Indiana y Memphis, los tapados de la NBA

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Todos los analistas de la NBA coinciden en que esta temporada, tras el ‘lockout’ que retrasó el inicio de la competición, es una de las más locas que se recuerdan. Sin embargo, la mayoría coinciden en la misma batería de nombres en cuanto a favoritos: Chicago Bulls y Miami Heat en el Este, y San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder en el Oeste, con Los Angeles Lakers como terceros en discordia.

Los Indiana Pacers son uno de los equipos más sólidos de la NBA

No obstante, hay dos equipos que están acabando la temporada en un estado de forma más que envidiable y cuentan con un juego coral magnífico. Se trata de Indiana Pacers y Memphis Grizzlies, que hasta la fecha no han recibido la atención de los expertos, probablemente porque pertenecen a un mercado pequeño.

Tras unas cuantas temporadas de travesía por el desierto, los Pacers volvieron el año pasado a los playoffs y, a pesar de su mediocre balance (35-47), lograron meter en apuros a los todopoderosos Bulls del MVP Derrick Rose.

¿Conseguirá alguno de los tapados dar la campanada?

Tras esa pequeña alegría, y con el fichaje en pretemporada del ala-pívot David West, dos veces ‘All-Star’, los Pacers comenzaron la temporada con la intención de mejorar el resultado del año anterior. El objetivo se ha superado con nota, pues a falta de tres partidos para el final de la temporada regular, el conjunto de Indianapolis ya se han asegurado la tercera mejor marca de la conferencia.

La efectividad de su juego reside en el colectivo: el quinteto titular promedia más de diez puntos por partido, teniendo además a tres jugadores que suman más de nueve por encuentro saliendo desde el banquillo. El máximo anotador sigue siendo, como en otros años, Danny Granger (18,8 puntos por partido), pero al Partido de las Estrellas acudió Roy Hibbert, pívot formado en la Universidad de Georgetown que acumula una media de trece puntos y nueve rebotes por partido. Finalmente hay que destacar al escolta Paul George, un jugador muy joven, físicamente asombroso, tenaz en defensa y que cada vez añade más pólvora a su ataque.

Además, el compañerismo se nota en defensa, siendo el octavo equipo que menos puntos recibe por partido (94,2) y el sexto en porcentaje de tiros de campo en contra (44,2 por ciento).

En la conferencia Oeste encontramos a los Grizzlies de Marc Gasol, que el año anterior apearon a los Spurs y pusieron en serios aprietos a los Thunder en los playoffs. Tras un inicio de temporada titubeante, marcado por la lesión del ‘All-Star’ Zach Randolph, los de Lionel Hollins fueron subiendo posiciones hasta asustar a todos los gallitos del Oeste.

El poder de los de Memphis reside en su poderío físico. En el poste bajo cuentan con una de las duplas más temidas de la liga, la formada por Randolph y Gasol, quien además jugó este año su primer ‘All-Star’. Por fuera cuentan con el talento y el físico de Rudy Gay, uno de los bases más aseados de la competición, sin olvidar a uno de los mejores “ladrones” (Mike Conley) y a uno de los mejores exteriores defensivos (Tony Allen).

Por si esto no fuera suficiente, han mejorado un banquillo que hasta hace poco era el eslabón débil del equipo. OJ Mayo por fin ha aceptado su rol; Gilbert Arenas ha llegado con los humos bajados y aportando; Marreesse Speights se creció con la lesión de Randolph… Estos ingredientes hacen que los Grizzlies cuenten con soluciones en el banquillo para desatascar situaciones peliagudas.

La única duda con los Grizzlies puede venir con el estado físico de Gasol, pilar indiscutible en el juego propuesto por Lionel Hollins, puesto que el español se lesionó la rodilla hace poco y no está rindiendo a su mejor nivel.

Fotografías: Chris Isherwood/ Peggy Davis/ Joe Johnson

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