Indescriptiblemente Koma

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El grupo navarro de heavy metal dio cuenta de su música irónica y mordaz el pasado 2 de abril en la sala Heineken de Madrid.

Koma no necesita introducción. El grupo de Pamplona presentó su último disco La maldición divina en la sala Heineken de Madrid el pasado 2 de abril sin la necesidad de teloneros. Con una puntualidad poco habitual en los conciertos, el grupo que estaba previsto para las 21:00 horas comenzó a tocar siete minutos más tarde. Con un “Buenas tardes-noches” y vestidos de riguroso negro, se lanzaron a darlo todo sobre el escenario.

Inicialmente, el micrófono de Brigi, voz y guitarra, no funcionaba adecuadamente, pero el problema se solucionó rápidamente. Los instrumentos: bajo de Rafa, guitarra de Natxo y batería de Juan Carlos, formaban un sonido agresivo, potente y contundente. Con la segunda canción del ‘set list’ comenzó un ‘mosh pit’, pero fue con “Imagínatelos cagando” cuando el recinto vibró con los botes de los presentes.

Bienvenidos a compartir lo que más nos gusta a nosotros, tocar para vosotros y tocaros a vosotros” dijo Brigi entre risas después de “Jipi”.  No hay duda de que a Koma le gusta lo que hace. Después de más de diez años haciendo música al cuarteto se le nota que disfruta de su trabajo por mucho que Brigi dijera que “venir a currar es una putada, hay mucho liante por ahí y somos gente fácil”.

A medida que progresaba el concierto con canciones como “Blancos de los nervios”, “No te lo tomes a mal” o “¿Quién sobra?” los saltos aumentaban, los brazos no cesaban de sacudirse en el aire y las letras reivindicativas e irónicas del grupo no dejaban de ser coreadas con fervor.

Koma es un grupo único que bebe de toda clase de influencias y la mejor prueba de ello fue el tono reggae de “A seguir”, apoyada por el público con los puños alzados y al grito de “ey”. Pero el grupo navarro también se atreve a abordar canciones en euskera como fue el caso de su versión de “Bagare”, canción original de Gontzal Mendibil.

Los incondicionales del grupo no paraban quietos y “Exorcista” logró contribuir aún más a su agitación. El sudor corría por la frente de los componentes de Koma, pero aún así Brigi y Rafa se marcaron unos botecitos al comenzar “El sonajero”. “Protestantes” y “Bienvenidos a degüelto” crearon otro bestial ‘mosh pit’. Los ánimos, que parecían imposible de rebelarse aún más, lo hicieron con el solo de batería de Juan Carlos. Finalmente, hora y media después, Brigi cantó una parte de “Tio Sam” arrodillado. “Muchas gracias, un placer”, fueron sus palabras de despedida antes de abandonar el escenario.

La salida del grupo dio pie a la petición de un bis y una oleada de penetrantes silbidos. Afortunadamente, Koma y su sonido afilado no tardaron en volver. Mientras Juan Carlos lanzaba agua desde su puesto tras la batería, Brigi se quedaba ligeramente atascado tras uno de los paneles que promocionaban su nuevo disco.

No se detuvieron mucho. “Sakeo” inicialmente fue cantada por Natxo, pero su micrófono desgraciadamente no estuvo a la altura. El público, sin embargo, era indiferente a los problemas técnicos y el estribillo de la canción fue coreado hasta la afonía y acompañado por el enésimo ‘mosh pit’, incluso cuando los instrumentos dejaron de sonar.

Un popurrí de canciones entre las cuales se incluyeron “El Marques de Txorrapelada”, “Mi jefe” y “El infarto”, fueron los antecedentes a la que sería la última canción de la noche: “La almohada cervical”.  Se podría decir que el single del último disco culminó una noche perfecta de heavy metal, pero hubo más.

Tras los aplausos, las baquetas por los aires, los apretones de manos, la entrega de púas, Koma volvía a demostrar su buen humor y le pegaba a Juan Carlos un buen empujón obligándole a hacer un improvisado ‘stage diving’. Ahora sí, al igual que dijo Brigi al finalizar el concierto, podemos decirle a Koma: muchas gracias, ha sido un verdadero placer.

Fotografías: Loren García.
Crónica: Marina Mendive.

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