada y con el palacio de congresos hasta la bandera, se puede decir que salió “el circo a escena”, con la temática de “el más difícil todavía” se pudieron ver a hombres leones, domadores, geishas, acróbatas, malabaristas, contorsionistas y payasos muy sexys encargados de presentar la actuación estelar de Soraya, invitada especial como vocalista en directo. Envuelta en una bata de raso blanco y flanqueada por cuatro espectaculares gogós, fue presentada para la ocasión como el nuevo icono gay, la Barbara Streisand española.  Su actuación fue corta pero con mucho movimiento en el escenario y con una coreografía llena de energía, aunque el sistema de sonido eclipsó el brillo de la cantante, ya que  se escuchaba a Soraya mucho más alto que la propia música; habría sido más espectacular haber preparado una actuación conjunta con alguno de los Dj’s pinchando en directo, como se viene haciendo en las fiestas de las grandes discotecas de Ibiza.

A Soraya le costó mantener arriba la animación que le había dejado Kopanos,  pero se despidió entre aplausos y vítores del público, dando paso al verdadero astro de la noche:  Offer Nissim, el Dj israelí que compuso el tema de Diva (ganadora de Eurovisión 1998) y quien la armó en la pista central; entró triunfal, divino, como lo que es, rodeado por los gogós travesti mejor esculpidos que se puede imaginar, haciéndose cargo de la cabina para encandilar al público con una actuación llena de energía, movimiento y mucho espectáculo. Comenzó con temas demasiado technos para el público asistente y demasiado pronto para la hora que era, pero poco a poco fue introduciendo remezclas sorprendentes que caldearon el ambiente; tuvo la genialidad de pinchar clásicos de la electrónica, como el afamado tema Breathe de Prodigy, con un toque muy personal que funcionó muy bien en la pista y que provocó el deleite del público, haciendo que se viniera arriba para toda noche.

Por supuesto, por mucho que se cuide el montaje y la organización de estos eventos, nadie se escapa de las anécdotas, y hubo un espontáneo que consiguió su minuto de gloria paseándose, como si fuera el pasillo de su casa, por la pasarela del escenario entre los gogós y los actores que representaban a los miembros del circo Infinita.

Hacía tiempo que Madrid no se vestía de esta manera, ni arriesgaba tanto, en una puesta de escena como Infinita, un hecho que  los amantes de la cultura de club supieron agradecer y disfrutrar;  ¿habrá  que esperar a otro festival exento de cumplir cualquier tipo de norma, para ver en la capital un espectáculo musical como el Infinita Gay WeeK? Al menos, siempre nos quedará Ibiza.

Fotografías:
Beatriz Martínez

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