HRT: La triste historia de un cuento que no fue realidad

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Los cuentos siempre acaban bien. Siempre ganan los buenos, los humildes, esos héroes a los que no les queda otra que esforzarse y trabajar para conseguir sus sueños. Pero este cuento es diferente. Es la historia de unos héroes que perdieron la batalla por conseguir sus sueños. Esta es la historia de HRT.

El proyecto español de HRT no tendrá continuidad en el Mundial de Fórmula 1. Fotografía: HRT Fórmula 1 Team

La historia de HRT es uno de esos relatos de quijotes algo locos pero valientes, que con amor luchan por conseguir un sueño que poco a poco se escapa de las manos. Es la historia de unos soñadores que pensaron que, al igual que los protagonistas de los cuentos que nos contaban de pequeños, acabarían triunfando. Pero como dice Ismael Serrano en una de sus canciones, “todas las historias de amor, al menos las más bellas, siempre acaban en tragedia”. Y es que no se puede describir de otra forma que con amor lo que estos soñadores sienten por la Fórmula 1.

Tras los intentos de Adrián Campos y Manuel Carabante por hacer realidad el sueño de tener un equipo español en la Fórmula 1 que chocaron contra la realidad de la crisis económica, en julio de 2011 la escudería caía en manos del grupo inversor Thesan Capital. Comenzaba la revolución.

Había que cambiar todo. Hacer una escudería de verdad. Para ello se creó una sede fija situada en la Caja Mágica de Madrid. Allí se unificó la construcción del coche, repartida hasta entonces entre Alemana, Italia y Reino Unido. La intención era hacer un equipo 100% español y poco a poco se iba consiguiendo. La incorporación de Pedro Martínez de la Rosa  fue un paso más hacía ello.

Pedro de la Rosa, uno de los pilotos más talentosos del ‘paddock’, se queda sin coche. Fotografía: HRT Fórmula 1 Team

No era la primera vez que HRT intentaba fichar al catalán. Ya la antigua Hispania Team, origen de HRT, lo había tentado varias veces, pero sin resultados. El cambió de opinión llegó con la incorporación de otro español, Luis Pérez Sala. Para De la Rosa, Pérez era su referencia, su ejemplo a seguir, era como su padre en la Fórmula 1: “Yo tenía una idea muy mala de HRT. No entendía qué pintaba Luis con esa gente. Pero si él estaba allí, me daba que pensar”.

Eso y la idea volver a competir de verdad, sin pasar horas y horas sentado en un simulador, en un equipo con jefes, mecánicos e ingenieros españoles terminaron por convencerle.

Con esto llegó marzo, y con él, el comienzo del campeonato. La escudería fue a Australia con un coche incompleto, que apenas se podía mantener sobre la pista. Aun así, lo intentaron.

Y así fue durante toda la temporada. Una constante lucha contra el coche, los rivales, el cronómetro y el dinero. Pero nadie se quería dar por vencido, solo luchando se conseguía seguir respirando. Hasta que llego el Gran Premio de Austin.

En Estados Unidos se destapó la noticia: HRT estaba en venta. O se encontraba un comprador a final de año o el equipo desaparecería. La deuda adquirida por Carabante, el antiguo propietario, unida a la falta de patrocinadores hacía que Thesan se viese obligado a buscar un comprador o hacer desaparecer la escudería.

La lucha de pilotos, mecánicos e ingenieros parecía que llegaba a su fin. Parecía que habían perdido. El dinero, el maldito dinero como siempre, había conseguido darles un puñetazo que les había mandado directamente contra el tapete del ring. Pero ellos seguían agarrándose a las cuerdas del cuadrilátero para levantarse como ya habían hecho muchas veces: “Todo lo que puedo decir es que estamos aquí para hacer nuestro trabajo, comprometidos al 100%, como siempre”, decía De la Rosa.

En Brasil, mientras cientos de flashes recogían al tricampeón del mundo subido en su coche, De La Rosa daba la batalla por perdida. Durante unos minutos, bajo la mirada de mecánicos e ingenieros que no quisieron molestarle, De la Rosa  se despedía de su coche, de su profesión. Tres minutos dentro del coche, bajo la fina lluvia que caía en Sao Paulo, con el casco y la visera bajada recordando una vida dedicada a las cuatro ruedas.

Él, que siempre había luchado, que siempre sacaba una sonrisa de lo peor, que tenía ese no se qué que lograba la simpatía de todos, tiraba la toalla. Y aunque es imposible saber si un enamorado de este deporte colgará los guantes definitivamente, es difícil no imaginarse que no veremos más veces a De la Rosa sobre un Fórmula 1.

Igual de difícil es el futuro de HRT. La FIA no ha incluido a la escudería entre los equipos que disputaran el campeonato del año que viene. Y aunque la federación puede incluir al equipo más adelante, la falta de capital y anunciantes parece conducir a HRT solo por un camino negro y oscuro.

Esta es el triste final de la historia de unos hombres que buscaban hacer realidad su cuento. De unos soñadores que se toparon con la triste realidad, donde no siempre ganan los buenos, ni las princesas no son tratadas como tal, ni donde se comen perdices.

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