Imogen Cunningham embellece las paredes de la Fundación Mapfre

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Imogen_CunninghamLa Fundación Mapfre nos acerca a la fotógrafa norteamericana Imogen Cunningham (1883-1976), célebre y reconocida por captar, de una manera sutil y muy atractiva, la belleza del mundo que nos rodea. La exposición gratuita nos hace cómplices de todos los detalles y momentos que le fueron de inspiración para la creación de esta formidable obra artística.

La Sala Azca de la Fundación Mapfre, situada en el centro comercial Moda Shopping, alberga hasta el próximo 20 de enero, más de doscientas obras de Imogen Cunningham. Nacida en Pórtland, esta autora se sintió desde muy joven fascinada por la fotografía. Durante su etapa universitaria en Seattle, donde cursó los estudios de Química, se inició en el mundo de la experimentación artística y pronto demostró una gran sensibilidad estética. Sus primeras imágenes ya reflejaron que tenía un don especial al plasmar en las fotos su entorno más cercano.

Tras años de dedicación, Cunningham fue abriéndose un hueco en el mundo del arte fotográfico y pronto se consolidó como una prestigiosa artista. Fue innovadora, visionaria y moderna. Captar la belleza intrínseca de su realidad más próxima es el principal motivo de su obra. Por esto y por su afán de experimentación despertó un gran interés entre los artistas y aficionados de su época. Sin duda, las fotografías expuestas en la Fundación Mapfre son capaces de provocar en el público y en los artistas de hoy el mismo impacto visual que hace cuarenta años.

Las formas arquitectónicas de las grandes urbes en los primeros años del siglo XX, las enormes fábricas industriales que las rodeaban y las costumbres de sus habitantes serán las primeras inspiraciones de Imogen. Retrató las calles, las avenidas, las plazas y los cafés de ciudades como Nueva York, San Francisco, o Londres. Las figuras que recreaban los engranajes de las máquinas industriales también llamaron su atención. Los contrastes entre las luces y las formas y los reflejos fueron técnicas imprescindibles para Cunningham al captar el sorprendente potencial artístico de las metrópolis industriales y de sus gentes, como se puede observar en las obras Deconstrucción urbana de Nueva York (1956), Trafalgar Square, Londres (1910), o Gente en la carretera, Alemania (1961)

Durante toda su carrera profesional Imogen dio muestras de su fascinación ante los elementos y las formas de la naturaleza; fotografió y analizó al detalle plantas, árboles y flores para componer la serie “plazenformen”. Las instantáneas son fruto de una exhaustiva contemplación. Los tallos de las plantas, los pliegues de las hojas y los pétalos de flores exóticas, irradian, a través de su objetivo, una belleza inigualable. Como muestran las fotografías Siemprevivas (1929) o Cactus en Flor (1930). Pero Cunningham tampoco se olvidó del enorme atractivo que presentaban los paisajes y los bodegones.

La autora evidencia un espíritu libre y moderno atípico en su época al centrarse en la desnudez humana. Reflejó el gran potencial estético de los cuerpos en movimiento. Retrató a sus familiares y amigos, logrando captar la belleza de sus formas y la esencia de sus almas. Pintores, músicos y bailarines del momento no dudaron en posar para ella. 

Esta insólita exposición también nos muestra retales de la intimidad de Cunningham a través de algunos autorretratos o imágenes familiares. Todas las fotografías nos dejan ver a una autora sensible, emotiva y conmovedora, con una trayectoria profesional de más de setenta años. Nos muestran su capacidad para embellecer los pequeños detalles. Su mirada transforma en arte la vida cotidiana.

Imagen: Lowfill, www.flick.com : Desnudo, 1939. Imogen Cunningham

 

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